Autor: Urci, Francisco J. De. 
 El Comunismo. La hidra de las cien cabezas (XIV). 
 Organización de Marxistas-Leninistas Españoles. OMLE     
 
 El Alcázar.    11/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 35. 

EL COMUNISMO

La hidra de las cien cabezas

Por Francisco J. DE URCI

(XIV)

Para ser miembro de la O.M.L.E., hay que aceptar plenamente cuanto se expone en sus estatutos y seguir

"muy de cerca" la línea programática de la organización. Cada militante se encuadrará en el sector

correspondiente de acuerdo con sus actividades, profesión, situación social, etc.; todos han de pagar sus

cuotas correspondientes.

No es la O.M.L.E. "muy asequible" a la admisión de sus militantes. Para ingresar, los aherentes han de

sufrir un período de pruebas de seis meses de duración. Superado dicho período, lo han de solicitar

mediante instancia que avalan dos militantes veteranos. Después ha de superar un examen en la célula

donde se le encuadre. Por último la admisión definitiva será aprobada en una reunión general y ratificada

después por el organismo de dirección.

Todo componente de O.M.L.E. queda obligado con carácter permanente a:

Estudiar y propagar los principios del marxismo-leninismo (Mao Tse Tung), sus documentos y cuantas

directrices le dicte la organización.

Trabajar por la clase obrera sometida al fascismo español, quien la explota abusivamente, y contribuir a la

causa de la revolución mundial.

Tener actitud vigilante frente al enemigo de clase, tanto dentro como fuera de la O.M.L.E.; guardar por

otra parte, sus asuntos internos.

Estar capacitados para unirse a la mayoría, aunque ésta sea opuesta, pero que muestre deseos de corregir

sus errores. Vivir con las masas, consultarlas y adoptar una postura obediente, "siempre que sea en

beneficio de O.M.L.E.",... del pueblo y de la clase obrera.

Tener derecho a participar en la elaboración de la línea política y a ser escuchado. Ser plenamente

disciplinado, exponiéndose en caso contrario a ser corregido con advertencia, destitución de cargo y

expulsión.

Caso de que el militante solicite retirarse de la lucha, se estudiará su caso en la célula y se determinará lo

que se ha de hacer, una vez decida el organismo de dirección correspondiente.

En determinadas ocasiones, las expulsiones pueden hacerse públicas ante las masas.

ORGANISMOS DE BASE Y DIRECCIÓN

Con la I Conferencia Nacional (Pleno de enero de 1973), la O.M.L.E. toma un notorio impulso. Como las

demás cabezas de la hidra persigue el centralismo democrático. Sólo hay una disciplina —anuncian—

única por la que todo militante está ligado a ser "responsable"; la minoría a la mayoría (ficticio) y la

organización al Comité de Dirección.

En la O.M.L.E. cada organismo ha de rendir «cuentas periódicamente al inmediato superior y durante la

conferencia, cuando ésta sea convocada y a petición del C. de D. o en su defecto de las dos terceras partes

de los componentes de la organización. En el tiempo comprendido entre dos conferencias, toda la

organización está sometida al C. de D.

En el mes de junio, se celebra en algún punto de España, sin poderse determinar el primer Consejo

Nacional Constituyente de la O.M.L.E.; en las jornadas del mismo se intuye la conveniencia de "armar al

pueblo lo antes posible, o a una parte del mismo (globos desinflados) con vistas a la organización de las

milicias populares".

Para más tarde quedó (ojo al parche) "la ejecución y encarcelamiento de los represores antifascistas y de

los contrarrevolucionarios". Para el fomento de la desmembración de la unidad nacional se habían de

celebrar "conferencias nacionales" en Euzkadi, Galicia y Cataluña. También se dictaron normas

orientadoras con vistas a la próxima Conferencia Nacional a celebrar hacia mediados de 1975.

Durante el mes de enero de 1974, la O.M.L.E. experimenta los rigores de la represión, no así

proporcinalmente los de la administración judicial. Su manifiesta ilegalidad y enconamiento de la

sociedad se hace patente con incitaciones a huelgas masivas para resentir la economía nacional y la caída

de la Bolsa.

Las detenciones de miembros de la O.M.L.E. son numerosas, especialmente en Andalucía, donde son

desmantelados en casi su totalidad los aparatos de Cádiz y Sevilla, además del Comité Regional.

