Autor: Urci, Francisco J. De. 
 El Comunismo. La hidra de las cien cabezas XIII. 
 Organización de Marxistas-Leninistas Españoles. OMLE     
 
 El Alcázar.    10/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 45. 

EL COMUNISMO

La hiedra de las cien cabezas

Por Francisco J. DE URCI

XIII

ORGANIZACION DE MARXISTAS-LENINISTAS ESPAÑOLES; O.M.L.E.

SEGÚN dejamos anotado al hablar del P.C.E. (M-L), la O.M.L.E. fue una nueva cabeza de la hidra,

surgida de dicho partido en el año 1969. Esta escisión se produjo simultáneamente con otra de tipo

regionalista, constituyéndose la Agrupación de Trabajadores marxistas-leninistas de Euzkadi, después

M.C.V. y M.C.E. (M-L) cuyo órgano de difusión fue "Erriko-Batasuna". Para disimular ante la inopia del

pueblo español, el P.C.E. (M-L). calificó a la primera de reaccionaria y a la segunda de antipartido.

El primer indicio acerca del nacimiento de la O.M.L.E. lo encontramos hacia mediados de 1968 en

Madrid en el Colegio Obispo Perelló y en plan más reducido aún, donde se encontraba su élite inicial en

el Club Acop. Un tal Valverde se erige en conspicuo máximo. Es un tránsfuga del P.C.E. (I), pero como

podemos comprobar, una vez más, todo queda en casa. Este trasiego de jefecillos tras el cobijo de unas

siglas a otras, sólo forma parte de la mecánica conspirativa de la hidra.

El tal Valverde, mientras se encuentra de recluso en la cárcel de Carabanchel, disimula su condición de

político y se hace pasar por delincuente común. Los aparentes motivos para la escisión de la O.M.L.E.,

del seno del P.C.E. (M-L), no fueron otros que "los de una tendencia hacia la moderación", ya que el

nuevo partido "pekinés" era impulsor de una línea política donde la violencia fuese la norma habitual en

la conducta de sus militantes.

La O.M.L.E. inicialmente logra establecer tres órganos de captación con carácter federativo, ubicados en

España, París y Estrasburgo. El primer Congreso lo celebran en la capital francesa en 1970. Sus

comienzos estuvieron mediatizados por la austeridad y falta total de medios económicos.

Sin embargo, pronto salen de la penuria gracias a la ayuda que les llega de la China comunista, a través de

la embajada de dicho país en Francia. Ello hace que consideren su posición con relativa solidez y

preparen la celebración del Congreso ya referido, donde habían de tratarse entre otros temas, de la

primera constitución de los cuadros de dirección.

LLAMAMIETO PARA LA PLATAFORMA

Hacia finales de 1970, en el madrileño distrito de Ventas del Espíritu Santo, son detectados por la acción

policial los primeros indicios de la O.M.L.E., aunque paralelamente y con más fuerza inicial habían

surgido en la región gallega. Se caracterizan por reiteradas siembras de propaganda. Las hojas —para

despistar— van suscritas con el anagrama de O.M.L.G. (Organización marxista-leninista Gallega).

Tras casi un año de "tanteos ideológicos", en la reunión general de octubre de 1971 evolucionan

claramente hacia el modelo político "pekinés". La flamante O.M.L.E. se irroga como tarea primordial la

de "reconstituir" el verdadero partido comunista ya que los "carrillistas" han traicionado los principios

fundamentales del marxismo-leninismo. Esta entelequia la mantienen a ultranza en todos sus "materiales".

