La necesaria superación de este momento difícil     
 
 ABC.    26/01/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

MIERCOLES 26 DE ENERO DE 1977. PAG. 2.

LA NECESARIA SUPERACIÓN DE ESTE MOMENTO DIFÍCIL

El cambio político de España, pese a su amplitud y su profundidad, se ha venido desarrollando, hasta

ahora, no sin duras tensiones callejeras, no sin lamentables episodios cruentos y criminales, pero sin

alcanzar el acento agudo de violencia y las estremecedoras cifras de victimas de estos días.

Sobreponiéndonos al dolor, al humano sobrecogimiento, a la tentación de las reacciones airadas, a la

facilidad de la decepción, a todas las actitudes; en fin, que sólo significarían una claudicación ante la

violencia, debemos proseguir la evolución política que fue masivamente refrendada en diciembre.

Tenemos, para ello, que mantener posiciones claras, sensatas, conscientes, de apoyo a la autoridad del

Gobierno y de confianza en la eficacia y legitimidad con que será preservado, en definitiva, el orden

público y sostenido el imperio de la Ley.

La inmensa mayoría de la ciudadanía, que no milita en las filas de los extremismos exaltados de signo

alguno, y que los condena por igual, no puede permitir que el deslino nacional vaya a quedar decidido o

condicionado por los secuestros continuados y las pistolas criminales de los bandos extremistas.

Hay que mantener, por costoso que sea, la calma, individua) y colectiva, por encima del temor que

difunden las condenables acciones de la violencia. Hay que secundar las orientaciones gubernativas —

como las que aconsejan no participar en manifestaciones (legales— para disminuir, todo lo posible, las

probabilidades de nuevos deplorables sucesos. Hay, en fin, que «desdramatizar» la caite, absteniéndose de

prestar oido a peligrosas convocatorias.

De modo aleccionador, ejemplar, un sector de la oposición se ha unido ayer al Gobierno en el

llamamiento a la serenidad y a la responsabilidad cívica. Es comprensible, además, porque el sentido de la

pacífica convivencia y el sentido de la ley y del orden y el sentido de la condenación de la violencia son

también patrimonio y obligación de todos.

Mantenemos firme esperanza en la superación de este momento. Pese a advertir sus dificultades; pese a

imaginar cuánto esfuerzo, creador y prudente, demanda de los gobernantes. Pero firmemente convencidos

de que debe proseguir la reforma política y de que es posible una civilizada convivencia democrática en

España.

 

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