Autor: Sánchez, Alfonso. 
   Un clima que es preciso disipar     
 
 Informaciones.    26/01/1977.  Página: 24. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Por Alfonso SÁNCHEZ

UN CLIMA QUE ES PRECISO DISIPAR

L UNES, noche. Dudo entre asistir o no a la cena convocada por la Renfe para el fallo del I Concurso de

Narraciones Breves ANTONIO MACHADO. Se exige la etiqueta, impone molestias ahora la etiqueta. Es

preciso ir pronto a casa para cambiarse. Rara vez, a esa hora, se encuentra sitio para aparcar el coche.

Creo que debiera moderarse su uso, como ya ocurre en todas partes Con traje oscuro se cumple y no

requiere el viaje a casa No es sólo la etiqueta la causa de mis dudas. Debe asistir a una sesión de los

cortometrajes que aspiran al Premio Sindical. Lamento no haber ido a la cena. El concurso lo ha ganado

MAURO MUÑIZ, por su relato «El tren de las 3». Mauro Muñiz es buen amigo. Le felicito cordialmente.

A las 10.25 salgo de casa. Enfilo la calle de Atocha. Decido ir dando un paseo hasta la Casa Sindical. El

tiempo es desapacible. A la altura del cine consulado pasa un taxi libre. No es frecuente ahora encontrar a

esa hora uno con luz verde. Lo tomo. Luego me enteraré de que por pocos minutos no me ha sorprendido

el trágico asalto al despacho de los abogados laboralistas.

El noticiario nos ha informado sobre la muerte de MARÍA LUZ NA JERA, una muchacha de veinte años.

¿Por qué esta escalada de la violencia? Lo que ocurre en la calle es irracional, insoportable. Lo rechaza la

Inmensa mayoría de los españoles, pero se imponen las minorías deshumanizadas, deseosas de crear el

desorden.

La sala de proyección de la Casa Sindical es inmensa. A última hora de la tarde apagan la calefacción. No

llegamos a quince los que asistimos. Notamos cómo nos entra el frió. Ver ocho o diez cortometrajes

seguidos es monótono. Revelan escasa inventiva. El género sufre las máximas dificultades. Imposible

amortizar sus gastos. Sin embargo, el pasado año se han realizado cerca de cien. Al premio se presentan

más de cuarenta. ¿Por qué este «boom»? GUILLERMO DE LAS CUEVAS me lo explica:

t—´El Estado prometió ayuda, y al suprimirse la obligatoriedad del «NO-DO», creímos que iban a subir

los alquileres. Y nos lanzamos a realizarlos. Luego no se han cumplido esas dos esperanzas.

La sesión termina cerca de las 12,30. El conserje nos informa del suceso de la calle de Atocha. Por

desgracia, sus noticias son ciertas. Hay que llevar cuidado con los rumores. Convendría que nadie

contribuyera a difundirlos, pues eso enrarece aún más el clima dramático. Chispea. CARMELO

ROMERO se ofrece a llevarme en su coche. Prefiero regresar a pie. Quiero pasar por la calle de Atocha.

Frente a la casa, hay. coches de la Policía y tinos pocos transeúntes. Tres serenos allí reunidos me

informan con más detalles.

La calle esta desierta. Desde Antón Martín a la plaza de Benavente sólo me he cruzado con dos personas,

dos chicos jóvenes. Apenas circulan coches. Ante el Calderón, un Rolls» Es el de CUGAT. según veo en

la matricula.

La calle matritense se ha vuelto Hosca, sombría. Aun antes de sonar las - doce, hora que hasta hace no

mucho casi era una prolongación de la tarde, el centro de la ciudad, donde habito, cobra un desolado

aspecto de suburbio. El lunes era todavía más tenebroso. Pesaba, como una amenaza, el dramatismo de

estas jornadas. Confieso que no se circula tranquilo. Cuando vemos a uno por la acera, no se le pierde de

vista. ¿Estamos ante la «estrategia de la tensión» propuesta por unos cuantos? En Italia saben bien sus

efectos. Hasta FRANCISCO ROSI ha llevado el tema al cine.

Es preciso cortar esta situación rápidamente. El Gobierno tiene la autoridad que le da el asenso de la

opinión pública, esa mayoría bien registrada en el referéndum. La llamada oposición debe hacer algo más

que condenar la violencia. Pienso, a veces, que los partidos políticos se preocupan más de la, propaganda

que de ejercer una acción real. Por otra parte, pienso que tampoco pueden hacer mucho por cortar la

violencia. No han pasado de lo teórico. ¿Cuál de esos partidos tiene el poder real respecto a la opinión

pública y la actividad social de que habla el profesor TIERNO GALVAN? Lo que sucede en la calle es

más complicado, y tenebroso. Hay que clarificarlo con urgencia. Inflación, déficit exterior, paro, es el

triste balance real de 1976. El 1977 comienza con el clima de violenta tensión en la calle, lo que es peor

balance todavía. La democracia no es incompatible con la autoridad firme y serena.

A la una estoy en casa. Una grata sensación de alivio. No cabe sentirse. Salir de noche en Madrid no pue-

de tener el carácter de una travesía del desierto.

Con calefacción y buena luz, leo la Prensa extranjera. ¿Por qué debo pagar un recargo si gasto más ener-

gía que en el mismo período del año anterior? ¿Depende de mí que haga más o menos frío, que tenga más

o menos trabajo? Ya está bien con pagar lo que gaste a los precios que han puesto el kilovatio, cosa de la

que tampoco me entero bien, porque descifrar un recibo de la luz es pura criptografía.

Lo que leo es que el cine español ha recibido otro premio. La película de NARCISO IBAÑEZ

SERRADOR. «¿Quién puede matar a un niño?» ha obtenido el premio de la Critica en el Festival

Internacional de Cine Fantástico, de Avoriaz. El Gran Premio ha sido para «Carrie», de BRIAN DE

PALMA, y el premio especial, para «God Told me to», de LARRY COHÉN. El Jurado estaba presidido

por STEVEN SPIERBERG, el joven realizador de «Tiburón», que hace tres años ganó en Avoriaz un

premio con «Duel». Un Jurado compuesto por niños ha premiado «Big bus», de JAMES FRAWLEY.

Y apago la luz pensando si no viviremos en pleno clima de cine fantástico y de terror.

 

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