Autor: Urci, Francisco J. De. 
 El Comunismo. La hidra de las cien cabezas XI. 
 Organización Revolucionaria de Trabajadores. ORT     
 
 El Alcázar.    08/02/1977.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 35. 

EL COMUNISMO

La hidra de las cien cabezas

XI

Por Francisco J. DE URCI

ORGANIZACIÓN REVOLUCIONARIA DE TRABAJADORES. O.R.T.

LA O.R.T. actúa siempre muy precavidamente y planifica con meticulosidad sus campañas de erosión

sindical y por temporadas, dentro del campo laboral. Sus "edificantes tareas" las divide en sectores y en

fases.

Como su enraizamiento parasitario es puramente en el marco sindicalista, todos sus esfuerzos van

dirigidos a controlar la masa de los trabajadores. Como ejemplo de su táctica de actuación, veamos cuál

fue el programa desarrollado durante las últimas elecciones sindicales:

—Organización de los cuadros (células) en las fábricas para hacer campaña exigiendo mejores

condiciones de vida y trabajo.

—Dimisión de enlaces sindicales y jurados de empresa y reconocimiento de los representantes impuestos

por O.R.T.

—Campaña de "concienciación política" de la clase contra el régimen político y la oligarquía.

— Revisión política de las C.C.O.O., organización de su capacidad combativa a cualquier nivel, para su

mejor aprovechamiento y denuncia de los "oportunistas" que defienden el sindicalismo vertical.

Como consigna general, en una postura de "colaboradora por buscar soluciones", O.R.T. dio la orden

general de boicotear las referidas elecciones.

En correspondencia a su estado de organización, realizó dos formas de actuación según se tratase de

afiliados o de meros simpatizantes. Estas diferencias en el trato dicen mucho del espíritu democrático por

el que tanto propugnan las cabezas de la hidra.

Si O.R.T. estaba solamente esbozada, presidió la idea de conectar sólo con los niveles más bajos

—enlaces y jurados— y servirse de las elecciones. La consigna pudo ser: Los elegidos por nosotros son

los únicos representantes de los trabajadores, nunca del Sindicato vertical.

PROSELITISMO Y CONSIGNAS

Cuando O.R.T. se consideró consolidada, la idea a difundir fue la de ruptura de convenios colectivos y

negociaciones, sirviéndose de las comisiones deliberadoras. La influencia de O.R.T. en huelgas y paros

súbitos, sobre todo en las grandes empresas del sector del metal, es decisiva.

La O.R.T., ya lo hemos insinuado, no es proclive a las espectacularidades, de ahí que sea "pobre" en

propaganda. Predomina el reparto de "materiales" a mano. Tampoco es partidaria de grandes

manifestaciones. Considera que su línea política está bien cimentada entre la clase obrera, y no le son

necesarios ciertos reclamos espectaculares. No obstante, para colaborar con el P.C.E. (M-L) en Madrid en

primero de mayo de 1973, organizaron tres comandos; aunque faltos de veteranía, tuvieron una actuación

mediocre.

Donde sí O.R.T. goza de experiencia y solera es en el "enguarramiento" de fachadas y muros. Puede

aseverarse que es una de las cabezas de la hidra de las "más pintorescas". Sus octavillas se distinguen

prontamente. Concluyen con una retahíla de "slogans", con marcada insistencia acerca de la

reconstrucción del Partido (comunista) y la lucha contra la Monarquía.

Para O.R.T. el proselitismo es su tarea política primordial. Para ello, el comité de captación dicta las

normas y consignas, desarrollándose éstas a nivel de células. A los aspirantes se les impone una moral de

entrega revolucionaria y durante el período de pruebas se les capacita mediante charlas y reuniones.

Aunque cada célula es la responsable de las admisiones, ésta a su vez "descarga" su responsabilidad sobre

el militante que realizó la captación.

Los cursillos de captación no son fruto de improvisaciones, ni mucho menos. Antes al contrario, han sido

planificados metódicamente y respondiendo a cualquier problema de los existentes en aquel momento.

Los cursillos se realizan en plataformas, barrios, fábricas, etc... Cuando los simpatizantes aceptan, se les

encuadra en las precélulas. La O.R.T. ha intentado en varias ocasiones hacer proselitismo entre el

campesinado, con muy escaso éxito, no así entre los emigrantes, donde en Suiza ha conseguido

numerosos adherentes.

El órgano principal de difusión de O.R.T. es "En Lucha". Comenzó a salir en 1970. Su literatura incita

excesivamente a la violencia.

"En Lucha", además de órgano informativo lo es también doctrinal. Otras publicaciones, pero de

circulación más restringida, son: "Nuestra Prensa", "Textil", "Boletín de los Trabajadores de Químicas" y

"Unidad" para los empleados de la Banca.

