Autor: Ferrer Peña, Ramón María. 
   Partidos políticos y constantes nacionales en el tema de Ceuta y Melilla     
 
 Informaciones.    23/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 19. 

PARTIDOS POLÍTICOS Y CONSTANTES NACIONALES EN EL TEMA DE CEUTA Y MELILLA

Por Ramón María FERRER PEÑA (Secretario de la delegación de Gobierno de Ceuta y vocal de la comisión nacional de U.D.C. y de su comité permanente)

PARECE fuera de toda duda que Ceuta y Melilla se están convirtiendo en un tema de Interés nacional que, en este sentida, comienza a debatirse en el país, aunque, por suerte, de modo no demasiado insistente. La forma como se produce el debate, con la actitud que adoptan algunos partidos y destacados políticos en sus declaraciones y la poca confianza, en el futuro. Incluso a corto plazo, que muestran amplios sectores de la población, sólo datos negativos pueden considerarse en principio. La orientación que, salvo contadas excepciones, dan los medios de difusión, tampoco puede considerarse muy afortunada. Cuando no está dicha, ni mucho menos, la última palabra, un planteamiento de estas características sobrepasa los verdaderos términos realistas del problema y, por supuesto, sólo a Marruecos favorece.

Dos aspectos de la cuestión me propongo abordar en este artículo:

— La forma como se asume este tema por los partidos políticos.

— La conveniencia de definir unas constantes o líneas generales de nuestra política al respecto y, entre ellas, en primer término, la necesidad de afirmar una conciencia nacional auténtica sobre estas ciudades.

CEUTA Y MELILLA Y LOS PARTIDOS POLÍTICOS

Hasta el momento, la actuación de algunos partidos políticos ha sido francamente negativa. Primero fue Reforma Democrática de Fraga Iribarne, en su «Libro Blanco», que habló de la necesidad de «negociar» estas plazas una vez recuperado Gibraltar (1-. Más tarde, el P.C.E. ha afirmado lisa y llanamente que estas ciudades habían de ser devueltas» a Marruecos. Últimamente, el profesor Tierno Galván, líder del P.S.P., ha considerado este problema como una cuestión a «estudiar» dentro de la seguridad de la zona del Mediterráneo.

Si unas actitudes asi se generalizan, hay que pensar, lógicamente, que el Reino de Marruecos pronto podrá ahorrarse todo esfuerzo «reivindicativos. Naturalmente, no todos los partidos tienen la misma opinión. Si al«ruñes han callado hasta ahora ha sido sólo por prudencia y por no caer en un oportunismo fácil, pensando que este tenia debe estar por encima de los programas y actitudes de partido. Me consta porque así lo he comprobado personalmente en algunos congresos de la Democracia Cristiana, que Ceuta y Meülía han sido consideradas, sin más, como parte Integrante del territorio nacional, sin posibilidad, como cuestión de principio, de ningún pacto o negociación

Es más desafortunado lo ocurrido si pensamos que, según todos los indicios, no existe ninguna división de opiniones por parte de los españoles con respecto a este tema. Ha habido hasta ahora, eso es cierto, una deslnJormaeióri sistemática sobre ambas ciudades, que a menudo han sido tratadas de forma superficial e incluso Irresponsable, Existe en la conciencia colectiva una indudable sensación de pesimismo, sobre el futuro político 4e estas poblaciones, como declaraos al principio, pero no existen, y esto me parece también indudable, opiniones opuestas o contradictorias de los españoles sobre nuestro deseo de permanencia en las mismas.

Seria paradójico, además de lamentable, que los partidos políticos tratasen de enfrentarse entre sí y dividir a la opinión en ana cuestión en Que la unanimidad debe ser fundamental. Salvo que algunos partidos sirvan intereses de otras naciones, una eosa asi no se comprende. Así como el tema Se Gibraltar nunca ha sido objeto de diferencias entre grupos o partidos, Ceuta y Melílla tampoco deben serlo. Caben enfoques u orientaciones sobre la política más conveniente al respecto, pero nada más.

CONSTANTES DE UNA POLÍTICA NACIONAL EN RELACIÓN A CEUTA Y MELILLA

Para afirmar el teraa de Ceuta y Melilla sobre unas bases más sólidas que las que hoy existen, pensamos que es sumamente importante definir unas constantes o líneas de actuación que, en opinión nuestra, podrían ser las siguientes:

— Necesidad de que exista una conciencia nacional auténtica sobre el futuro de ambas ciudades y de descartar toda posible equiparación con el caso de Gibraltar. Es, por tanto, imprescindible deslindar claramente unos supuestos qué son de distinta naturaleza.

