Nuestra condena a la violencia     
 
 El Alcázar.    25/01/1977.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

NUESTRA CONDENA A LA VIOLENCIA

Condenamos el crimen, que bajo capa política, está convirtiendo las calles de algunas ciudades españolas

en un Chicago del año treinta con los ajustes de cuentas de los gangsters políticos que creen llegado el

momento de la revancha de su derrota por la paz y el progreso de cuarenta años en los que las gentes

podían ir día y noche por las calles, los niños a sus escuelas y los trabajadores a sus talleres.

No vamos a caer en la frase tópica de que estamos contra la violencia venga de donde viniere, porque su

acuñación es dudosa. Pero si creemos que sobre la violencia práctica hay una responsabilidad de quienes

producen las causas de esos efectos sangrientos. Y eso si que no admite ambigüedad del "venga de donde

viniere". Sabemos quiénes y cómo desean la aniquilación de la Patria y el Estado.

Sin juzgar los hechos, que no somos jueces; sin señalar culpables precipitadamente, como hacen algunos

periódicos que navegan entre dos aguas; sin acusar como hacen los medios de información agarrotados

por las consignas marxistas que les obligan a lanzar imputaciones que en modo alguno pueden probar, lo

que constituye una infamia y una transgresión a la ética profesional; exigimos de la autoridad

correspondiente la máxima energía para restablecer el orden en la calle, para detener estas matanzas

criminales, para esclarecer todas estas turbias incitaciones al crimen revolucionario para explicar estas

detenciones sin fundamento y los palos de ciego que sólo concurren, hasta ahora, en unas publicidades

irresponsables de ciudadanos cuyo nombre no puede verse en la picota con inconscientes declaraciones

que más parecen delaciones partidistas por parte de quienes tienen obligación del silencio hasta que haya

pruebas judiciales.

Exigimos, pues, una coherente información y uní energía que nos devuelva la paz perdida.

 

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