De aparición irregular, esporádica o circunstancial se conocen: "Estado Obrero" (para el sector del metal);

"Lucha Extremeña"; "Lucha Unida"; "Lucha Unida Informa"; "El Militante"; "Renacer" (para la O.R.T.

de Aranjuez); "Revista de Información", etc. Todas tienen su nacimiento a partir de 1970.

Últimamente O.R.T. canaliza sus publicaciones mediante tres colecciones denominadas: "Estado

Proletario", anteriormente llamado "Estado Obrero", para difusión y literatura de textos marxistas;

"Materiales para el Movimiento Obrero", para formación y propaganda de nuevos militantes y

"Materiales para el Movimiento Popular", para la propagación de textos antifascistas que colaboren y

ayuden directamente en la formación de una conciencia revolucionaria.

Últimamente O.R.T. se mantiene en una postura ecléctica con respecto al comunismo "pekinés" y al

"moscutero". De ahí que "presuma" de estar enemistado con ambas, camelo difícil de tragarse, como ha

podido comprobarse durante el reciente referéndum, donde O.R.T. fue la "encargada" en gran parte del

"empuercamiento" de paredes, recomendando la abstención.

ESPÍRITU PUBLICITARIO

Con los demás grupos y cabezas de la hidra, O.R.T. mantiene sus relaciones bajo el lema de "unidad en la

base y en la acción". Sus aspiraciones, insistimos, son las de constituir un frente único de clase.

Durante la primavera de 1973, O.R.T. se mostró "muy simpática" y fomentó contactos con E.T.A., P.C.E.

(I) y L.C.R.; les propuso lisa y llanamente la constitución de un Frente Popular, invento estaliniano de

triste memoria para España. En verdad, sólo lograron un acuerdo previo, con vistas a la unificación para

determinadas acciones.

En su línea agresiva, la O.R.T. moteja al P.C.E. (ortodoxo) de "revisionista" en trance de degeneración

gradual". ¡Casi nada! Arremete con Carrillo por sus camelos de pactos con la burguesía y en ocasiones ha

pretendido "acelerar el proceso de descomposición del comunismo ortodoxo". La ingenuidad es

aplastante, pues nada pueden las cabezas de la hidra con la principal. Por ello, como todos los nuevos

grupúsculos de la hidra son fácilmente inclinados al mimetismo oportunista, no hay que valorar lo más

mínimo tales posturas. Buena prueba de lo que decimos fue el "estrecho entendimiento del P.C.E.

(ortodoxo) y la O.R.T., durante las campañas de descrédito organizadas con relación al "proceso 1001".

En cuanto al P.C.E. (M-L) critica su excesiva burocracia, su falta de contacto directo con el proletariado y

su carencia de originalidad, al pretender desarrollar una revolución copia fiel de la llevada a cabo por

Mao Tse Tung en China.

La O.R.T. aventaja casi en su totalidad a las demás cabezas de la hidra en la difusión de "frases

publicitarias". Sus escritos y materiales de propaganda redactados en tono triunfalista, van acompañados

de frases agresivas como las siguientes: ¡Abajo el Estado fascista y su continuación en Juan Carlos!;

¡Abajo la Monarquía fascista!; ¡Contra la dictadura asesina de la oligarquía y el imperialismo!; ¡Abajo el

Sindicato Vertical fascista!; ¡Por la unidad del movimiento antifascista hasta la victoria!; ¡Detengamos la

represión y construyamos poderosas organizaciones populares!; ¡Libertad para los presos políticos!;

¡Abajo este régimen de asesinos y ladrones!; ¡Vivan las Comisiones Obreras!; ¡Vivan las organizaciones

del Pueblo!; ¡Por una República democrática y popular!; ¡Contra la antipopular monarquía Juan Carlista!;

¡Todos contra Juan Carlos y su Gobierno, que nos condenan a la miseria y nos niegan la libertad!; etc.

Al constituirse la Junta Democrática, se pretendió excluir a la O.R.T., al igual que a otras cabezas de la

hidra del bloque "pekinés", no obstante dichos grupúsculos tan ilegales como espúreos, por supuesto, para

contrarrestar a los confiados partidos de la oposición y denostar de paso a los "ortodoxos", esto último

cumpliendo acuerdos previos, no perceptibles para miopes y burriciegos, se formó la famosa Plataforma

de Convergencia Democrática, donde la O.R.T. ocupó uno de los lugares más importantes.

Prueba de cuanto decimos es que a poco de constituirse la aludida Plataforma, es precisamente la O.R.T.

la que "en alarde desinteresado", con defección disimulada dice salirse luego de la Plataforma, con el

único fin de hacer de puente o "correa de transmisión" con la Junta Democrática.

