Autor: Carrasco, Javier. 
   Las cuadras editoriales     
 
 Arriba.    21/11/1976.  Páginas: 4. Párrafos: 43. 

Gallimard y Seuil, ganador y colocado, catapultan cada año a la mejor promesa de su cuadro para el

Concourt, tas dos editoriales francesas, en (os últimos treinta anos, han iniciado o abortado generaciones

literarias, en un intento por recuperar e( foco de atención que desde el gran premio existencialista no

habían podido ostentar. La solución fue lo formación dç equipos de plumas: mimados, cuidadas a sueldo

fijo, incluso, pero siempre bajo la disciplina; contratos leoninos, donde las exigencias de ío firma no

permitían la deserción o el fíchale por la competencia las cuadras" editoriales

Carlos Barrai introdujo el sistema en nuestro país buscando e/ descubrimiento de nuevos valores

Estos son algunos de sus nombres en la actualidad: félix de Azua, Fernández de Castro, Eugenio Trías,

Ana Moix, Juan García Hortelano..,

"A los autores noveles les recomiendo que concursen al Nadal. Hace veinticinco años se lo dije a García

Pavón y lo gano posteriormente"

Lara no ha formado "cuadra" (tal y como entienden la palabra en el extranjero), pero todos los "pura

sangre" han pasado por sus manos

A Carlos Barral le gustó el sistema y, movido más por el deseo del descubrimiento de nuevas corrientes

en \a narrativa española que por la adjudicación de un premio nacional (el único existente no

organizado por particulares es et de la Crítica), decidio trasplantarlo a mestro país. De sr buena

voluntad surgió oí «Biblioteca Breve», que resultó ser. a la postre, el embrión de "cuadra» más importante

de la nueva novela. Allí no se hablaba de posibilidades, aiK se había encontrado sucesión al realísmo, tan

denostado, de ios cincuenta: Juan García Hortelano, Luis Martín-Santos. Juan Marsé, Luis Goytisolo,

Juan Benet, Antonio Martínez Marchent, Sánchez Espeso, el mejor Alfonso Grosso, José Manuel

Caballero Bonald. Sin embargo, eí riesgo asumido por et editor, principalmente en ia mercantilización de

traducciones de ía moderna novela inglesa y norteamericana —aquí, eí nivel medio del lector 10 rebasaba

ía reverencia por Pearl S. Buck— mai digeridas, en un principio, y otro tipo de «audacias» dieron ai

traste con ei ensayo. de hecho, se consuma la separación de Vicente Seix. la parte empresarial rie la

sociedad, y Barral crea su propia casa, que actualmente publica Ja mayor parte de su producción er»

catalán. De cualquier forma sostiene, a juzgar per stis palabras, el ánimo. «Mantenga mi vocación.

España es ei único lugar del mundo donde, desgraciadamente, uno 10 puede arriesgarse a publicar

las primeras obras de un autor existiendo tan sólo un pacto fáctico entre las partes para que la primera de

ellas vaya amortizando, digamos así, el riesgo a que se expone. Esto, una vez recibidas las ofertas de

originales, claro está. Lo que resulta impensable es la forma opuesta, o sea, el autor selecciona las

editoriales. Aunque hay algunos que se pueden permitir el lujo de hacerlo (aquí aparece la figura del

agente literario, copia del agente de autor yanqui). En realidad, es que se venden al mejor postor. De esta

manera resulta difícil la formación de valores. Oe los noveles nadie se fía, porque el editor siempre piensa

en comercial,

—Barral, ¿cuáles son sus nombres en la actualidad?

—Le voy a citar cinco de los que más han publicado conmigo en castellano: Félix de Azúa, Fernández de

Castro, Trías, Ana Moix y Juan García Hortelano.

—El tipo de contrato establecido con ellos, ¿es muy estricto en cuanto a dependencias?

—La cosa varía si se trata de novela o poesía. Por ejemplo, en este segundo caso, ia firma del acuerdo no

indica propiedad. O sea, el autor puede publicar sus poemas en otra editorial y con otro título, desde

luego, es más flexible y, como se ve, no comporta una exclusiva. En cambio, cuando hablamos de

narrativa, si bien tampoco se da una rigidez absoluta, existe una cláusula que otorga determinados

derechos al editor respecto a todas sus producciones siguientes de la misma naturaleza. Pero los antiguos

«nodulos para las situaciones de mala avenencia no tienen vigencia en la actualidad.

