Oriol, a TVE:. 
 Impresión más destacada: La extraordinaria importancia de la fe     
 
 Ya.    13/02/1977.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

13-11-77

INFORMACIÓN NACIONAL

Pag. 13.ya

ORIOL, A TVE:

IMPRESIÓN MAS DESTACADA:

La extraordinaria importancia de la fe

Contrastaba en el ambiente de terror del secuestro la presencia de un niño, que se hizo buen amigo mío •

Me afeité el bigote, manifiesta también el señor Oriol, porque los secuestradores consideraron

conveniente que desaparecieran los signos de identificación

Don Antonio María de Oriol hizo ayer a TVE, para el telediarlo de mediodía, las siguientes

declaraciones:

- ¿(´orno ha dormido, señor Oriol´´

—Como comprenderá usted, mejor: pero no todavía como pudiera ser normal. Anteriormente, yo creo

que eso ha sido lo que más he notado en la situación en que me encontraba; creo que no dormiría arriba

de dos horas a dos horas y media por día, lo cual lleva consigo un cansancio bastante- grande.

- -Son muchas, sin duda, las impresiones que se le agolpan ahora mirtino. ¿Podría destacar alguna de

estos dos meses de secuestro?

—Pues mire: hay, desde luego, una que para mí destaca sobremanera: es la extraordinaria importancia de

la fe, pero no de una fe que sea una entelequia, una fe de la que se habla, una fe que se pueda describir,

sino de una fe que se intenta vivir y una fe que. como se, recuerda en la epistola de Santiago, tiene que ser

una fe que la respalden las obras. La fe es la que puede al hombre centrarle su vida, y como lo fine yo me

he encontrado es con unos hombres, que intenten ellos buscar algo, pero precisamente con un alejamiento

radical y absoluto de la fe, buscando sólo en el hombre la materia, y en la tierra la solución de un paraíso,

que es inalcanzable, he podido pues, realmente, darme cuenta de la extraordinaria; importancia que tiene

y la enorme responsabilidad de quien tiene fe de saber responder a ella.

—¿Tenía usted confianza también en la eficacia de las fuerzas del orden para recuperarle?

—Evidentemente tenía gran confianza, tanto en la Policía gubernativa como en las fuerzas de Policía

Armada y Guardia Civil, que tienen gran espíritu. Lo acaban de demostrar constantemente, y

precisamente ayer ha sido victima, de esta actuación suya, en la que el honor y el sacrificio es su lema.

—¿Le han tratado bien en estos dos meses?

—Bien: en eso tengo que reconocer que el trato ha sido cordial en el aspecto ideológico, en el que,

como es natural, yo no abdicaba de ninguna de mis ideas ni de ninguno de mis principios. Me lo

aceptaban, no se empeñaban en adoctrinarme, y por su lado eran tolerantes con mi actuación

personal, respetuosos con las prácticas religiosas que yo procuraba hacer y con trato humano, cordial

y afectuosos, en el que quiero destacar la presencia de un niño entre diez meses en que yo llegué y un

año cuand me he marchado, que servia d un contraste extraordinario ente el ambiente de lo que es el

secuestro, que yo lo concibo con un cierto ambiente de térro aunque no se manifieste de m: ñera

constante, pero sí un ambiente de este tipo, con la ini «•encía, la ingenuidad, la simpa tía

de un niño que como tal manifestaba; un niño, por cieilo, de mili inteligencia ´e.vlraoi diñaría,

con una perspicacia ; un» mirada que u mí me teñí: subyugado y que se hizo mu; buen

amigo mió. —¿Tenia usted noticia?, más con cretas Que la prensa en genera del secuestro del

señor Villaescusa —´No; yo tuve noticia a trase: de la prensa, de que se había producido. Lo

lamente y se lo dije a ellos, porque pensé que po día interrumpir medidas que el Gobierno tuviera

pensadas. pero no conseguí convencerles. ---Usted, en estos días de secuestro, se afeitó el bigote, ¿a qué

ae debe?

—Se debe a que en los traslados ellos consideraban conveniente el que desaparecieran signos externos

que definen, que son muy definltorios de la imagen —¿Se lo va a dejar de nuevo?

—Pues lo estoy sometiendo a votación de los nietos, por aquello de que ellos decidan si dejármelo o

mantenerme sin él. —,´. En cuántas residencias, en cuántos pisos distintos estuvo?

—En unos cuantos, que eso es la Policía la que tiene que examinarlo, porque, como yo he ido con los ojos

cerrados, sería inventar el hacer ahora descripciones.

—¿Ahora mismo se encuentra fatigado? ¿Necesita descanso?

—Necesito reposo para serenar la mente, porque realmente me encuentro bien. He tenido ocasión de

hacer un poco de ejercicio, paseos: había días que he llegado hasta a hacer dos horas de paseo dentro del

piso en que estábamos, pero, como he dicho en otras ocasiones, sesenta y un días de pérdida de libertad.

es una mutilación muy importante, y se nota. Ahora lo que más quiero es encarecer lo que agradezco a

Televisión, como a la radio, como a los medios de comunicación la atención que han prestado a mi caso.

No saben ustedes, los que están en Televisión, la enorme influencia que tiene el menor gesto con que se

manifiestan en la- pantalla, porque le hacen a uno participar de que aquello que están diciendo es algo que

lo sienten y le hacen a uno así sentirse todavía más unido por ese pequeño cordón umbilical con la vida

que son los medios de comunicación. —Yo tengo que agradecer también a muchísima gente que ha

venido por esta casa para expresar y compartir sentimicnlos. He tenido el honor ayer de que Su Majestad

la Reina, que a pesar de que acababa de llegar de Roma y que hoy se tenía que ir de viaje, también se

dignó venir por aquí para saludarme y expresarme en su nombre y en nombre del Rey su satisfacción por

la liberación... Otra vez. muchas gracias.

 

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