— Necesidad de mantener unos lazos de amistad y verdadera cooperación entre España y Marruecos,

creando una serie de íntereses comunes entre ambos países. Pensamos que esta política de buena vecindad conviene a nuestra nación en su conjunto y pensamos también, que es en el marco de estas buenas relaciones donde Ceuta y Melilla pueden estar mejor defendidas, lo que implica, por supuesto, aunque no guste a un país amigo, hablar con absoluta claridad sobre aquello que nos pertenece.

— Plena incorporación de España en los órdenes; politico, económico y militar al sistema europeo, occidental y afianzamiento, dentro, de la. misma órbita de Influencia del Reino de Marruecos. Creemos que si loa respectivos países pasan a, encontrarse bajo áreas de poder distintas, el Juego de las grandes potencias, puede resultar peligroso para ambas ciudades, especialmente para Melilla que se encuentra mucho mas separada del resto del territorio, nacional

—Necesidad de cantar con un Ejército cada vez más fuerte, en el sentido estrictamente militar y profesional.

— Mantenimiento cte nuestro genuino carácter étnico, y cultural en ambas poblaciones y plena integración social de las minorías que habitan en las mismas.

— Convicción de que la Importancia del tema está en la síntesis de estas constantes y no en la Intervención o decisión de organismos Internacionales, extremo, sitiare el que, además, existen sobradas pruebas en el concierto mundial.

Cada uno de los aspectos enunciados merece, sin duda, una consideración más extensa y profunda que dejamos para otras ocasiones. Lo que nos interesa resaltar ahora, por estimarlo muy importante, es la necesidad de que la conciencia de los españoles se afirme cada vez más sobre, estas ciudades.

Desde las estructuras del Poder, Ceuta y Melilla pueden ser comprendidas y defendidas, pero si estas estructuras no tienen el firme sostén y la presión constante de una opinión pública consciente y profundamente decidida a permanecer en ellas, será siempre precaria la situación política de las mismas.

Ciertamente, la conciencia nacional se alimenta de realidades, y éstas han sido muy negativas para nosotros en la historia contemporánea, durante todo el proceso descolonizador, pero es necesario, en primer término, que, como españoles, Individual y colectivamente, estemos plenamente convencidos de que no nos hallamos ante ningún nuevo supuesto de descolonización. No hace mucho, un acertado articulo de «Juan de Espalas», en el diarló «Ya», decía que tal ¿orno se había estado llevando, por rarte nuestra, la cuestión de Gibraltar, la misma semejaba un túnel, a la salida del cual se encontraban necesariamente Ceuta y Melilla. Es forzoso, por tanto, superar racionalmente, toda posible tentación a equiparar este tema con el de Gibraltar. que se basa en unos presupuestos étnicos, históricos y culturales totalmente distintos e inclusa geográficos diferentes, habida cuenta de la proximidad física de ambas" ciudades al conjunto nacional que. en el caso de Ceuta, es además prácticamente inmediata.

La falta de una conciencia colectiva clara sobre estas ciudades coma «realidades nuestras» genera irresponsabilidad y conduce forzosamente a un pesimismo que, como hemos dicho antes, puede sobrepasar los limites realistas del problema y ser causa,, a las postre, de que se Infravaloren nuestras posibilidades de éxito continua Por esta misma vía, podemos, llegar incluso a imaginar ya hipotecado, en perjuicio nuestro, el desuno de ambas ciudades,. Ib cual, sobre carecer de fundamento cierta, implica una elemental falta de confianza en lo que mínimamente, puede exigirse de un sistema democrático como el que ahora se abre en nuestro país.

Todo esto no significa que 1a conciencia de los españoles sobre Ceuta y Melilla, para afianzarse sólidamente, no deba alimentarse de realidades positivas y hechos evidentes. La mayor parte de las constantes que antes hemos apuntado, deben traducirse, en definitiva, en una elevación del papel y potencialidad de nuestro país en el contexto internacional. Si España es una nación fuerte dentro de un área fuerte, _no cabe duda de que Ceuta y Melilla estarán bien defendidas y amparadas, porque, a la postre, la relativamente escasa entidad del problema que ínternacionalmente representan estas dos pequeñas poblaciones debe resolverse en favor de quien tiene allí, además de un poder efectivo, un poder, por encima de todo, legítimo.

(1) En un folleto editado por G. O. D. S. A. hace unos, dos meses, don Manuel Praga aclaraba en un prólogo el malentendido sobre la soberanía de Ceuta y Melilla.

 

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