Autor: Urci, Francisco J. De. 
 El Comunismo. La hidra de las cien cabezas (IX). 
 Movimiento Comunista de España  :   
 Marxista-Leninista. MCE (M-L). 
 El Alcázar.    05/02/1977.  Página: 8,9. Páginas: 2. Párrafos: 40. 

EL COMUNISMO

LA HIDRA DE LAS CIEN CABEZAS

(IX)

Por Francisco J. DE URCI

MOVIMIENTO COMUNISTA DE ESPAÑA, MARXISTA-LENINISTA. M.C.E. (M-L)

EL M.C.E. (M-L) tiene sus orígenes en la misma organización terrorista E.T.A. (Euzkadi Ta

Askatasuna). La integración a ésta de un grupo de los "felipes" (Frente de Liberación Popular) o F.L.P.,

cuyos primeros contactos se establecieron ya en la I Asamblea y de su Federación Vasca, E.S.B.A.

(Euzkadiko Sozialiten Batasuna), originó desde 1964 dos corrientes distintas, sin que una lograse

imponerse a la otra. Unos pretendían la liberación nacional, mientras que los otros sólo pretendían un

movimiento social.

Se llega así a la V Asamblea que tiene su celebración en dos fases: diciembre de 1966 en la Casa

Parroquial de Gaztelu y en enero de 1967 en la Gasa de Ejercicios Espirituales que la Compañía de Jesús

posee en Guetaria. Aunque estos detalles son del contexto "histórico" de E.T.A., de la que hablaremos

detalladamente en su momento, pero es necesario consignarlos aquí.

Durante la referida V Asamblea, la separación inicial se fue acentuando. Las tendencias son ahora,

primero la separatista, que apoyan la mayoría de los asistentes y la segunda de la que sólo se muestran

partidarios unos quince miembros de los cincuenta reunidos, se deciden por un nacionalismo sin

violencia. Este segundo grupo es el procedente de los "felipes". Impuesta la mayoría, son expulsados los

dos elementos más sobresalientes del grupo minoritario. Ambos son acusados de "comunistas

españolistas".

Nacen asi dos ramas de E.T.A. (V), denominadas E.T.A.-Berri (Nueva) y E.T.A.-Zarra (Vieja). También

en atención a sus órganos de difusión se las denomina E.T.A.-Zutik y E.T.A.-Bay.

El nuevo grupo se identifica plenamente con el marxismo-leninismo, tras algunos balbuceos trotskistas.

La causa no es otra que la gran ayuda económica y técnica que por aquellas fechas reciben de la China

comunista a través de la embajada de dicho país en Holanda.

NACIMIENTO DEL M.C.E. (M-L)

Un grupo discrepante de los anteriores forma en 1969 el M.C.V. (Movimiento Comunista Vasco), nueva

cabeza de la hidra que luego es rebautizada con el nombre Komunistak. Aparentemente rompe con

E.T.A.; pero ya es sabido: las apariencias engañan.

En primero de enero de 1972, el Comité Ejecutivo del M.C.V. hace pública una declaración de principios

y con el fin de dar mayor entidad a su anagrama, cambia de nombre y se "confirma" como M.C.E., es

decir Movimiento Comunista de España. Estos "saltos" no han de extrañarnos lo más mínimo.

Su intencionalidad no es otra que la de proyectarse a todo el territorio nacional y "trabajar" para un nuevo

P.C.E., toda vez que el "ortodoxo"´ está totalmente "desprestigiado por su postura revisionista y su

proclividad hacia el moderantismo y la derecha". El disimulo ha sido hábilmente explotado.

Con su novedad, el M.C.E. absorbe pequeños grupos desorientados en los que ha hecho presa las

doctrinas de Mao Tse Tung, casos concretos: la Organización Comunista de Zaragoza, en el mismo enero

de 1972; la Unificación Comunista de Valencia, heredera de la extinguida Tribuna Obrera, en el mes de

septiembre del mismo año y ya en mayo de 1973, tras la jornada sangrienta protagonizada por el

F.R.A.P., la Federación de Comunistas de Madrid, apenas nacida.