Pero ha llegado el momento de denunciar lo burdo de la maniobra, apenas que nos adentremos en los

entresijos del comunismo como conspiración política latente y permanente. En el momento oportunista, el

P.C.E. (ortodoxo) pareció disgregado en varios grupos integrantes en el bloque "pekinés". Estas nuevas

cabezas de la hidra: P.C.E. (M-L), M.C.E. (M-L), O.R.T., O.C.E. (B.R.) y O.M.L.E., aspiran a la

"reconstitución" del partido comunista. Al parecer fue a la O.M.L.E., como veremos después, a quien le

tocó en suerte la labor, "reconstructora", pero lo mismo le hubiese podido tocar a otra cabeza cualquiera

de la hidra. Las demás, con su "expansión", han conseguido igualmente la tarea recomendada. La

situación actual, aun llevados de la natural prudencia, apresuramientos aparte, ¿si llegase el caso —al

parecer próximo— de legalizar el P.C.E. (ortodoxo), no vendrá luego, por parte de éste, un llamamiento a

la "concordia" de una vuelta de hijos pródigos? Con ello, el comunismo, o el eurocomunismo, o el diablo

que los confunda, aumentará considerablemente su influencia contaminadora.

Durante el mes de abril de 1973 y con vistas a las jornadas de lucha, cuyo protagonismo se había

asignado al P.C.E. (M-L) a través del F.R.A.P., la O.M.L.E. colabora haciendo un llamamiento para

anunciar la constitución de "una plataforma para unir sus fuerzas encaminadas a convertir el 18 de julio

en una jornada de lucha nacional antifascista y antiimperialista".

Defienden asimismo la imposibilidad de una "reconciliación nacional", y para salir de la situación en que

el pueblo se encuentra, no hay otro camino que: "la lucha decidida en la que participe todo el pueblo".

• Ayuda de China a través de su embajada en París

• Implantación de doctrinas maoístas en la masa laboral

Para ello aseveran: "Hacemos un llamamiento a la clase obrera, a todos los revolucionarios, a todos los

patriotas de los pueblos oprimidos y a todos los antifascistas que vienen subiendo la explotación y

opresión ejercida por el estado fascista e imperialista español, para que nos unamos en la lucha contra el

enemigo común".

En el llamamiento se daban normas para celebrar paros, manifestaciones, asambleas y otras actuaciones

similares. Como ejemplo a seguir, poníase al pueblo chino, donde dicho sea de paso, los fabricantes de

camisas y corbatas lo deben pasar bastante mal.

En todo caso, las jornadas de primero de mayo serían preparatorias de las del 18 de julio, al que titularon:

"día de protesta nacional, contra el fascismo y el imperialismo". Este llamamiento fue suscrito por el

Comité de Dirección de la O.M.L.E.

En las siembras de propaganda que se realizan en Madrid en la madrugada del primero de mayo, bajo el

título de: "¡Arranquemos por la fuerza lo que nos arrebataron por ella!", O.M.L.E. además de mostrarse

partidaria de la "convicencia pacífica, resaltar las huelgas de los mineros de Asturias, S.E.A.T. de

Barcelona, Chrysler de Madrid y Empresa Nacional Bazán de El Ferrol del Caudillo, define para

confusionismo de incautos su postura con respecto al P.C.E. (ortodoxo), calificando a Carrillo y sus

amigos de "agentes del fascismo en nuestras filas".

En otro llamamiento fechado en 17 de julio y suscrito conjuntamente por O.M.L.E. y O.M.L.G.

preconizan el boicot general de la prensa y de los actos conmemorativos. "Que a la guerra permanente —

dicen con machaconería— sostenida por la oligarquía fascista e imperialista española contra la dase

obrera y los pueblos, éstos deben responder incrementando el combate y el apoyo mutuo contra el

enemigo común".

"La O.M.L.E. logra —aunque no mucho— hacer algunos prosélitos en Cataluña y País Vasco. También

son localizados militantes en Levante y Andalucía.

Con respecto al exterior, las "federaciones" de París y Estrasburgo quedan un tanto marginadas de la

marcha de la organización. La causa no es otra que una aparente falta de coordinación con respecto a los

cuadros directivos.

Aunque en Madrid consiguen un notorio éxito inicial de adherentes, "culpan" reiteradamente al P.C.E.

(ortodoxo) de que este aumento no sea mayor. Demostración palpable o reconocimiento obligado, de que

en fin de cuentas, la verdadera fuerza la posee el comunismo tradicional.