—¿Vamos a la concentración editorial, ya que no a la de autores? ¿Será absorbida su antigua empresa por

Planeta?

—Ni a Planeta, que no tiene nada de ¡literaria y que funciona como si estuviera al margen de ´las

características de este negocio, ni a Seix Barral creo que pueda interesarles la compra que se ha

comentado. No creo que se produzca,

DESTAPAR TALENTOS

Planteada así la cuestión, el término «cuadra» en nuestro país sólo es aplicable a aquellos equipos que, a

raíz de la concesión de un premio literario. nobleza obliga, o por una fidelidad casual que rara vez se

mantiene, van aglutinándose en torno a una determinada marca editora. En este sentido, y porque el mejor

modo de ir estrechando lazos es el pago de una cantidad fija anual, con el compromiso formal de la

pluma, que ha de dar lo mejor de sí en un plazo de tiempo fijado, la muestra típica de devociones la

constituye Destino. «No, no. Nunca he pasado un sueldo a nadie. Sé, sin embargo, que algunos editores lo

hacen. Aun así, creo que son excepciones a la regla», afirma el señor Vergés, fundador hace veintiséis

años de la empresa y su actual gerente, to que ocurre habitualmente es el pago por adelantado de un tanto

por ciento a cuenta (por media oscila entre las veinticinco y las cien mil pesetas. Yo al menos pocas veces

he rebasado esta cifra}.»

—¿Cómo se produce el fichaje de nuevos autores?

—Normalmente, les recomiendo que concursen al Nadal. Les damos esta opción. García Pavón, hace

veinticinco años, llegó a mí con intención de darse a conocer. Le dije esto mismo y á! fin 3o gano —hace

ahora cinco años—, Usted comprenderá, a no ser una pluma de prestigio. Jo difícil que resulta luego

vender el libro.

Otras veces, claro, el descubrimiento de nuevos valores sale de la lectura de originales. Ahora mismo

tengo más de veinte pendientes, &l último de Jesús Fernández Santos. A «El Jarama» toda la crítica le

reconoce un mérito, pero hace veinte años nadie hubiera dado un duro por el manuscrito. Destapar a

Sánchez Ferlosio fue un éxito. Lo mismo me ocurrió con Carmen Laforet, o con la «Saga fuga de J.B.»,

un mamotreto de mil cuatrocientas páginas que Torrente Ballester me dio en Nueva York. Es un gran

libro, indudablemente, ¡mucho mejor que la mejor novela de! «boom» sudamericano! Pero habla que

decidirse a publicarla.

A veces también pierdes oportunidades por la mera cuestión económica. Bellow, sin ir más lejos, le he

editado yo en tres ocasiones, cotizando por los derechos de traducción de mil a mil quinientos dólares. Lo

que no puedo pagar es, como ha veces me hen exigido, un adelanto de ochenta mil. Ningún autor vale

eso.

LOS AUTORES DE DESTINO

Ramón J. Sender, 26 novelas; Miguel Delibes, 18; Francisco García Pavón, 13; Camilo José Cela, 8;

Alvaro Cunqueiro, 8; Ana María Matute, 10; Francisco Umbral, 7; Josep Pla, 6 en catalán y 1 ert

castellano.

LA LUNA DE MIEL DE PLANETA

De José Manuel «Panzer» (como ya se le conoce por los ambientes de la profesión) Lara se cuenta y no se

termina. Ha llegado a ser el primer editor del país a base de aplicar el sentido industrial del negocio a la

literatura. Dicen que ha frustrado vocaciones y que las ha promocionado al mismo tiempo. Que la

malograda inés Palou sólo hubiera podido escapar del suicidio de haber publicado una novela más en

Planeta; que tiene debilidad por la Salisachs, sólo porque en sus obras refleja la condición del catalán que

a él le hubiera gustado ser. Que, vamos, no hay derecho a mercantilizar el asunto hasta tal punto de haber

tenido a sueldo a Alfonso Grosso.

No ha formado -«cuadra», pero casi todos los purasangre han pasado alguna vez por sus manos. No

obstante, algunos continúan la «luna de miel desde hace muchas temporadas. Las fidelidades van por este

orden:

Alvaro de Laiglesia, 36 (más de cuatrocientas ediciones); José María Gironella, 11 novelas; Carmen

Kurtz, 10: Santiago Loren, 7; Julio Manegat, 6; Mercedes Salisachs, 6; (Manuel Ferrand. 5; Torcuata

Lúca de Tena, 5; Romero de Tejada, 5; Marta Portal, Emilio Romero, Ramón J. Sender, Eduarda

Targioní, Fernández de la Regueray, Antonio Prieto. 5.

