Los comentarios en la colonia del Sardinero. 
 El Señor Oriol estaba desconocido     
 
 Ya.    13/02/1977.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Los comentarios en la colonia del Sardinero

"EL SEÑOR ORIOL ESTABA DESCONOCIDO"

Los vecinos esperaban verle con el bigote que salía retratado en los periódicos y resultó que se lo había

quitado • Los abuelos de la niña, de once meses, rubita y con los ojos azules, fueron a buscarla ayer

porque habían sido informados de que tenía catarro • Al final de la operación de rescate, los policías se

abrazaron

La hasta ahora tranquila colonia del Sardinero, en Vallecas, estaba ayer que "bullía". El comentario de

toda la barriada era el mismo: el piso donde el señor Oriol fue liberado anteayer. Sobro los

acontecimientos de esta liberación se hacían toda clase de comentarios y conjeturas justo al lado del

portal número 21 de la calle de San Claudio, dentro de la colonia del Sardinero. Una redactora de YA se

presentó en este domicilio, y después de haber hablado con algunos vecinos que se hallaban en una tienda

de bebidas subió hasta el piso cuarto de este bloque. En la letra D había estado el señor Oriol y sus

secuestradores. El timbre de las demás puertas—A, B y C—no sonaban porque sus inquilinos habían

desconectado la corriente eléctrica. Algunos no pasaron la noche en sus hogares porque la Policía les

había recomendado que así lo hicieran en el supuesto de que algún otro miembro del grupo llegara hasta

allí. Así las cosas, bajó al piso tercero y comenzó a llamar a los timbres hasta que las vecinas fueron

saliendo. Hubo que hacer pocas presentaciones porque el papel y el bolígrafo no daban lugar a dudas. La

conversación fue muy amena y llena de detalles. "Hacia las cinco menos diez de la tarde—nos dijo una de

las vecinas—me fui a buscar a mis hijos al colegio. Cuando regresé, a los pocos minutos, un policía me

indicó que no podía subir a casa. Me acerqué al portal de enfrente, junto a otras señoras y r!>>« i> • f»

vimos cómo sacaban al señor Orio] y a los dos jóvenes: un hombre y una mujer. El señor Oriol estaba

desconocido, pues en los periódicos salía con bigote y resultó que se lo había quitado."

En una cosa cincidieron los vecinos: aquella pareja de muchachos llevaba allí desde el lunes, ya que el

sábado se marcharon los anteriores inquilinos. El piso había sido vendido en cerca del millón y medio de

pesetas. Nadie les había visto por la calle ni por la escalera hasta el momento en que se los llevó la

Policía. "Ambos- nos dice la vecina—eran muy normales; de unos treinta años. Ella llevaba el pelo

recogido con una coleta; él tenía bigote y fue al que mejor vimos porque le metieron en un coche R-12

amarillo que estaba cerca de nosotras. No recuerdo ahora mismo muy bien, pero creo que al señor Oriol le

metieron en un taxi."

Lo más enternecedor de este suceso ha sido la niña. Según las vecinas es una niña de unos once meses,

rubita y con los ojos azules, muy grandes, "como platos", apunta una de ellas. "Sólo con verla se me

saltaron las lágrimas, pues repito que la cría es preciosa y parecía muy avispada." La niña—cuyo nombre

todos desconocen—fue entregada por la Policía a uno de los vecinos, que se hallaba solo en casa, pues su

mujer también había ido a buscar a sus hijos al colegio, y ha declarado que no quería quedarse con ella

durante mucho tiempo, porque intuyó lo fácil que le iba a ser encariñarse con la pequeña. Los abuelos de

la niña—padres de la madre de ésta—fueron ayer por la tarde a buscarla, pues—según las vecinas—éstos

había sido informados de que tenía catarro.

La operación de los miembros de la Policía fue rápida. Los vecinos calculan que no debió durar más de

quince minutos. Fueron momentos de tensión, tras los cuales—y también según los mismos vecinos—

éstos se dieron abrazos por haber realizado felizmente uno de los desenlaces más esperados durante los

dos últimos meses.

 

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