Los de O.M.L.E. motejan de "falsos comunistas" a los ortodoxos, colaboradores con los oportunistas de

izquierdas al "servicio del fascismo". Claro está —insistimos nuevamente— que esta dialéctica "amable"

no es nada de fiar.

O.M.L.E. difunde por entonces su órgano de propaganda "Bandera Roja", de igual título que el de O.C.E.

(B.R.), cuya edición, al principio en una hoja suelta y mal impresa, será más tarde un periodicucho al

precio de 15 pesetas, anticipándose así —en cuanto a precios— a la prensa nacional y que establecerá una

"tolerada" competencia con "Mundo Obrero" y "El Correo del Pueblo", medios difusores del P.C.E.

(ortodoxo) que dicho sea de paso, es el más cuidadoso y serio en el tiraje y confección de papeluchos y

hojas sueltas.

En principio el aumento de simpatizantes le causa a O.M.L.E. algunas estrecheces económicas que

resuelven con "su ampliación política de masas". Así tratan por primera vez y con verdadero interés en

acometer la tarea de la reconstrucción del Partido.

Para poner en marcha su gran aspiración, revisan los acuerdos tomados en el Congreso de París de 1970,

donde se fijaron como objetivos inmediatos los de crear y desarrollar dentro de España el Partido

Revolucionario de la Clase Obrera y en su consecuencia, la de implantación de las doctrinas maoístas en

la masa laboral.

Para concretar tareas a realizar, en la reunión del mes de junio de 1972 acuerdan que el objetivo

fundamental para los trabajos es el desarrollo de la conferencia (máximo organismo de dirección) y

seguidamente, la elección de C. de D.

Ahora bien, para ello es necesaria la participación de todos los afiliados por su afinidad con las masas,

para un acercamiento con otras organizaciones locales. Después se constituirá definitivamente el órgano

dirigente.

Es entonces cuando O.M.L.E. se autodefine como organización maoísta independiente en su lucha contra

el fascismo, el capitalismo, los oportunistas, los clericales, los revisionistas y los... comunistas traidores al

verdadero leninismo. Para la O.M.L.E. el fascismo es desde luego "su primer enemigo", pero también lo

son todos los partidos marxistas y grupúsculos comunistas que han dado su viraje hacia la derecha. A

todos los moteja de "sostén del imperialismo". En cuanto a los trotskistas, los ataca por no denunciar las

"contradicciones" latentes entre fascismo y socialdemocracia.

La O.M.L.E. .repudia además cualquier sindicalismo. Sus modos de acción no se materializan en

"absurdas huelgas generales" que a nada definitivo conducen. Es mucho más eficaz, preconizan, "avanzar

en la organización de las masas". Por otra parte O.M.L.E. padece de nostalgias al igual que otras cabezas

de la hidra.

La frustración es una de las constantes —quizá la más pesada— que más padece, o ha padecido toda la

historia del comunismo como sistema ideológico en España.

Así, es frecuente en sus "materiales" encontrarse con alusiones a las que sin recato ni vergüenza, llaman

"Nuestra Gloriosa Guerra Nacional Revolucionaria" cuando se refieren a la Cruzada española. Pero de

todas formas, a todo hay quien gane, los ortodoxos la denominaron en más de una ocasión: "Nuestra

Gloriosa Guerra de Liberación".

Como los demás brazos de la hidra seguidores de Mao Tse Tung, la O.M.L.E. mantiene que la conquista

del poder ha de basarse en la insurrección armada, primera fase de la guerra popular, siempre que esté

organizada y dirigida por el Partido (en este caso, el reconstituido) y con la participación de las masas.

En el pleno celebrado en enero de 1973, se puntualizan las aspiraciones de la O.M.L.E. cuyo programa

político fue redactado en atención a que la victoria del fascismo en nuestra "Gran Guerra Nacional

Revolucionaria", como dijo José Díaz Ramos, no ha eliminado las causas que la originaron, "sino que las

ha hecho más agudas". La O.M.L.E. se distingue en sus "materiales" por ciertas nostalgias

"enternecedoras" hacia José Díaz, el antiguo secretario general del P.C.E. (ortodoxo) a quien sucedió

Doña Dolores. Evocaciones que son por demás demostrativas de un acatamiento "lejano" a Moscú.