A diferencia de su colega de Destino, Lara encomienda la tarea de selección de originales a un consejo de

lectura, que valora, además de las propiedades formales, sus posibilidades editoriales. Oe ahí pasa al

depósito literario, que decreta su publicación. Como casi todas las empresas con «premio». Planeta cuenta

como fuente de nuevas aportaciones con sus ganadores. En este sentido han repetido obra, entre otros,

Ángel María de Lera, Xavier Benguerel, Concha Alós y Rodrigo Rubio. Otro autor característico, siempre

bien atendido por la casa, ha sido el sevillano Manuel Barrios, sobre todo a partir de adjudicarse el

«Ateneo» {y otro del que las malas lenguas consideran en nómina del mecenas-marchante-inefable

siempre tara),

Respecto al contrato-tipo entre la editorial y sus proveedores, éste se ajusta a los límites mínimos que

marca ía ley del libro. £n el resto de cuestiones no hay una base legal inmutable. Como es costumbre, en

el momento de quedar fijada la relación con el autor se le abona una cantidad de anticipo —bien de una

sola vez o fraccionada mensualmente— y se le marca un plazo de entrega —que, dicho sea con el

consenso de los propíos autores, no se respeta casi nunca—. Junto a estos detalles, normalmente se

incluye la cláusula de opción, por la que el escritor se compromete, a veces sólo de palabra, a publicar un

segundo libro en Planeta. Pero la situación más habitus! es la del mero compromiso pactado en la

confianza de la buena relación mutua. Y así seguirá sucediendo, confirman portavoces autorizados,

mientras no se promulgue e¡ reglamento de la ley, todavía en estudio.

«IDEAS, IDEAS MAS QUE NOMBRES»

«Bueno, creo que hay que distinguir entre dos tipos de editoriales: las que funcionan con un consejo de

administración al frente, como cualquier empresa capitalista, y las que, al margen de esta estructura,

pretenden sacar una obra cultural. Y aquí estamos, ZYX, pienso que la más típica, Akal, Castellote,

Acracia y otras más pequeñas, como Elias o Hiparyon.» Andrés Sorel, director literario de la serie

Guernica, pone el contrapunto a lo que ha sido corriente tradicional en la industria editora.

—¿Pero tenéis una «cuadra» formada, o no?

—En absoluto. MÁS que nombres, queremos potenciar una serie de ideas.

Dar salida a una serie de narrativa desconocida o semidesconocida hasta el momento, a nuevos autores

que conecten directamente con ia realidad social. Nuestras cosas van dirigidas, sobre todo, a la

«aristocracia obrera» y a ios estudiantes. Hacemos tiradas mínimas de ocho mil ejemplares en libros de

poesía, lo que es insólito.

Y yo, .particularmente, tampoco estoy a sueldo, no cobro de ZYX.

—Estamos juzgando, porque, a la postre, ¿beneficia o perjudica Ja existencia de equipos de autores?

—El tema es complejo. No puedo criticar a un señor que cobra por lo que escribe, si cree que es así como

debe hacerlo o lo que le interesa. El riesgo está en la censura que pueden imponerle, porque entonces

estarían coartando su libertad de creación. Pero pienso que se trata de una cuestión minoritaria.

—¿Cuál es vuestra planificación?

—Contamos con un ritmo de edición alto. El catálogo incluye quince series mensuales. Solemos sacar,

por término medio, cinco volúmenes cada treinta días. Tenemos, respecto a otras empresas, otra ventaja,

además, que nos permite cierta autonomía: no pasamos la «consulta voluntaria» estipulada por el

Ministerio. Y hasta el momento sólo dos títulos han sido vetados. Uno de Carpani, «Arte y militància», y

Autogestión obrera», ta experiencia, como verás, desde cualquier punto de vista, es insólita.

