Autor: Urci, Francisco J. De. 
 El comunismo. La hidra de las cien cabezas XVIII. 
 Liga Comunista Revolucionaria. LCR     
 
 El Alcázar.    18/02/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 38. 

EL COMUNISMO

La hidra de las cien cabezas

XVIII

Por Francisco J. DE URCI

LIGA COMUNISTA REVOLUCIONARIA

L.C.R.

EL Programa de Transición, es un calco del que desarrollaron los trotskistas en la revolución rusa de

1917. Está basado en la toma directa del poder mediante una revolución violenta de las masas armadas y

un decidido empeño de solidaridad internacional. Veámoslo resumidamente:

Apoyo y participación en todas y cada una de las luchas de los obreros y otras esferas sociales que se

consideren o se les convenzan de que están explotadas y oprimidas. Para ello se lanzarán consignas que

las politicen. Se fomentará la organización de luchas obreras desarrollando las comisiones. Estas actuarán

en cada caso mediante el control de comités previamente elegidos.

Desarrollo al máximo de la autodefensa, mediante los necesarios piquetes debidamente

preparados para la lucha. Se inculcará la importancia que tiene, el militante que haya conseguido una o

varias armas, por si la insurrección armada fuese necesaria. Esta consigna ha de ir acompañada de

campanas antimilitaristas. Se iniciará el trabajo revolucionario dentro del Ejército, fomentando el

descontento y la indisciplina entre los soldados. Se invitará a los demás partidos y organizaciones

comunistas —aunque circunstancialmente— a la formación de frentes únicos. Hay

que llegar así —dicen— al fortalecimiento mutuo.

Hay que capacitar a la vanguardia obrera de forma sistemática en una concepción revolucionaria de asalto

y toma del poder. La única alternativa eficaz contra la Dictadura fascista, es el Gobierno de los

Trabajadores. En todo momento se ejercerá la agitación y propaganda antiimperialista y sistemática para

lograr la solidaridad internacionalista.

La L.C.R. cuida al máximo sus clandestinas actividades, aquí denominadas "cuestiones de

infraestructura". Establecen cotización obligatoria entre sus afiliados y voluntaria entre los simpatizantes.

Otro medio —más ficticio que real— para obtener fondos, es la venta de publicaciones. No efectúan

reuniones en domicilios de algún militante y, por ello, buscan locales ajenos, tanto para las reuniones

como para guardar los materiales de propaganda. Otros domicilios serán empleados como pisos francos;

por último las parroquias y colegios también han sido utilizados.

Las comunicaciones, (buzones) para recibir cartas y paquetes (propaganda) la fijan en los centros de

trabajo, agencias de transportes y camioneros, evitando así el control en la circulación y distribución de

los materiales. Son muy útiles las personas que viajan con frecuencia.

· Absoluta clandestinidad para su ideario político

· La liga es oportunista, pero siempre violenta y agitadora

ESTRUCTURA ORGÁNICA

La L.C.R. apenas difiere de otro partido, movimiento, grupo... o cabeza de la hidra. Signe el centralismo

democrático, con la diferencia sobre otros de que, conseguido el triunfo, alcanzará plenamente a todo el

aparato estatal.

Ello implica una estructuración de dirección única con el reconocimiento de la elección a todos y cada

uno de los niveles, con el derecho de agrupamiento (más teórico que otra cosa), siempre que aquél no

tienda al rompimiento del conjunto.

De mayor a menor categoría, la máquina burocrática de la L.C.R., se compone de los siguientes escalones

de mando:

El Congreso, órgano supremo y principal. Teóricamente representa todas las tendencias de L.C.R. y con

la debida proporcionalidad. Su periodo de vigencia es bienal, aunque puede convocarse antes.