Con afán revanchista, la Comisión Ejecutiva del C. de D. y con vistas a las próximas jornadas de lucha

para el primero de mayo de 1974, O.M.L.E. lanza un extenso manifiesto donde resaltan que, "el fascismo

y sus agentes, con un margen de maniobra cada vez más estrecho, han recurrido al desarrollo de las Leyes

Fundamentales, en un vano intento de amortiguar sus contradicciones y encauzar, controlar y liquidar las

luchas del pueblo trabajador".

La O.M.L.E., pretende persuadir a continuación que tiene ante si un trabajo "duro y peligroso", pero al

final será la única organización de masas que acabe para siempre con el "fascismo, la monarquía y la

bancarrota del socialimperialismo´´.

El año 1974 es el de mayor expansión de la O.M.L.E.; su meta ansiada de la "reconstitución" del Partido,

parecía —al menos así creen— próxima. En cuanto a sus actividades subversivas, prosigue con la pauta

inicial del boicot, las asambleas, y para "disimular", la crítica agresiva al comunismo ortodoxo. En todos

sus textos y materiales de propaganda, las alusiones al comunismo estaliniano y a José Díaz son

frecuentes y laudatorias. Pero faltos por otra parte de originalidad, prosiguen tercos y obstinados en las

evocaciones tópicas y típicas del "¡NO PASARAN!", la traición de Segismundo Casado, la agonía del

franquismo, la pérdida de la guerra civil por la ayuda alemana y la traición de socialistas y republicanos, y

demás justificaciones pueriles, con las que quieren disimular su propia cobardía.

Con respecto a otras cabezas de la hidra, la O.M.L.E. perfecciona su organización consolidando los

organismos de Base y Dirección, eslabones fundamentales dentro de la orgánica del centralismo

democrático. Entre los primeros dedican el proselitismo a la formación de células de fábrica, empresa,

colegio y barrio. Cuando hay un número relativamente importante de militantes, se organiza el comité de

radio, para luego, sus componentes, ser distribuidos en una zona determinada, como por ejemplo un

polígono industrial.

Esta fase previa de organismos de Base sería luego ampliada con la formación de Comités

locales, comarcales y regionales, además de otros ´´cuadros especializados para determinadas campañas de

agitación, boicot, etc. En todo caso, estos comités especializados son de carácter temporal.

TAREAS DE LOS RESPONSABLES

La célula ea la O.M.L.E. adopta la constitución mea simple y tradicional. Un mínimo de tres y un máximo

de cinco. Apuntamos ahora la semejanza con el irurko (tres individuos) y el bosteko (cinco) en los

primeros tiempos de la E.T.A., cuando aún no había aprendido a manejar la dinamita y las pistolas

"Firebird". Este criterio de la célula, O.M.L.E. no lo signe en los demás órganos de mando, cuyo número

es variable.

No obstante, lo mismo en las célalas (o troicas) que en los comités, las responsabilidades y tareas de sus

cuadros, siguiendo el sistema normal de la organización totalitaria comunista, se distribuyen de la

siguiente forma:

El responsable político (en otras se llama secretario de organización) es el jefe de la célula. Su misión es

la de "dar" la verdadera interpretación a las consignas recibidas del comité correspondiente e indicar cuál

es la línea política que debe seguirse. En resumen, estará bajo su responsabilidad la dirección política en

general. Caso de que falte alguno de los otros responsables, no debe absorber sus trabajos, pues ello se

opone a su verdadera situación dentro de la célula, como jefe absoluto.

El responsable de agit-prop, en O.M.L.E. se desdobla. El de propaganda cuidará sólo de la distribución de

materiales y de la recaudación que el reparto de aquélla puede proporcionar. Informará y sugerirá a los

receptores de lo más interesante que reflejan los materiales, de acuerdo con la condición de los que la

reciban. El responsable de propaganda —propugnan—, para ser un buen cuadro y poder impresionar, "ha

de inculcar muchas ideas en una persona, o en un número reducido de ellas".

En cuanto al responsable de agitación, tendrá bajo su confianza la dirección y orientación de las tareas y

campañas de agitación, desde su participación con afán de protagonismo en reuniones y asambleas de

obreras, hasta la provocación con ánimos polemistas de cualquier tema que se plantee.

De esta forma, el responsable de agitación "tomará el pulso a la masa", con vistas a ulteriores tareas

incordiantes, subversivas e insidiosas. Su labor de resumen es al contrario de la del responsable de

propaganda. Es decir, perseguirá "inculcar una sola idea (cuanto más obsesiva, mejor) o en su defecto,

dos o tres a lo sumo, a muchos "embaucados".

