Autor: Ivorra Ivorra, Antonio. 
 Declaraciones a D16 tras un mes en las catacumbas de la clandestinidad. 
 Navarro, el hombre buscado por los asesinos de Atocha     
 
 Diario 16.     Páginas: 1. Párrafos: 19. 

Declaraciones a D1 6 tras un .mes en *las catacumbas de la clandestinidad*

Navarro, el hombre bascado por los asesinos de Atocha

MADRID, 26 (D16) .—Dos hombres empujaalista de la calle i!->>-m: -Buscamos a un tal Navarro, un

hombre rubio, de pequeña estatura, y con la. fiara como picada de viruela."

Llevaban dos metralletas. Navarro no estaba, pero sí nueve camaradas del Partido Comunista. Los

pistoleros, a sangre fría, hicieron vomitar sus metralletas y mataron a cinco. Los otros cuatro quedaron

gravemente heridos.

En un bar cercano, Joaquín Navarro esperaba a uno de los recién acribillados a balazos.

Era la noche del 24 de enero.

Antonio Ivorra de despidos en algunas em

Un mes después de la salvaje masacre de la calle Atocha, Joaquín Navarro, líder del Sindicato del

Transporte de Comisiones Obreras (CC OO), militante del Partido Comunista de España (PCE) durante

veinte años, ha salido de las catacumbas de la clandestinidad y ha concedido una entrevista exclusiva a

D16.

Con los camaradas

Durante treinta días, Joaquín Navarro, cuarenta años, sevillano y soltero, estuvo escondido, en diversas

zonas de Madrid, en "cuatro casas de camaradas del Partido" (ingresó en el PCE hace veinte años). El

conductor de primera, que recorrió media Europa al volante de camiones y de autobuses de turismo, no

volverá a su casa, un piso de la calle de Provencia, en la zona de Canillas, "porque sigo estando

amenazado".

En el transcurso de su "vuelta a las catacumbas", varios individuos, sin identificar, preguntaron por él a la

portera. "Hace una semana —dice— los vecinos han visto a varios tipos haciendo guardia en su coche

aparcado frente a mi casa" También en una empresa de transportes, un compañero recibió un anónimo en

el que decía: "Navarro, tarde o temprano será fusilado."

El domingo 23, miembros del secretariado del Sindicato de CC OO de! Transporte se revinieron en el

despacho de laboralistas de Atocha, 55, para tratar sobre la huelga que duró cinco días y la vuelta a la

normalidad.

Aquella mañana, cuenta Joaquín, se encontró cerca del portal de Atocha con dos funcionarios de la

Policía quienes, tras saludarle por su nombre, le manifestaron que "si estaba preparando a la gente del

transporte para lanzarla a la calle, porque hay una manifestación por la amnistía".

"Yo no voy a lanzar a nadie a la calle —contestó Navarro—, sino que nos vamos a reunir para tratar de

ver cómo está la situación presas.

La noche del 24

A las diez y media de la noche del 24 finalizaba la nueva reunión del secretariado de CC OO del Trans-

porte.

JoaQuín Navarro fue el último de, los reunidos en abandonar el despacho. "Al salir yo —dice— entraba

Ángel Rodríguez Leal, despedido de Telefónica que trabajaba como administrativo en el despacho, a

recoger unos papeles que se había dejado. Ángel, el primero que cayó acribillado por los pistoleros, se

dejó medio vaso de cerveza en la barra del bar Brasilia porque era cuestión de subir y bajar, según dijo a

los compañeros que estaban en el bar".

Mientras se le empañaban las gafas por la emoción al recordar la, trágica noche. Navarro continúa el

relato: "Cuando estábamos en el bar,´ otro abogado, Julio Rodríguez, que llegaba tarde a la reunión de sus

compañeros, me dijo que le abriera el portal porque estaba cerrado. A mí me extrañó, ya que acababa de

dejarlo abierto para que bajara Ángel. Cuando llegamos al portal, nos encontramos varios taxis en los que

metían a personas, y varios coches de la Policía. No pudimos dar crédito a lo que teníamos delante.

Volvimos al bar a avisar a todos los compañeros..."

Hace una larga pausa, (raga saliva. Saca un pañuelo para limpiarse las gafas.

Encerrado entre cuatro paredes

"Allí se aglomeraron bastantes camaradas. Después nos fuimos, a la clínica Primero de Octubre, de dónde

me marché -a las .cinco de la mañana, porque ya se sabía, por uno de los aboga-dos que arrastrándose

pudo abrir la puerta a otro compañero, que "venían a por mí".

"Al día siguiente, y durante cuatro jornadas estuve solo en una casa encerrado entre cuatro paredes, sin

ninguna comunicación, salvo los periódicos que me traía otro compañero que venía por la noche. El día

del .entierro de los camaradas fue horroroso. Me enteré por la noche de lo que fue..."

En días sucesivos me trasladé a otros domicilios. Posteriormente hablé con el juez y con el decano del

Colegio de Abogados. Ahora ya empiezo a- hacer vida regular. No, no voy disfrazado, "aunque nunca

voy solo."

En las listas negras

El condenado a. muerte por los pistoleros que lo consideraron como uno de los dirigentes de la huelga

del sector del Transporte de Madrid está también ´´condenado" por las empresas a no poder trabajar en su

sector.

"Desde que fui .despedido, en julio de 1976, a raíz del convenio del sector, de la empresa de transporte

discrecional Julia, en la que ingresé en 1973, no he encontrado trabajó.

A todos los sitios que he ido en busca de trabajo —puntualiza—- me be dirigido a los empresarios

diciéndoles quien soy: un trabajador, miembro de Comisiones. Los empresarios me tenían todos en sus

"listas negras".

"Varios compañeros de diversas empresas —matiza— querían hacer una suscripción paira que me com-

prara un taxi. A esto me he negado. Seguiré buscando trabajo donde sea."

La huelga del transporte

Pese a estar despedido de Julia —de cuya indemnización entregó cien mil pesetas para el movimiento

obrero— Navarro, que cobra él seguro de paro, siguió vinculado al sector del transporte.

"En defensa de las justas reivindicaciones del sector—lineas periféricas, discrecionales y regulares— este

año me integré de- nuevo en la lucha para conseguirlas."

Tras diálogos frustrados con las empresas, 12.000 trabajadores de 400 empresas fueron a la huelga,

impulsada por CC OO y UGT y militantes de parados obreros, el 18 de enero. El paro total —"que lo

siguieron todos", dice Navarro;— duró hasta la tarde del sábado 22, día en que empezaron a

reincorporarse, salvo en las empresas Adeya, Autocentro y Ruiz." Dos días después se consumó la

matanza de Atocha.

 

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