En el capítulo de excepciones a !a norma, aunque éste en otro sentido, aparecen Jos editores en lenguas

distintas ai castellano. Y entre éstas, la principal, por su difusión, Edicions 62. La formación de

«cuadras», por los propios límites que impone ei idioma, resulta aquí más fácil. El señor Cullas,

representante del dueño de Ja cabecera, Castellet, nos hace una relación de sus principales plumas:

Salvador Espriú, obras completas y 6 obras sueltas; Manuel de Pedrolo. obras completas y 12 obras

sueltas; Joan Fuster, obras completas y 3 obras sueltas; Lorenzo Villalonga, obras completas y t obra

suelta: Carles Riba, obras completas y 4 obras sueltas,

"Nuestra relación con los autores se establece por medio de una carta de compromiso simplemente. €•!

contrato-standard casi nunca !o aplicamos en su sentido estricto, porque comprendemos que es

incompleto. Por lo demás, no mantenemos personas a sueldo. Lo consideramos casi ilegal. No puede

beneficiar ni a nosotros ni al autor. Y no sólo esto: no imponemos la exclusividad. Ni en Edicions 62 ni

en su versión en castellano. Península, dedicada a temas universitarios. Esta tónica resulta mucho más

flexible en nuestro país que en el extranjero, donde no solamente existen contratos para sellar ei acuerdo,

sino que, además, se obliga la presencia de dos testigos en ei momento de !a firma.

Lo que si es habitual es el pago da adelantos, que, a excepción de las grandes obras de investigación, casi

nunca rebasan las cien mil pesetas. Pero siempre dentro de un contexto de confianza, de buena fe por las

dos partes. Porque las dos sabemos qua los rigorismos no nos valen. Muchos editores pagan mal y tarde y

la mayoría de autores no entregan sus manuscritos en el plazo de tiempo acordado. Y nadie por eso

recurre al poder judicial».

SE VAN AL NOTARIO

La filosofía de la bohemia del «fecundo distanciamiento» inherente al

Vergés (de "Destino"): "Nunca he pasado un sueldo fijo a nadie"

Los adelantos a cuenta percibidos por los autores, en caso de narrativa o poesía, casi nunca superan fas

cien mil pesetas

Andrés Sorel (de ´Zyx").- "Mas que nombres queremos potenciar una serie de ideas. Nuestras cosas van

dirigidas a la aristocracia obrera y al estudiante"

Espriu, Manuel de Pedrolo, Fuster, Villalonga y Riba fos escritores efe "Edicions 62", fa más

Importante marca editora de libros en catalán

"Mi editorial (Planeta) es_______

generosa con los autores, o diferencia de lo que ocurre con otras/ que engañan o todo el mundo en fas

tiradas y en fos porcentajes" (Alfonso Grosso )

Nace ía Asociación Colegial de Escritores, agrupación democrática e independiente, que tiene como

objetivo la defensa de la dignidad social del escritor y de sus derechos

Solo con la inserción en /os volúmenes de un encarte o adhesivo con el número de identificación______

correspondiente es posible descubrir el rraude en lo tirada" ( Ángel María de Lera)

las "cuadras" oficío de escríbír, tuera del nimbo de cristal del ensayo de Díaz-Plaja, ha tocado fondo. Ei

guindo ha empezado a madurar y es muy posible que dentro de tinos días unas cuantas firmas adscritas a

la nueva Seix Barrai —«el- señor Comas dice que estamos contentos, y es mentira»— planteen de torna

tajante sus derechos-. O les pagan as liquidaciones o se van al notario.

Es un síntoma mas que representativo. Frente a esta característica, e! reconocimiento de la seriedad de

otras firmas. Alfonso Grosso no tiene pelos en la lengua: «Creo que Lara, con talante empresarial ha

creado una importante editorial que con Plaza y Janés, son de las más honestas. La gente, con cualquiera

de las dos, sabe las reglas del juego ».

—Usted es autor de Planeta, ¿no?

—Hoy por hoy, si. Aunque tengo novelas en Seix, cuando estaba Carlos Barrai. Con Lara he publicado

mis ocho libros, menos «Florido Mayo», aunque eSto no implica una dependencia económica. En este

sentido, mi editorial es generosa con los autores, a diferencia precisamente de lo oue ocurre con otras, que

engañan a todo el mundo en las tiradas y en ios porcentajes»

—¿La ley del Libro no puede evitar estas diferencias sometiendo a todas las empresas a una legalidad

única?

—De esto te puedo hablar pues fui uno de ios asesores que hicieron el proyecto de ia norma vigente con

Pío Cabanillas. Aquel proyecto sigue en «I aire mientras no ss publique el Reglamento de aplicación. A

mi, cuando cayó et Ministro, no me volvieron a llamar y creo que no ío van a hacer. Queríamos liberalizar

al autor de las imposiciones editoras. Ahora creo que se prepara una nueva redacción. Ya veremos.