La O.M.L.E. concreta en nueve puntos su "programa mínimo para la Revolución en España". Esperemos

con cierto optimismo no lleguen ni siquiera a pensar en el "máximo". Veámoslos resumidamente:

1 Confiscación sin indemnización de las tierras para entregarlas a los obreros agrícolas y pequeños

campesinos. Nacionalización de monopolios y control del capital por los organismos del nuevo Estado.

2 Mejoramiento general de las condiciones de vida y trabajo. Disminución de la jornada laboral y

aumento de salarios, máximas condiciones de seguridad y adelanto en la edad de jubilación, con una

pensión suficiente; viviendas económicas y enseñanza laica y gratuita.

3 La mujer tiene que incorporarse al trabajo en igualdad con el hombre. También lo hará en la vida

económica y política. Los emigrados han de volver para emprender todos la "edificación" del país.

4 Separación de la Iglesia y el Estado; la Iglesia y la Escuela. Libertad religiosa de creencias y

cultos. Eliminación de los privilegios económicos y políticos de la Iglesia.

5 Liberación de los pueblos oprimidos por el Estado imperialista español. Libre derecho a elegir

cada uno su propio destino.

6 Libertad de presos políticos, demócratas y revolucionarios; de imprenta, reunión, organización y

manifestación. Derecho a la huelga; anulación de la pena de muerte. Indulto de presos comunes.

7 Armamento para el pueblo. Formación de milicias populares. Disolución de los cuerpos

represivos militares, policiales y judiciales. Disolución de las Cortes. Depuración del Ejército de

elementos fascistas y reaccionarios para ponerlo al servicio del pueblo. Enjuiciamiento de

contrarrevolucionarios y agentes de la reacción por los tribunales populares.

8Apoyo a la paz mundial. Desmantelamiento de las bases americanas. Amistad fraternal con los países

socialistas. Apoyo a todos aquellos que luchen contra el fascismo y el imperialismo. Aplicación de la

coexistencia pacífica. Anulación de los tratados secretos. 9 Formación de un gobierno provisional

democrático y revolucionario por representantes del pueblo y sus organizaciones políticas que lleve hasta

el fin las transformaciones democráticas revolucionarias y convoque elecciones libres de representantes

populares a una Asamblea Nacional Popular.

Para lograr estos objetivos la O.M.L.E. orienta sus fuerzas hacia la capacitación política de la clase

obrera. Defiende la aglutinación de todas las fuerzas populares, como único camino para la puesta a punto

de la insurrección armada contra la oligarquía.

Para la reconstitución total del Partido, es decir, para lograr un "Gran Partido Comunista", con el que se

alcance la dictadura del proletariado, la O.M.L.E. en su ambición de protagonismo pregona que la

revolución —que por supuesto, ha de hacerse bajo su dirección—, ha de llevarse mediante el desarrollo

de tres vertientes: la política, la ideológica y la económica.

Para la primera, había que exponer y alcanzar— aunque sea por la violencia— todas y cada una de las

reivindicaciones democráticas, con el fin de crear las "organizaciones de masas" como el mayor oponente

de las fuerzas represivas.

En cuanto a la segunda, se luchará contra toda manifestación reaccionaria y contra los falsos comunistas

de ideología revisionista. Como tarea más urgente se desarrollarán y consolidarán las organizaciones en

talleres, fábricas, tajos, etc., hasta conseguir hacer de las mismas, las "verdaderas fortalezas del Partido".

Por último, conseguida la revolución, se mejorarán las condiciones de vida del obrero. Para ello había que

destruir los sindicatos, magistraturas, jurados de empresa, seguridad social, etc., para sustituirlos por otros

organismos impuestos por el Partido.

Así de sencillo.

 

< Volver