El Comité Central es el órgano verdaderamente dirigente de la L.C.R., aunque entre éste y el Congreso

existe con carácter circunstancial y para determinados asuntos del Comité de Control. En todo caso, la

composición del C.C. es debidamente amplia,lo que permite la formación de equipos y comisiones para

determinados trabajos (campanas de agitación, jornadas de lucha, manifestaciones, etc.). El máximo de

componentes del C.C. suele ser de unos veinte. Las misiones del C.C. se resumen a la dirección y

orientación de la lucha de clases; designación y definición de objetivos a cubrir y trabajos a realizar y su

consiguiente planificación a nivel nacional. El C.C. se reúne cada tres meses. La convocatoria la realiza el

B.P., bien con carácter extraordinario o a petición de un tercio como mínimo de los vocales.

El B.P. (Buró Político) es el órgano de ejecución del C.C.; se elige entre los componentes de éste y solo

se relaciona con él, ante quien es responsable. Se le denomina "órgano colegiado" y su ubicación está

dentro del C.C.; de esta forma, pretenden lograr la "máxima eficacia política y orgánica". El B.P. se ha

detectado unas veces en Madrid y otras en Barcelona.

Las obligaciones del B.P. son las siguientes: Mantenimiento de relaciones con la IV Internacional;

dirección de las campanas y jornadas de lucha generalizadas a todo el territorio nacional; formación de

nuevas direcciones de entidad local y robustecimiento de las de rango regional; dotación y mantenimiento

de las infraestructuras a nivel central y difusión y edición de las publicaciones centrales, tales como

"Comunismo" y "Combate".

En cuanto a los comités provinciales, comarcales y locales, el número de sus miembros oscila entre seis y

ocho. Son designados libremente por el C.C., sin tener en cuenta para nada el derecho de elección

defendido en los estatutos. Se basan en la situación de clandestinidad. Aunque esta justificación es pueril.

Sus misiones se concretan a: Dirección y orientación de las célalas de acuerdo con las normas dimanantes

del B.P.; responsabilidad de sus actuaciones a nivel correspondiente; responsabilidad de la infraestructura

a su debido nivel, así como la seguridad para la impresión y distribución de los órganos y materiales de

propaganda. Estos comités de rango medio y bajo, deben reunirse semanalmente; normalmente y bajo

apariencia inocente, lo hacen en locales públicos. Estos comités reciben en casos determinados

asesoramientos de comisiones especificas.

Las células (moles, de molécula) reciben aquí el nombre genérico de órganos de aplicación política. Son

las unidades o cuadros de formación básica comunista, así como de participación en la elaboración

doctrinal de la organización. Las células dependen de los comités sectoriales, locales, comarcales y

provinciales. Se organizan en fabricas, facultades, barrios, minas, tajos de trabajo, etc.

Las células tienen un mínimo de tres y un máximo de siete componentes. El ingreso de un nuevo militante

ha de estar respaldado por el informe de dos militantes presentadores. (Como para ingresar en la Real

Academia de la Lengua). El nuevo militante admitido "condicionalmente", ha de superar un período de

prácticas de tres meses; luego es admitido (o rechazado) definitivamente. Todo militante de L.C.R. recibe

entonces sus alias, o "nombre de guerra".

FORMAS DE ACTUACIÓN

La L.C.R., para mantener la absoluta clandestinidad en el desarrollo de su ideario político, es muy

inclinada al empleo de la palabra clave. Así, tras el desmantelamiento experimentado en Madrid durante

el mes de octubre de 1973, pudo averiguarse utilizaban los meses del año para determinados conceptos de

tipo básico.

Así, "Junio" era el organismo encargado de la redacción de propaganda, circulares, normas internas y

similares. Los inconvenientes que pudieran surgir eran subsanados por los "Agostos", encargados de

facilitar los medios necesarios de seguridad. "Julio" era a su vez un cuadro integrado por elementos

organizadores.

