Pablo Villamar y Roberto Reyes. 
 Defienden a Sánchez Covisa     
 
 Diario 16.    28/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Defienden a Sánchez Covisa

MADRID, 28 (D16). — Mariano Sánchez Covisa, hombre bueno, buen´amigo, católico ejemplar de

comunión diaria", está, tan loco como Franco, José Antonio o Jesucristo, afirma el autor teatral Pablo

Villamar en un escrito pidiendo "respetuosamente, todo lo respetuosamente que sea necesario" la libertad

para el dirigente de los Guerrilleros de Cristo Rey.

Sánchez Covisa se encuentra desde el sábado en la prisión de Carabanchel^ procesado por ceder de

palabra unas habitaciones en la calle madrileña de Pelayo, para que, según explicó anoche su abogado,

Roberto Reyes, ^unos italianos instalaran maquinaria y pusieran en práctica sus proyectos de fabricación

de armas a las que luego acopiarían cañones de nueve milímetros".

Reyes aseguró que "no procede el procesamiento, y mucho menos la condena" .de su defendido,

añadiendo que todo el caso se ha ..rodeado de "mucha fábula" y que todo puede ser un "bluff" con objeto

de demostrar que también puede haber detenidos de derechas".

Tras afirmar que en España "es muy dado llamar loco a todo aquel que dice las verdades y lucha por

ellas", Villamar compara a Sánchez Covisa con Franco, quien "por supuesto, también estaba loco cuantío

se puso al frente del Alzamiento Nacional o soportó estoicamente el aislacionismo internacional de

1947".

Villamar, autor de la obra inédita "Francisco Franco, un caudillo para España", recuerda cómo

Sánchez Covisa "luchó codo a codo con nazis y fascistas en la División Azul" y explica cómo "no ha

podido comprender que por necesidades de alta política... aquel comunismo contra el que luchó en las

trincheras de España o en las estepas de Rusia se haya autorizado o consentido en su propia Patria".

Y como no lo entiende "ha seguido luchando en solitario contra el marxismo internacional", y sigue "a

pesar del tiempo, vistiendo la camisa azul y declarándose falangista", aunque sabe que "no se estila".

Ayudaba a los antidisturbios

Por todo esto, "y por su gran amor a España", ha salido "como un loco o como un Quijote en las

manifestaciones revolucionarias no autorizadas a ponerse al lado de la Policía, a ayudar a los

antidisturbios como posiblemente ocurrió en la última manifestación de este tipo, donde murió un joven

comunista",

Villamar se refiere así al asesinato de Antonio Ruiz García, en la última manifestación pro amnistía

convocada en Madrid, y en .relación al cual está procesado el subdito argentino Jorge Cesarsky, quien,

presuntamente, fue la persona que entregó el arma a un joven no identificado para que disparara contra el

estudiante.

Tras explicar que la manifestación, prohibida por el Gobierno Civil, fue disuelta por la Policía, Villamar

se extiende para añadir que "quizá junto a ellos (los policías) estaba

Mariano, el bueno, bendito y loco de Mariano, ayudándoles, porque sabía que prestando su pequeña

colaboración ayudaba a España. Y, sin embargo,, ya entonces fue "retenido" setenta y dos horas en la

Dirección General de Seguridad".

Villamar concluye su escrito, "que firmarían muchos falangistas s¡ fuera necesario", pidiendo amnistía

para Sánchez Covisa, pues si no, "nos podríamos encontrar ante la grave incongruencia" de que mientras

que el airigente comunista Santiago Carrillo quedó en libertad en breve, seguiría en la cárcel "un

falangista, héroe de la División Azul, gran patriota, católico y hombre bueno, por haber seguido luchando

contra el comunismo en defensa de la seguridad del Estado". "Y esto sería un grandísimo error",

concluye, ViJlamar.

Por su parte, el abogado de Sánchez Covisa, a petición del acusado, insistió ayer en que ia actitud del

dirigente de los guerrilleros en todo el asunto de la supuesta fabricación de armas "es meramente pasiva"

."Sólo se ciñe a facilitar los locales para que se ^diseñasen y se fabricasen prototipos de armas, cuyo

propósito no está determinado", y que, "según Reyes, "igual después hubieran sido beneficiosos incluso

para el Estado".

"Estoy seguro de que la fabricación no era clandestina, ni mucho meaos consumada, y, desde luego, no

aparece mención de que los propósitos . fueran^ terroristas", añadió Reyes, actualmente concejal cíel

Ayuntamiento madrileño.

 

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