Especial entierro de los asesinados en Atocha. 
 Adiós en silencio     
 
 Diario 16.    27/01/1977.  Página: 16-17. Páginas: 2. Párrafos: 13. 

Entierro de los asesinados en Atocha

Adiós en silencio

MADRID, 27 (D16).

—El orden y la capacidad de organización fue el mejor homenaje postumo que los comunistas madrileños

ofrecieron ayer a sus ca-maradas asesinados el lunes pasado por dos terroristas de la extrema derecha.

El impresionante adiós en silencio y el profundo respeto de las decenas de miles de personas que acu-

dieron a la plaza de las Salesas prevaleció a supuestas escenas de violencia. Sólo el puño cerrado, en alto

como símbolo de solidaridad según los que lo levantaron__ y no de

agresión, afloró entre la multitud. Obreros, estudiantes, profesionales, hom-,bres, mujeres y Jóvenes de-

mostraron su civismo, resaltaron los organizadores.

Escenas patéticas:

El dolor de familiares, amigos y camaradas, sin embargo, no pudo reprimirse, y se exteriorizó con muchas

lágrimas en los ojos. Tampoco pudo evitar una señora humilde decir entre sollozos: "Asesinos, malos",

mientras pasaba delante de los féretros en la capilla ardiente. O el trabajador que, al tiempo que arrojaba

un ramo de claveles rojos, dijo: "Ahí van estas flores de parte de los obreros."

Las muestras de solidaridad llegaron también de otras nacionalidades del Estado. "Advocat de Catalunya

y Valencia" era la inscripción que figuraba en una bandera.

Carrillo y monseñor:

El incesante desfile de personas por la capilla ardiente quedó interrumpido con la presencia de Santiago

Carrillo, secretario general del Partido Comunista de España (PCE). Con rostro sereno, vistiendo

gabardina y corbata negra, permaneció ante les cadáveres de sus tres eamara-das durante unos minutos.

Hubo momentos de desconcierto cuando en la capilla ardiente, presidida por un crucifijo, penetró

monseñor Estepa, Carrillo salió inmediatamente de ella, acompañado de los hombres que velan por su

seguridad, y pasó al despacho de Pedro] Rius. El obispo rezó un responso, que fue seguido con todo

respeto por los allí presentes.

Carrillo: apoyo al Gobierno

Preguntado por D16 su opinión acerca de la conveniencia de la formación de un Gobierno de

concentración nacional en estos críticos momentos, el secretario general del PCE contestó evasivamente,

diciendo que eso era una cuestión que se verla "después". Añadió que "debemos apoyar e impulsar al

Gobierno para que tome todas las medidas legales a fin de evitar actos como éste".

Dijo también que los asesinatos se deben esencialmente a un golpe de extrema derecha, que pretende,

Junto con el secuestro del presidente del Consejo de Justicia Militar, enfrentar de nuevo al pueblo y al

Ejército para paralizar el proceso democrático, ´pero éstos se han dado cuenta de la trampa y no han caído

ni caerán en ella".

Tensión y cierto nerviosismo:

El profundo silencio que acompañó al recorrido de la comitiva fúnebre sólo se vio alterado en ciertos

momentos por la espontánea ovación y el "siseo" del servicio de orden para acallarla. Sólo algún tímido y

solitario grito de "justicia".

En una ocasión se produjo cierta tensión. Fue cuando sonaron las sirenas de varios "jeeps" de la Policía

Armada, para abrirse paso por la calle Genova para ir hacia Colón, cuando llevaban a hombro* los

féretros para ser introducidos en los furgones mortuorios.

La gente respondió con ciertas imprecaciones, pero en seguida se restableció la calma.

También se malinterpretó cuando un joven cayó al suelo, medio inconsciente, cerca de varios números de

la Policía Armada. La explicación que se dio a este pequeño incidente fue que el Joven sufrió un

desvanecimiento.

Al paso de los dos cortejos fúnebres por las calles madrileñas, la gente se paraba en actitud respetuosa.

En las barriadas obreras, algunos espectadores saludaron con el puño en alto o con lágrimas en los ojos.

Desde los treinta mil asistentes oficiales en la plaza de las Salesas, a los más de doscientos mu que, en

total, calcularon otras fuentes, la auténtica realidad, es que la aespeaiaa a ios abogaaos y al administrativo,

asesinados en la calle de Atocha, fue impresionante. El adiós, desde la plaga de Colón hasta los

cementerios de la Almuáena y (jaraoancnel, lo expresan estas ocho imágenes. A la izquierda, el dolar de

la esposa--de Ángel Rodrigues. Sobre estas lineas, el de la madre de Javier Sauquillo.

 

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