Autor: Saiz, José Ramón. 
 Objetivo de los grupos extremistas. 
 Desestabilizar el proceso de democratización     
 
 Pueblo.    26/01/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

OBJETIVO DE LOS GRUPOS EXTREMISTAS

DESESTABILIZAR EL PROCESO DEMOCRATIZADOR

España está dentro de la ola de terror que sufre desde hace unos meses la Europa del sur, donde varios

servicios secretos libran una lucha estratégica

Tras los últimos acontecimientos, Gobierno y oposición, más cerca

MADRID. (PUEBLO, por José Ramón SAlZ.)—En general, en todos los medios políticos consultados y

en el propio Gobierno se tiene la seguridad, más que una mera impresión, de que el secuestro del teniente

general Villaescusa y el ametrallamiento en el despacho de abogados laboralistas vinculados a

Comisiones Obreras significa una estrategia perfectamente coordinada y destinada a lograr un clima de

desestabilización política. Esta tesis es compartida por el Gobierno y la oposición, cuyas posturas se han

visto más próximas en las últimas horas tras los sangrientos acontecimientos.

«El Gobierno sabe —ha manifestado a PUEBLO un destacado miembro de la oposición— que existen

fuerzas y sectores que están propiciando situaciones que hagan inviable el proceso democratizador. Por

tanto, —añadió— es hora de que se acabe con la reacción extremista y sea posible la convivencia pacífica

de todos los españoles.» En este mismo sentido se expresan los diferentes círculos políticos de la capital,

al razonar que, una vez que el proceso de cambio se va consolidando y cubriendo con éxito los objetivos

marcados, era necesario el torpedeamiento frontal de la nueva situación, montando una estrategia de

tensión que por el momento ha dado un balance de seis muertos y varios heridos graves.

Los observadores políticos destacan, en general, la ola de tensión que la Europa del sur está sufriendo en

estos momentos y que comenzara hace unos meses; concretamente, en Italia y España. En el país latino se

está desarrollando, según ciertas informaciones, una lucha estratégica de varios servicios secretos,

principalmente de las grandes potencias, ante el peligro comunista que amenaza al Gobierno

democristiano de Andreotti, pues conocidos son los tristes sucesos que han venido ocurriendo en aquel

país con importantes pérdidas humanas. Por contra, en España se atenta contra la estabilidad democrática,

propiciando, cuando el cambio se va a concretar en unas elecciones, una estrategia de tensión que se

inició cuatro días antes del referéndum con el secuestro de Oriol, retenido ya durante 45 días, por cuanto

no interesa al grupo organizador del atentado una solución al caso, sino el mantenimiento de una tensión

indefinida, que es de lo que se trata.

Desde esta mañana, el Gobierno, reunido en Consejo de Ministros, estudia la situación planteada. Es muy

posible que al término del mismo Martín Villa se dirija al país a través de la radio y la televisión para

informar de los acuerdos tomados por el Gobierno. Por otra parte, la Oficina de Información Diplomática

ha confirmado la suspensión del viaje de Suárez a Oriente Medio, mientras el vicepresidente Osorio

saldrá esta noche —aunque no ha sido confirmado— hacia los Estados Unidos, donde asistirá al

tradicional almuerzo del Senado y, posiblemente, mantendrá conversaciones con importantes políticos

norteamericanos.

Lo que sí está claro —se subraya— es que el proceso democratizador seguirá su marcha. El Gobierno de

Suárez y la oposición democrática saben —y así lo han hecho público— que la única alternativa válida

contra el terrorismo es la democracia, cuando todas las fuerzas reales del país piensan que hace tiempo se

ha tocado ya el límite máximo de lo tolerable en la «cuestión» terrorista.

Por último —insistiendo nuevamente en la serenidad del Gobierno y del pueblo—, en los círculos

políticos, donde la tensión ha descendido en las últimas horas, circulan toda clase de rumores. Alguien

con sensatez aseguraba ayer que, entre la extrema derecha y la extrema izquierda, se juega ahora mismo a

buscar a un Pinochet. Y más conciso aún, añadió esta fuente, el G. R. A. P. O., los «guerrilleros de Cristo

Rey» y la Triple A o cualquier otro grupo que aparezca por ahí en cualquier momento están dirigidos por

la misma mano. Al tiempo.

 

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