En el País Vasco-navarro, el M.C.E. (M-L) se hace "merecedor" de varios desmantelamientos, destacando

el de noviembre de 1972 en Guipúzcoa y, anteriormente, en julio del mismo año en Navarra.

En su consecuencia, el miedo es libre, entre finales de 1972 y principios de 1973, los conspicuos del

M.C.E. (M-L) acusan un periodo de crisis. La causa es la ruptura orgánica, política e ideológica de un

considerable número de "cuadros" discrepantes con el Comité de Dirección, al que acusan a su vez de

oportunista y revisionista.

El nuevo grupo —levadura del total— se autotitula "fracción marxista-leninista del M.C.E.". Tras

convocar una conferencia acuerdan identificarse dentro de una "línea de acercamiento" con el P.C.E. (M-

L). A finales de 1973, los contactos se vigorizan y la titulada fracción disidente del M.C.E. toma parte en

la primera conferencia nacional que organiza el F.R.A.P. como frente de acción y masas del P.C.E. (M-

L).

El M.C.E. sigue el pensamiento de Mao Tse Tung, pero dentro de una interpretación "pacífica" de la

doctrina marxista-leninista. Puede considerarse como de tendencia "moderada" dentro del comunismo

"pekinés". El M.C.E. antepone —previsor él por el desvalido— lo social a todo lo demás. Considera para

disimular, que el verdadero enemigo —estamos aún en el periodo franquista—, no es el régimen español,

sino el capitalismo influyente.

Ahí es nada, sus pretensiones. Su línea política para hacer la revolución, hasta la consecución de la

sociedad comunista, pero partiendo del Estado, ha de desarrollarse en tres fases que son:

* Revolución nacional y democrática.

* Dictadura de las clases populares.

* Dictadura del proletariado.

Las dos primeras constituyen la etapa democrática y popular, mientras que la tercera ocupa la etapa

socialista. En la pretendida revolución nacional y democrática, el M.C.E. (M-L) incluye la toma violenta

del poder por la clase obrera.

"La lucha armada — propugnan— es la única forma capaz de llevar al pueblo a la victoria sobre sus

enemigos". Sin embargo, a diferencia de otros grupos catalogados dentro del marxismo-leninismo, la

lucha —optimismo no les falta— la "ven" como insurrección relámpago.

Hay que resaltar que el M.C.E. habla de revolución nacional y democrática y no de revolución socialista,

como parece lógico que debía decir. La diferencia "aparente" es que la socialista está destinada —según

ellos, por supuesto— a eliminar la burguesía, mientras que la nacional y democrática es de mayores

alcances y efectos, toda vez (ahí es nada) que persignen: "golpear y aplastar a los grandes explotadores y

a la burguesía monopolista".

¿QUE PRETENDE EL M.C.E.?

El M.C.E. tiene como objetivo primordial captarse parte de esa burguesía a la que tanto critica, incluidos

los "medianos explotadores". Por eso, del mismo modo que establece la diferencia entre revoluciones, la

puntualiza entre dictaduras. La de "clases populares" la presenta como una "total coalición antifascista,

bajo la dirección del proletariado", mientras que la del proletariado a su vez es tarea exclusiva de esta

clase social.

A la unión del proletariado y el pueblo la denominan "alianza obrero-campesina", camelo semántico que

suena bonito y que ya fue inventado para la revolución roja de octubre de 1934, que si fue promovida por

los socialistas, como desquite democrático por su derrota en las urnas, hecho histórico que nunca está de

más advertirle a los desmemoriados y algún que otro septuagenario, luego resultó que fueron controlados

y engañados por los comunistas. En cambio la simbiosis de aquéllos con los sectores antifranquistas

(estamos en 1972), reciben el atrayente apelativo de "frente único democrático nacional". La fecundidad

terminológica del marxismo es asombrosa. Sólo es igualada por la de ejercitar la falacia.

DIFUSIÓN DE DOCTRINA

En el mes de marzo de 1972, el M.C.E. (M-L) difunde un folleto titulado: "Por la independencia nacional

y la democracia popular, hacia el socialismo y el comunismo". Veamos resumidamente sus pretensiones

más ambiciosas.