Por otra parte, cualquier actividad sería controlada por los "Julios", mientras que los "Agostos", como

responsables de la seguridad y clandestinidad, debían conocer todos los pormenores por lo que todo

militante quedaba obligado a participarle cualquier sospecha de "infiltración o fuga". A su vez "Agosto"

era el único capacitado para dictar chives y consignas secretas.

Además de los órganos expuestos, L.C.R., cuenta con Comités Proletarios y Comités Revolucionarios,

como órganos de intervención y de carácter específico.

Estos Comités los integran simpatizantes y sólo el jefe es militante. La acción de L.C.R. se prolonga con

otros comités especiales y de carácter temporal, como son los sectoriales, de lucha, técnicos, de barrio

(Círculos Rojos). Por último, L.C.R. ha impulsado los llamados órganos de formación, en forma de

seminarios (profrentes de lucha) y escuetas (de cuadros y a nivel nacional).

Como los demás grupos clandestinos, no es fácil hacer la ponderación de poder de las fauces de esta

cabeza de hidra, o dicho más claramente, número de sus afiliados. A mediados de 1972 se habían

detectado ya organizaciones "embrionarias" en una docena de capitales de provincia, siendo las de

Barcelona y Bilbao las de más adeptos. Después la prioridad la toma Madrid, seguida muy de cerca de

Valencia.

En Barcelona tuvieron importancia e influencia los comités de Sabadell, Tarrasa, Valles y Bajo Llobregat.

A partir de 1972, L.C.R. padece "los rigores de la justicia" y la cabeza de hidra padece de fuertes dolores

y queda bastante maltrecha. Los desmantelamientos comienzan en Vizcaya, donde L.C.R. trata por todos

los medios de asociarse a E.T.A.-VI.

Como quiera que de "emparejamiento" tan aleccionador para el pueblo alegre y confiado, se tratará al

estudiar la E.T.A., sólo dejamos ahora la debida constancia. En resumen, L.C.R. se propaga más

intensamente en Guipúzcoa, Navarra, Galicia, Asturias y Cataluña; luego hay islotes en Alcalá de

Henares, Sevilla y Cádiz.

L.C.R., cuya meta o "encendido sueño" es la de constituirse en el verdadero "Partido revolucionario de

extrema izquierda", no ha dudado en establecer alianzas con otros grupos, incluidos el P.C.E. (ortodoxo),

aunque luego "por la espalda" se denosten recíprocamente, llamándose traidores del verdadero espíritu

leninista. Para L.C.R. su lema de "unidad en la acción concreta y libertad de propaganda autónoma", es lo

que cuenta; L.C.R. presta también atención a las C.C.O.O., como sin contar con el señor de los jerseys.

En noviembre de 1973, con motivo del III Congreso, separado desde un mes antes el grupo

"Encrucijada", que toma el nombre de L.C. (Liga Comunista, a secas), piensa reforzarse mediante

alianzas; L.C.R. toma el acuerdo unánime de "asociarse" a la E.T.A.-VII Asamblea, es decir, al grupo

mayoritario de E.T.A.-VI. La fusión de ambos formó la L.C.R.-E.T.A.-VI (Organización Simpatizante de

la IV Internacional) y por añadidura planificadora entre otros conflictos de los sucesos de Vitoria en los

primeros días de marzo de 1976.

La fusión no hace mucho consolidada, se ha iniciado con la formación de un Comité Central y un Buró

Político unificados con órganos centrales de propaganda, comunes y suscritos por las siglas de L.C.R.-

E.T.A. (VI). Esta fusión entre ambos grupos trotskistas, ha tenido como principal consecuencia, la

introducción de las actuaciones "militantes" de E.T.A. dentro de las normas ya anticuadas de actuación de

la L.C.R. que, en compensación, permite la expansión de aquella, fuera del país vasco-navarro, con lo

cual, la peligrosidad del grupo, es decir de L.C.R., se ha visto potencialmente aumentada.

