Autor: Pozo, Raúl del. 
 Roma: Por la detención de los extremistas italianos en Madrid. 
 Sensación de alivio  :   
 Sin embargo, la extradición parece estar aún lejana. 
 Pueblo.    24/02/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

ROMA: Por la detención de lo* extremistas italianos en Madrid

SENSACIÓN DE ALIVIO

Sin embargo, la extradición parece estar aún lejana

ROMA. (PUEBLO, de nuestro enviado especial, Raúl DEL POZO.)—La opinión pública italiana ha

recibido con una gran sensación de alivio la «clamorosa» noticia de la detención en España de los

mercenarios del terror fascista. El ministro de Justicia italiano se enteró de la detención por los

periódicos, porque —según escribe «Corriere della Sera»— «el hecho no ha sido transmitido ni por la

Interpol ni por el S.I.D. (Servicio de Información Militar)». Las relaciones España-Italia en materia de

extradición están reguladas por un acuerdo arqueológico, y todo hace pensar que la entrega de los

terroristas a Italia puede estar todavía lejana. Los periódicos y los noticiarios hacen hincapié en el acierto

del Gobierno español atacando al corazón del terror y neutralizando a los «que han tratado últimamente

de destruir el pacífico traspaso de la dictadura a la democracia». Se estima, sin embargo, que el cáncer

puede tener más y más secretas ramificaciones y que está lejos de ser estirpado, pero se saluda

clamorosamente la buena intención, en este aspecto, del Gobierno Suárez.

Hay dos personajes de entre la colonia negra que preocupan a las autoridades italianas. Uno —detenido—

es Rognoni, por el cual la Policía italiana tiene particular interés. En medio de la nebulosa de

implicaciones de los servicios secretos italianos y de las infiltraciones sofisticadas, el tal Rognoni tiene

culpabilidad probada y años de cárcel preparados. El otro —que aquí no se sabe que haya sido detenido—

es Stefano delle Chiaie, que ha vivido estos años en España con patente de corso, concediendo entrevistas

a los periodistas italianos. Delle Chiaie, treinta y nueve años, fundador y «capo» de la organización

neofascista Avanguardia Nazionale, se escapó de Italia el 22 de julio de 1970, cuando el juez Cudillo le

buscó para interrogarlo en relación con la bomba de diciembre de 1969. Durante algún tiempo estuvo

localizado en Entesa (calle Núñez de Balboa), con la coartada de ser gerente de una compañía de

importaciones de pescado. Pero realmente estaba al lado Borghuese y el capitán La Bruna y de los otros

neofascistas detenidos.

Italia, de momento, ha pedido a las autoridades de Madrid el arresto provisional de cuatro de los siete

neofascistas italianos detenidos, mientras llegan todos los documentos con la mayor exactitud paca pedir

la extradición.

Las cuatro personas de las que se ha solicitado el arresto provisional son Giancarlo Rognoni, Flavio

Campo, Pietro Benvenuto y María Mascetti.

 

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