Basura, no     
 
 ABC.    26/01/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

BASURA, NO

El diario «E¡ País» escribe en su editorial de ayer: «Ya no cabe duda de que tanto el secuestro de Oriol

como el del general Villaescusa tienen una misma causa y un mismo fin; el intento desesperado de grupos

detentadores de amplias parcelas de poder por mantener éstas, aún después de la muerte del general

Franco." Es decir, que para nuestro colega los grupos responsables de ambos crímenes ejercían una parte

de poder antes de la Instauración de la Monarquía, y siguen poseyéndolo en la actualidad. Acusación

gravísima, absolutamente infundada, y notoriamente falsa.

Es una acusación gravísima porque en el caso Oriol concurren varias figuras delictivas, la de secuestro, la

de atentado contra la autoridad, la de chantaje y la de amenaza de muerte; y en la misma linea parece

situarse el caso del teniente general Villaescusa. Es una acusación infundada, porgue se formula sin

aportar ninguna prueba, incluso sin indicios razonables y, en cambio, en abierta contradicción con las más

responsables Informaciones publicadas.

Pero es, sobre todo, una acusación falsa, porque reiteradamente el autodenominado «G. R. A.P.O.», de

confesada Ideología comunistizante, se ha responsabilizado de los dos secuestros. Porque el Gobierno ha

confirmado la responsabilidad del «G. R.A.P. O.´, e incluso, ha facilitado los nombres de los presuntos

delincuentes. Porque los secuestradores han exigido la libertad de detenidos, algunos de ellos

pertenecientes al Partido Comunista*, que estaba considerado como ilegal en tiempo de Franco, y otros

que están implicados en el magnícidío del almirante Carrero Blanco, lo que tampoco permite calificarles

de franquistas. Y, en fin, porque en sus propios comunicados el *G. P. A. P. O.´ ha expresado una

ideología radicalmente opuesta a la de! Estado nacido el 18 de ¡ulio. Es difícil, pues, hacer sobre esta

materia una afirmación que esté en más contradicción con las evidencias disponibles.

Nuestro colega añade: «Caben fundadas sospechas de que esta conspiración, que es de origen interno, esté

apoyada y avalada por fuerzas internacionales. La Internacional Fascista es una realidad.» De este

organización que tan de pasada se nos descubre no había ninguna noticia fidedigna, salvo algunas

alusiones de •Pravda» que ni los soviéticos habían tomado en serio. A la vista de esta denuncia más

próxima, nos interesaría conocer los partidos nacionales que la integran, sus estatutos, su sede, sus

directivos y su historia. Hasta ahora, las Internacionales por excelencia eran la Marxista y sus sucesoras

más o menos ortodoxas, a las cuales nuestro colega parece marginar. Y esas Internacionales tienen sus

estructuras y domicilio conocidos, la más importante de eIIas en Moscú. Sabemos que sus miembros son

partidos establecidos en numerosos países y nos consta que operan solidariamente a escala planetaria, o

sea, que la injerencia en los asuntos internos de otros países es un principio programático de esa

Internacional, lo cual está amplísimamente confirmado por la Historia y, muy concretamente, por ¡a

española. Recordemos la etiología de nuestro Frente Popular, y releamos, entre otras muchas, las páginas

que Prieto, Largo Caballero y Alvarez del Vayo dedican a explicarnos el intervencionismo de la

Internacional Comunista en la vida española.

Si existe esa Internacional Fascista, que se demuestre para que podamos condenarla explícita y

objetivamente. Pero, desde ahora, condenamos la operación subversiva mundial que desde el Kremlin

patrocina su Internacional, y de la cual España es una de sus víctimas, por !a razón cegadoramente obvia

de que nuestro país es una de las claves del Mediterráneo y un punto preferente para la penetración

comunista en Europa occidental, ya que al oeste del "telón de acero» Ias naciones fronterizas conocen

bastante bien el comunismo y están vacunadas contra él.

Concluye el editorial con esta ambigua afirmación: «Lo verdaderamente importante, por el momento, es

llegar a las elecciones en condiciones de que éstas sean viables. Luego, e! Estado que de ellas surja

deberá empeza a barrer tanta basura como ha quedado.* ¿Significa esto que el Estado de las Leyes

Fundamentales en vigor no ha hecho sino acumular basura sobre el territorio nacional? Tal afirmación

sería inadmisible. Nada humano es perfecto; pero uno de los Estados cuya gestión arroja un saldo más

positivo de la Historia contemporánea de España es, sin duda alguna, el todavía vigente, protagonista de

la revolución industrial en España, y autor de la reforma social más avanzada, extensa y profunda que ha

conocido nuestro país.

La basura que estamos contemplando en la vida española no es tanto la que ha quedado como la que se

está produciendo mediante ¡a deformación de los hechos, la demagogia, el cultivo de los instintos menos

nobles y, en ocasiones, con la calumnia y con la mentira. Todo eso si que es basura, ¡o mismo que la

incitación a la violencia verbal y a la violencia física que arrastra a muchos ingenuos, en su mayoría muy

jóvenes, a manifestaciones de las cuales sólo suelen salir cicatrices y dolor, cuando no, como está

aconteciendo estos últimos días, algo infinitamente más trágico y condenable: la muerte. Limpíese el país;

pero, sobre todo, que se predique con el buen ejemplo y que no se instigue a producir más basura.

 

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