TÉCNICA DE COMANDOS

En su breve historial L.C.R. se ha mostrado bastante oportunista y aprovechadilla, pero siempre violenta y

agitadora. Su actitud más habitual es la agresividad. Aunque muy parecidas sus formas de actuación a las

de otros grupos subversivos, son en cambio peculiares a L.C.R.. De ahí que veamos algunas de sus

tácticas de actuación.

La más "usada" es la de manifestaciones públicas y comandos. En primer lugar hacen la convocatoria,

que suele transmitirse de "boca a boca". Solamente los militantes dirigentes conocen la acción a realizar.

Toda manifestación comando, tiene una concentración previa. Para ello, se fijan las horas y sitios de

reunión. Se encarece la puntualidad. Si hay manifestantes que no conocen la zona, se les señala

anticipadamente un lugar de emplazamiento y los itinerarios para llegar a la misma.

La manifestación comienza cuando el responsable, situado "a la cabeza", da la orden mediante unas

palmadas, o a la voz conminatoria de: "¡Saltar!". La hora de comienzo se respeta con toda exactitud.

Al instante de efectuarse el salto, sin apresuramientos, la cabeza organiza la manifestación mediante las

oportunas órdenes, hasta encauzar la masa de la forma siguiente: Rompiendo marcha, un grupo compacto

con "los brazos engarzados", ocupa todo el ancho de la calle; detrás un piquete de autodefensa compuesto

normalmente— por veinticinco individuos, provistos de barras, cadenas, porras y armas blancas. A éstos

le siguen los "cocteleros", normalmente cinco. Van provistos de sus correspondientes "Molotov", a razón

de dos por individuo. Los piquetes de propaganda, uno o dos a cada flanco, integrados por diez individuos

cada uno, marchan "pacíficamente", con relativa soltura, pero sin distanciarse del grueso. Después van los

"abanderados" y "pancarteros", distribuidos entre el resto de los manifestantes.

Además funcionará un piquete especial denominado "de corte", cuya función consiste en principio, en

situarse en el flanco izquierdo de la manifestación, adaptándose al ritmo de marcha de ésta. Los piquetes

de corte están integrados por unos diez individuos, provistos de palos y barras. Son los encargados de

cortar el tráfico rodado si preciso fuera y van dispuestos a volcar vehículos, atravesarlos o bloquearlos.

El recorrido de una manifestación ha sido estudiado y marcado previamente. Suele ser un trayecto corto.

Al final, uno de los de cabeza, da un pequeño mitin de un minuto de duración como máximo. La

dispersión se realiza a una orden del grupo de cabeza; se aprovecharán todas las bocacalles y cruces.

Las "cortadas" las hacen frente a cines, locales públicos, establecimientos recreativos, con el fin de que

los manifestantes tengan donde ocultarse, caso de aparecer la fuerza pública. Por sectores y a horas

determinadas, suelen establecer citas de seguridad, para los que han dirigido la manifestación-comando.

Durante el trayecto las consignas se dan a viva voz y a veces con megáfono. Serán cortas y "pegadizas".

Para ello, se recurre al pareado. En cabeza de la manifestación formarán cuatro militantes de Universidad,

dos de Enseñanza Media, dos de Barrio y otros dos de Proletarios. Media hora antes de la acordada, se,

encontrarán en el punto de reunión para "otear el horizonte". Caso de haber vigilancia de fuerza pública,

desisten.

Los piquetes de vigilantes se organizan por militantes provistos de motocicletas. Se situarán en el lugar

señalado sólo unos minutos antes de organizarse la manifestación-comando. Si ven fuerza pública, avisan

inmediatamente al grupo de cabeza. Cuando el número de agentes de la autoridad es pequeño, el grupo de

cabeza decide si se han de dispersar o si han de hacer frente; entonces es cuando los "cocteleros" entran

en acción. Durante la manifestación, el piquete de propaganda, hace la "siembra" desde los flancos, a los

sorprendidos transeúntes.

 

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