Autor: Narvión, Pilar (CASANDRA). 
   España, en tres actos     
 
 Pueblo.    26/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

ESPAÑA, EN TRES ACTOS

ACTO I

La escena se desarrolla en la plaza de Neptuno. Hablan el quiosquero y tres obreros de la construcción

con sus monos azules y sus cascos de seguridad.

QUIOSQUERO.—Estamos como en el treinta y seis.

OBRERO 1.—Lo que se nos viene encima.

OBRERO 2.—Lo que necesitamos es menos democracia y más tranquilidad. Que nos dejen trabajar

tranquilos.

ACTO II

La escena se desarrolla en la salida del mercado de Ventas, allí donde las amas de casa entrenan su

musculatura empujando el carrito cuesta arriba.

AMA DE CASA I.—Yo hoy no me he fijado ni en los precios, del susto que tengo encima.

AMA DE CASA II.—Dímelo a mi, que he encerrado con llave a mi hijo Juan para que no salga de casa.

Estoy aterrorizada.

AMA DE CASA III.—A mi chica le cogió el lío en la Gran Vía y vino tan asustada que se ha metido en

la cama y aún no se ha levantado desde el domingo por la tarde.

AMA DE CASA I.—Digan lo que digan, esto no pasaba con Franco.

ACTO III

La escena se desarrolla en el autobús. Se diría que en lugar de ser un autobús urbano de los que llevan a

las ocho de la mañana a las gentes a su trabajo, con más o menos sueño y más o menos buen humor, fuese

un autobús del servicio discrecional de los que llevan al séquito a acompañar a los muertos al

camposanto. Nadie habla una palabra. Ni una de las bromas normales entre habituales del transporte

publico. Ni se protesta cuando el conductor frena de más o se pasa una parada sin la menor consideración.

Todos tenemos cara de velatorio. Hay miedo, preocupación, angustia, en todo el mundo; el ama de casa

que va a la compra, la mecanógrafa que va a su oficina, el señor retirado que va a ver a la hija casada, el

funcionario público que esta mañana no se atreve a abrir el periódico por los deportes, el agente de

seguros incapaz de seguir su habitual crucigrama. Ni nos miramos los unos a los otros, como asustados

por la angustia que tenemos todos a flor de piel.

EPILOGO

Y en ninguna parte se reúnen de una vez todos los hombres políticos responsables de este país, de la

extrema derecha a la extrema izquierda, para hacer un bloque sólido de verdaderos patriotas decididos a

que aquí no nos aborte nadie nuestra paz ciudadana. Son incapaces de estampar todos sus firmas en un

compromiso mutuo para salvar la paz ciudadana, sin la cual es imposible trabajar y vivir. Mientras un

puñado de españoles moría bajo los tiros de unos y otros, los políticos de este país seguían discutiendo el

sexo de los ángeles democráticos y hasta dónde está medio lleno de franquismo don Fulano y medio vacío

de democracia don Zutano. Todos ellos juntos, en gavilla, de la extrema derecha a la extrema izquierda,

con sus bizantinismos y sus repartos hipotéticos de poder, no merecen un átomo de confianza del pueblo

español que está en la obra, que va a la compra, que ha de encerrar bajo llave a sus hijos para que no se

maten por la calle y que hacen de un autobús de transporte público urbano el acompañamiento de un

entierro.

Pilar NARVION

 

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