La ocasión le vino al punto para difundir el nuevo camelo de que "la clase obrera lo que necesita es un

partido político que la dirija y organice". Y por supuesto, la duda ofende. Ese partido no puede ser otro

que la O.R.T.

Sin embargo, para mayor contundencia en los argumentos proselitistas, apostillan que para que un partido

político obrero como la O.R.T. pueda enfrentarse con el fascismo negador de las libertades humanan,

tiene que basarse y seguir muy de cerca la ideología marxista-leninista difundida por su principal seguidor

Mao Tse Tung.

LOS ACUERDOS DEL COMITÉ CENTRAL EN 1974

La O.R.T. se pronunció tras su reunión del Comité Central por llevar a cabo la revolución en dos fases:

primero la democrática propiamente dicha segundo la socialista. No obstante, ambas fases tendrían como

condicionamientos indispensables el reconocimiento de las teorías leninistas, únicas de "validez

universal" pan la dictadura del proletariado, y el reconocimiento de Mao Tse Tung como el auténtico

representante de la aludida teoría revolucionaria.

En cuanto a la primera fase o revolución democrática, habría que conseguir la dictadura sobre la

oligarquía tanto financiera como burguesa, con la eliminación de los imperialistas; la desarticulación total

y disolución del aparato represivo (Guardia Civil, Policía Armada y Gubernativa); la separación de la

Iglesia y Estado; la coexistencia pacífica y el derecho de autodeterminación y liquidación de los restos del

colonialismo, aparte de otras exigencias de tipo económico ya expuestas con anterioridad.

En cuanto a la revolución socialista, la meta a alcanzar es la de una España de dicho signo, que sustituirá

a la tenida por democrática. Esta nueva España, sin clases sociales ni misión imperialista, entrará en una

etapa donde la contradición burguesía-proletariado ocupará el tema principal de su desarrolle político,

hasta alcanzar finalmente la dictadura popular en su única solución posible del socialismo, como paso

previo hacia el régimen comunista. ¡Así de sencillo!

La O.R.T., a quien O.M.L.E. ha "birlado" el protagonismo para la "reconstitución" del Partido, pretende

recuperar un prestigio que nunca tuvo, "celestineando" entre la Junta y la Plataforma.

Así, tras la reunión del 12 de junio de 1975 en Madrid, O.R.T. apoya los acuerdos de la P.C.D., que en fin

de cuentas vienen a ser casi los mismos por los que "decía" venir luchando. A saber: establecimiento de

un sistema democrático y federal, con sindicalismo pluralista; amnistía, libertades de asociación, reunión,

partidos políticos y manifestación y supresión de tribunales especiales y organismos represivos. En un

sentido "bondadoso" mantienen que la forma de gobierno la debe decidir la voluntad popular.

Pero lo curioso de este contubernio es que la Junta Democrática, donde predominaban las cabezas de la

hidra del bloque ortodoxo, "conectan" con la O.R.T. del odiado bloque "pekinés" y de paso con el

secretario del P.C.E. para la concentración de fuerzas. Así, la O.R.T., elevada a un protagonismo

inesperado, se irroga responsabilidades de "amalgama" y pone sus condiciones a la P.C.D. para conseguir

la Plata-Junta.

La memoria es frágil para los grupúsculos de la militancia comunista; así O.R.T. olvida de súbito sus

pasadas exigencias, cuando poco antes, en el mes de mayo, había hecho publicar su imposibilidad de

integrarse en la Junta Democrática.

Conseguidos los primeros acuerdos, la O.R.T. propugna que la unión de Junta y Plataforma era el único

camino para combatir el fascismo e imponer la revolución democrática, mediante dos aspectos, el popular

y el de la burguesía antifascista.

No obstante, O.R.T., aunque por su origen en el sector laboral goza de cierto enraizamiento superior al de

otras cabezas de la hidra, tiene "por el momento" factores en contra para el logro de ascendientes, al haber

pregonado durante los pasados años del franquismo la destrucción del Estado actual y su sustitución

violenta "sin fases intermedias" que solo harían retrasar la revolución del proletariado, de la República

Democrática Popular y Federativa, lo que por otra parte, en los momentos que vivimos, de paso hacia la

reforma democrática, es como nombrar la soga en casa del ahorcado.

Sin embargo, O.R.T. viene demostrando desde su nacimiento capacidad de supervivencia, resignación,

renuncia y una disciplina a los secretos designios del comunismo de altura, dignos de poner en

observación, pues quién sabe si es una de las bazas ocultas que aún falta por poner en juego a la hidra de

las cien cabezas.

 

< Volver