Para conquistar la independencia nacional: Expulsar sin condiciones a las fuerzas americanas

establecidas en España y requisa inmediata de cuantos bienes posean en nuestro país. Anulación

seguidamente de cuantos tratados se han formulado con Estados Unidos.

Para destruir el estado fascista y edificar en su lugar un estado democrático popular: Desarme y

desarticulación completa del Ejército, Guardia Civil y Policía. Disolución del aparato judicial

gubernamental. Organización por el pueblo en armas de un Estado democrático revolucionario que sea el

órgano de la dictadura del proletariado y de las demás clases populares bajo la dirección de aquél. Para

lograr este Estado no existe otra forma de gobierno que la República Democrática Popular y Federativa.

Como principio básico se entiende que la democracia para poder serlo, será democracia para el pueblo y

dictadura rigurosa para sus enemigos. (Nueva versión de la ley del embudo).

Para terminar con la explotación de las masas y la denominación fascista e imperialista: Expropiación y

nacionalización sin indemnización alguna de todas las propiedades, industrias, bancos, monopolios,

comercios, propiedades privadas, etc., así como de las grandes explotaciones agrícolas.

Para la reforma agraria revolucionaria: Distribución de tierras confiscadas a los campesinos.

Estimulación por el Estado para convertir en socialista la economía del campo. Apoyo al campesino con

créditos, aperos, semillas, abonos, etc. Anulación de cuantas deudas existan. Abolición de aparcerías y

demás rémoras "semifeudales". Distribución de los productos por el Estado.

Para poner fin a la opresión de las nacionalidades minoritarias: Reconocimiento del catalán, vascuence,

gallego y demás lenguas minoritarias o regionalistas, con el consiguiente apoyo estatal. Reconocimiento

del derecho de autodeterminación de las "nacionalidades". Establecimiento de una unidad nacional basada

en el concierto de las nacionalidades minoritarias libres e iguales que compartan la necesaria autonomía

de los órganos del poder popular.

Por último: Mejorar las condiciones de vida de las masas y liquidar los restos del colonialismo, con

inclusión de Ceuta y Melilla.

Para poner en marcha "su revolución", el M.C.E. propugna la unión de todos los comunistas en un solo

partido, pero bajo el ideario "pekinés", cuya base constituirá la vanguardia del proletariado.

El M.C.E. tiene también como principio fundamental el centralismo democrático. La jerarquización se

ejerce mediante comités afectos a una idea "geográfica". El órgano supremo es el C.D. (Comité de

Dirección). Dirige la política. Al parecer está radicalizado en Francia y lo componen sólo chico

miembros. La mayoría son vascos. Le siguen en orden jerárquico los comités provinciales. Los más

importantes son los de Guipúzcoa, Vizcaya, Zaragoza, Valencia y Barcelona. Últimamente han

sobresalido los de Madrid y Santiago de Compostela.

Entre los comités locales, escalón inferior más destacado, tienen importancia los de Madrid, Barcelona,

San Sebastián, Bilbao y Eibar. Cuando en una misma provincia hay más de un comité local, se organiza

otro como coordinador de zona.

Los comités tienen como primera función la de dirigir la actividad de los comités inferiores, dentro de su

zona o distrito. El M.C.E. ha establecido también comités para la captación de emigrantes, especialmente

en Bélgica y Alemania.

De los comités locales dependen una serie de comités puramente específicos, cuya explicación es trivial.

Estos son los comités de Barrio, de Estudiantes Revolucionarios, de Obreros, etc., en resumen "primos

hermanos" de los del P.C.E. (M-L).

Cada "especie" de comités, dispone de su Coordinadora formada por un representante de cada uno. Estos

son (los de la Coordinadora) los únicos que se relacionan con el comité local. Los comités específicos

suelen tener seis miembros. Como unidad ínfima está la célula con misión formativa y ejecutiva. El

número de militantes del M.C.E. es todavía escaso; no obstante, como está de moda el cambio, nada es de

extrañar que proliferen los cambios de postura. Las edades de los afiliados están comprendidas entre los

dieciocho y treinta años. En su gran mayoría, son estudiantes y productores.

