Las moscas     
 
 Diario 16.    14/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Las moscas

Seguimos a la escucha. Han pasado setenta y dos horas desdé la feliz liberación de Oriol y Villaescusa,

pero la prensa continúa sometida a secreto oficial sobre el asunto. ¿Hasta cuando? Creemos que no es

exagerado pedirle al Gobierno que precise cuándo y en qué condiciones recuperaremos el derecho a tratar

con plena libertad tan importante tema. Tenemos derecho a saber y deber de informar a los lectores con la

voz bien alta.

La primera explicación del Gobierno, el viernes pasado, es evidentemente muy incompleta. Faltan cabos

y rabos. Y hay también contradicciones: Oriol, como ha destacado la prensa internacional, negó haber

visto al general • Villaescusa durante el secuestro, mientras que el general aseguró haber pasado once días

de encierro junto a Oriol. Son detalles, quizá malentendidos, pero conviene que una explicación a fondo

aclare las múltiples dudas que pesan sobré la opinión pública. El asunto es demasiado grave como para

dejarlo en la penumbra.

Y hay que explicar todo lo demás. ¿Dónde han permanecido Oriol y Villescusa hanto tiempo? ¿Cuáles

fueron las pesquisas de la Policía que permitieron finalmente su localización? ¿Por qué se impuso silencio

a la prensa sólo horas antes del feliz rl enlace? ¿Por qué el ferocísimo GRAPO actuó como un cordero a

la hora del rescate de los secuestradores? O, lo que es lo mismo, ¿qué detalladas precauciones adoptó la

Policía para asaltar los pisos-guarida sin poner gravemente en riesgo la vida de los prisioneros?

Este diario ha sido acusado casi oficialmente de insidioso y ruin por dudar de que vaya a hacerse luz a

fondo sobre este grave tema. Está bien, no lo dudamos, por ahora. Pero la mejor manera de disipar las

dudas es que el Gobierno explique todo lo ocurrido sin pelos en la lengua y sin dejarse nada en el tintero.

Lo que no estamos dispuestos a permitir es que una explicación apresurada e incompleta cierre esas ocho

o diez semanas de gravísima inquietud nacional.

No nos aferramos a hipótesis alguna de partida. El GRAPO puede ser el GRAPO —un minúsculo grupo

de ultraizquierda, y nada más—, pero su sorprendente ubicuidad y eficacia nos hace dudar seriamente de

esta explicación. Sólo una información a fondo de lo ocurrido puede tranquilizar a la opinión nacional

que, hoy en día, tiene moscas enormes tras la oreja. Y nosotros también.

 

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