—Ediciones del Centro, ¿de qué manera participó de estas mismas ilusiones?

—De forma tota!. Aunque dependíamos de la Administración, funcionábamos con cierta Independencia,

con cierto equilibrio en cuanto a línea de pensamiento. Yo soy un hombre de izquierda, en el sentido

amplio de la palabra, porque creo que ia renovación debe venir por este lado, pero Diego Jesús Jiménez,

J. Antonio López de Letona, Aurelio Torrente y yo trabajemos en Centro siempre al servicio de esa ¡dea

que te he dicho. Nuestro «staff», nuestra «cuadra», si quieres, te lo puede confirmar: Julio Caro Baroja,

Elena Quiroga, Benjamin Jarnés. Daniel Sueiro, Ramiro Pínilla, Gabriel Mario de Coca. Antonio Ferres,

Alonso Zamora Vicente.... nombres nada sospechosos para ninguna de las dos partes. Y es que yo me

considero un demócrata. Pues me pusieron en )a calle sin indemnización alguna.

Bueno, este tes ya historia conocida

LA PRUEBA

DE LA PEGATINA

Angel María de Lera ha recorrido cuatro editoriales. Ha acabado en Plane-ta, que parece ser el

destino de las plu-mas de mal asiento. Y conoce de las ingratitudes de este negocio. Sabe nombres

—y no los dice— de sus com pañeros «en nómina» (son los menos, ¡eh!, apostilla como una disculpa)

y de las debilidades y -puntos flacos de la patrona!. La Asociación Colegial de Escritores, inspirada por

él, inventa da por é!, firmó su acta constitutiva hace una semana. Quizá no estén lejos los días en

que sean ellos los que coloquen en boxes a los editores.

—¿Cuántos sois?

—Dieciocho, por el momento .Entre ellos, Ramón Solis, Julio Manegat, Juan Goytisolo, García Pavón,

Fernández de ia Reguera, Carmen Krutz. Agustín. La-forcade.... y. en fin. constituimos uní)´ agrupación

democrática e independien-te, que.tiene como objetivo la defensa de la dignidad social del escritor y sus

derechos. Los mismos propósitos que el Ministro de la Gobernación, Camilo Alonso Vega, de Ínclita

memoria, nos rechazó hace diez años

—Pero nace el grupo como alternativa inmediata a ja presión que los editores están haciendo sobre la

elaboración del célebre reglamento

—En efecto. Aunque la ley de! Libro trajo tres mejoras fundamentales como son la de la igualdad de

condiciones entre las partes contratantes, y la señalización de un margen de tiempo de terminado en el

compromiso pactado y la subdivisión del derecho de autor en varios apartados Isegún sean libros de

bolsillo, círculos de lectores, versión cinematográfica, etcétera), era pa-tente que tenía muchos defectos El

principal, la falta de control por parte de! escritor de la verdad de los tirajes. Hubo sobre este aspecto dos

opciones: la de los empresarios que pro pusieron como solución la simple certi-ficación de ta imprenta, y

la nuestra» que consiste en la inserción en cade volumen de un adhesivo (en papel de moneda y timbre) o

de un encarte con el correspondiente número de identificación. Sólo asi es posible desvanecer las dudas y

descubrir los fraudes

El Reglamento asi redactado constituye ei 90 por 100 de nuestras reivindicaciones. Otros temas son el

olvido de determinados autores, porque e! editor sólo va a lanzar el libro coyuri-tural y de interés en un

momento determinado. Aquí precisamente es don de podría tener valor el sentido de la «cuadra». Pero me

parece que después de la experiencia de Lara en este sentido, que creo que la tuvo, los tiros no van a

volver por ahí. De todas maneras, -esta cuestión es inherente a m propia condición de la profesión

editorial. Digamos que no es negociable, co-mo tampoco lo es el compromiso de publicación de una obra

futura. Seria hipotecar su posible -beneficie

Nadie se fía. Nadie compromete te libertad de correr por el circuito contrario. Pero al mismo tiempo no se

olvidan Jos buenos cuidados y hasta se añora l0a lealtad de la casa. No sobra la fusta, si es de ánimo,

cuando al í» nal del galope ganas por tres cuerpos. Todavía se puede domar hasta la inspiración

Javier CARRASCO

 

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