Autor: Martínez, Francisco. 
 La matanza de Atocha. 
 Relato de un testigo     
 
 Pueblo.    26/01/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

CALLE DE ATOCHA

La matanza de Atocha, 55

RELATO DE UN TESTIGO

MADRID.

(PUEBLO, por F. MARTÍNEZ.)

—Ayer por la mañana, durante el transcurso de la reunión en el Colegio de Abogados de Madrid, se supo

la versión directa de uno de los testigos y víctimas del atentado en el despacho laboralista de la calle de

Atocha.

Hacia las once menos cuarto da la noche del lunes los nueve abogados del despacho estaban allí reunidos.

Una media hora antes había terminado la reunión de trabajadores del transporte, en la que trataron temas

específicos de ese sector.

Los nueve reunidos estaban esperando a otros abogados para tratar algunos asuntos, cuando llamaron al

timbre, y abrió Ángel Rodríguez Leal, empleado de la Telefónica, despedido, que trabajaba en el

despacho como administrativo, y que falleció en el Hospital Clínico.

Dos individuos, de edades comprendidas entre los veinticinco y los treinta años, encañonaron al

administrativo, y entraron en el despacho, cerrando la puerta tras de sí.

Los dos intrusos preguntaron, con cierta intranquilidad, par un tal Navarro (que puede ser uno de los

miembros de la «Comisión de los nueve», encargada de coordinar la huelga de días pasados en el

transporte), a lo que los abogados, que s« encontraban alrededor de una mesa en la sal» de visitas, no

supieron que contestar.

Seguidamente les ordenaron que se agruparan y levantaran los brazos, insistiendo una vez más en que

señalaran quién era Navarro. Los abogados quedaron apiñados a la pared, encañonados por los

terrorristas.

Uno de ellos recorrió los distintos despachos j 01 pasillo, y en uno de esos departamentos se le escapó un

tiro, lo que puso nervioso a su compañero, que seguía apuntando al grupo.

Al parecer, en su recorrido por los distintos despachos fue cortando los cables de los teléfonos. Luego

insistieron los asaltantes en preguntar por el tal Navarro, y sin hablar mas, empezaron a disparar a

bocajarro sobre los abogados agrupados en la pared, que empezaron a caer en montón. Los dos agresores

continuaron disparando hasta que sus víctimas quedaron inertes.

Una vez que se hubieron marchado, uno de los testigos llegó como pudo al teléfono, y al ver que se

encontraba cortado, salió a un balcón para pedir auxilia.

Finalmente escucharon nuevamente el Hembra de la puerta. Uno de los heridos fue hasta la puerta, sin

abrirla, por temor a que volvieran a aparecer los terroristas. Tras identificarse, entró nn compañero

abogado. Este, al ver la horrenda escena, salió corriendo a llamar a la Policía.

Los cuerpos de las víctimas estaban completamente destrozados, y la sangre salpicaba las paredes. Las

primeras personas en llegar hasta el despacho quedaron aterrorizadas ante el macabro escenario. Uno de

los abogados tenía a dos de sus compañeros recostados sobre su pecho.

 

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