ORGANIZACIÓN Y ACTUACIÓN

Aunque su línea política es en exceso (teóricamente) violenta, el M.C.E. sólo se ha dedicado hasta ahora a

las pintadas y siembras de propaganda, contribuyendo a la carestía del papel, en las que gozan de

fecundidad, al igual que las demás organizaciones comunistas. El M.C.E. se desenvuelve dentro de las

normas "pekinesas", cuyo creador Mao Tse Tung mantenía que la "contradicción dialéctica conducía

necesariamente a la lucha de clases". Mao consideraba que cualquier postura ajena a la suya era

reaccionaria, de ahí que "su revolución era como barrer el suelo y donde no llegaba la escoba, el polvo no

desaparecía".

Para Mao aún no se ha recorrido sino una pequeña etapa de "su revolución", aunque se ha llegado ya al

momento de emplear el conocimiento teórico de las leyes objetivas para "cambiar el mundo"; claro está

que el cambio ha de ser, como a él se le antoje, lo que dice mucho por otra parte de libertades, derechos

del hombre, respeto al semejante y otras bagatelas.

El M.C.E. dispone como órgano central de difusión de un periódico mensual titulado "Servir al Pueblo".

Su primer número apareció en enero de 1972. Se edita en Bruselas y sus tirajes salen con regularidad.

Para las provincias vascas, donde el M.C.E. tiene solera, disponen de "Zer Egin"? (¿Qué hacer?), en

definitiva órgano de propaganda de M.C.V. Las tiradas son bilingües, es decir en vasco y español.

"La Causa del Poble" (del Pueblo) se publicó hasta mediados de 1973, dedicado al M.C.E. valenciano. En

febrero de 1970, aunque irregularmente, aparece "Nuestra Lucha", dedicado a los emigrantes de Europa.

Una publicación importante y dañina, "Emancipación" aparece en agosto de 1973. Sus artículos son

extensos y doctrinarios. Para las C.C.O.O. controladas por el M.C.E., sólo en Vascongadas cuentan con la

revista mensual "Guipúzcoa Obrera", aparecida en marzo de 1971; para la zona de Eibar publican

"Unidad Obrera". Ambas en edición bilingüe, vinieron a sustituir a "Gora" (Viva) para las masas popula-

res, "Borroka" (Lucha), de los comités de estudiantes revolucionarios de Guipúzcoa, difundido en los

centros de enseñanza de San Sebastián en 1970 y "Komunistak", órgano teórico del M.C.V., cuya

aparición comienza hacia 1969.

El competidor del M.C.E. a la hora de "enguarrar" paredes es la O.R.T. Ambos se llegan la palma en los

"slogans" publicitarios. Los dirigen contra el Gobierno, los Sindicatos, en pro del separatismo, etc., etc.;

claro que esta competencia es sólo para animar a las demás cabezas de la hidra. La O.R.T. es también del

grupo de los "pekineses", luego queda todo en familia.

Ciertamente las "pintadas" son pintorescas, divertidas y por supuesto repulsivas. Veamos algunas de las

más explotadas, aparte como es lógico del gran derroche de ingenio que han demostrado para recomendar

la abstención en el referéndum, o para pedir la libertad del delfín de doña Dolores. "¡Por una democracia

popular, hacia el socialismo y el comunismo!"; "¡Por una República democrática, popular y federativa!";

"¡Abajo la Monarquía fascista!"; "¡Abajo el régimen fascista asesino!"; "¡Contra el imperialismo yanqui,

la oligarquía y el estado fascista!"; "Por la unidad revolucionaria del pueblo y de las nacionalidades de

España"; "Extendamos la acción conjunta"; "Impulsemos las C.C.O.O. en fábricas y comités clandestinos

de Barrio"; ¡Ningún crimen ha de quedar sin respuesta! (Qué hermoso, si fuese verdad). El paréntesis es

nuestro. "No dejemos sin respuesta los asesinatos, torturas y juicios"; "¡Basta ya de Consejos de Guerra!";

¡Por una Euzkadi libre, en una España independiente, democrática y popular!; ¡Abajo la opresión

lingüística nacional!; ¡Contra la opresión, forjemos la unidad combativa y la solidaridad!... y así..., ¡hasta

cuándo, Señor!

 

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