Habrá además un responsable de planificación. Sus tareas se concretarán a establecer contactos, situar

estafetas (buzones), tomar medidas de seguridad para que la célula no sea desarticulada, elevar las

peticiones para reuniones y asambleas y, por último, administrar los fondos de la célula.

En cuanto a los organismos de dirección, su órgano superior es la Conferencia. Esta decide la línea

política que se ha de seguir. Para su ejecución se nombra el Comité de Dirección que, primeramente,

nombra una comisión para preparar la próxima Conferencia y estudia para su aprobación definitiva o

denegación las biografías de los nuevos cuadros nombrados para cada organismo. Por último, el Comité

de Dirección hace lo propio con respecto a los miembros de los comités, tanto generales como

específicos.

La O.M.L.E. establece su órgano central en Madrid, desde donde irradia a provincias una serie de comités

regionales, denominados de Centro o Castilla; de Andalucía, con comités locales en Cádiz y Sevilla; de

Cataluña, del País Vasco o Euzkadi y de Levante, con un comité local en Cartagena. Tanto el de Cataluña

como el de Euzkadi, están saturados de contaminación separatista, al igual que el local de Cartagena,

donde se pretende fomentar, "apelando a sentimentalismos históricos", un trasnochado cantonalismo. El

caso, como puede verse, es hacer la pascua por todos los caminos posibles. Los de Cataluña, Galicia y

Euzkadi, adoptan siglas propias como O.M.L.C., O.M.L.G. y O.M.L. de E.; en cuanto a la gallega, se la

puede considerar desligada de la "nacional", con sede en Madrid. Tanto la catalana como vasca, siguen

muy de cerca en su "rebeldía" a la de Galicia. Por todo ello, lo de reconstitución del Partido no pasa de ser

un nuevo "reclamo publicitario" para captación de incautos. Pensemos que la simplificación de cabezas a

la hidra, es contraria al totalitarismo marxista-leninista.

En cuanto a Madrid, además del comité regional de Castilla, está ubicado el Central que dispone de las

ramas ejecutiva, organizativa y de propaganda. Este Comité Central conecta con otro existente en el

exterior para la captación de emigrantes. Por lo que respecta al comité regional de Centro, la O.M.L.E.

dice disponer de una plataforma con organismos de base ideológica y política. Como tarea más

apremiante, se marcan la formación de numerosos cuadros que serán luego el demento básico para el

desarrollo total de la O.M.L.E.

Con respecto a las actividades de la O.M.L.E. en Andalucía, sus primeros balbuceos son detectados en

Cádiz, hacia el mes de julio de 1973, cuando son intervenidos algunos materiales suscritos por el Comité

Comarcal. De todas formas, la infraestructura regional no ha llegado a superar la fase embrionaria,

aunque es de sospechar la existencia de gran número de simpatizantes y cierto apoyo económico, cuya

"fuente de riqueza" emana de la sede del comunismo "pekinés". No obstante, la intensa desarticulación

padecida a finales de 1974, dejó prácticamente deshecha a la organización.

Igualmente es la situación para 1974 de la O.M.L.E. en Levante. El hecho de que su base más importante

haya sido detectada en Cartagena, donde se explotó, para alimento de memos e ignorantes, las andanzas

de los cantonales, a partir de febrero de 1973 demuestra, de una parte, la aviesa mentalidad podrida del

comunismo, y de otra, el servirse de situaciones "históricas" a las que se les puede sacar partido en propio

beneficio. El sistema es deleznable y aborrecible.

Tanto en Cataluña como en d País Vasco, la O.M.L.E. adquiere alguna fuerza gracias a sus campañas en

pro del separatismo. En cuanto a la O.M.L.E. Gallega, superadas las dificultades con el Comité Central

durante 1972, dispone de unos cauces de expansión de masas a través de la O.O. (Organización Obreira),

que no es otra que la cabeza de hidra para el sector laboral de la O.M.L.G.

Por otro lado, el Comité del exterior mantiene conexiones importantes con las organizaciones marxistas

leninistas de Europa y en especial con la establecida en Bruselas. De ahí que cuiden mucho el impulso de

su propaganda en el extranjero, con el fin de impresionar a los emigrantes con vistas a su vuelta a la

patria.

Ultimamente, la O.M.L.E., y con el nombre genérico de círculos, intenta constituir órganos de base

específicos para cada sector social, como estudiantes, obreros del metal, de la construcción, etc.; también

del campesinado, y productores de una empresa determinada a la que se la "condena" a la quiebra

económica.

 

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