Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Lo de Atocha     
 
 Informaciones.    14/03/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LO DE ATOCHA

Por Abel HERNÁNDEZ

LA Policía madnieña ha prestado otro brillante servicio al país. El misterio de la matanza de Atocha es ya

menos misterio. La investigación, sabré pistas seguras desde el primer momento, ha sido larga y

minuciosa. Al fin han sido detenidos los presuntos culpables de aquella negra noche, llamada por algunos

de «los cuchillos largos». El último inculpado fue cazado anoche en la Manga del Mar Menor. Entre los

detenidos figura don Francisco Albadalejo, secretario del Sindicato Provincial del Transporte. El señor

Albadalejo —segi´in testimonios directos— solía llevar pistola al cinto.

La interpretación policial es que se trata de un arre-gío de cuentas en el sector del Transporte. Para la

matanza de abogados laboralistas (miembros del Partido Comunista) se utilizó a profesionales del crimen.

De acuerdo con testimonios de los supervivientes, los dos individuos, que dispararon con silenciador

(quizá con sofisticadas «Mariettas»), tras agrupar a los abogados y obligarles a levantar los brazos, lo

hicieron a sangre fría, sin muestras de nerviosismo, «como auténticos profesionales». Según la nota de la

Policía, estos dos individuos, considerados autores materiales del crimen, se llaman José Fernández Cerra

y Carlos García Julia.

España vivía en aquellos momentos un clima de máxima tensión política. Todos los testimonios solventes

coincidían en que se trataba de una conspiración para desestabilizar el proceso hacia la democracia. Es

muy difícil aceptar ahora que el trágico suceso se quede en un turbio caso de mafia en defensa de sucios

intereses económicos. La detención de los presuntos autores materiales de la matanza y de sus

instigadores y colaboradores no es bastante. Y no va a ser. De acuerdo con fuentes cercanas a la

Administración, la investigación va a seguir «hasta las últimas consecuencias». Oscuras fuerzas políticas

y quién sabe sí alguna mano negra pueden estar detrás de este y de otros casos.

No es ningún descubrimiento que con frecuencia los intereses políticos ocultan determinados intereses

económicos, y los intereses económicos originan determinadas posiciones políticas. Este juego de

intereses (a veces disfrazados de patriotismo) está condicionando la actual convivencia y la convivencia

futura de los españoles. Habrá que empezar a romper el juego si queremos llegar a una democracia

estable. Es normal que los que mueven los mafiosos hilos políticos a distancia tengan buen cuidado en

salvar su impunidad y hasta su respetabilidad. Los sistemas son de manual y aparecen con frecuencia en

las películas policíacas.

De cualquier manera, es de justicia reconocer que la Policía madrileña ha demostrado en los últimos

meses una extraordinaria profesionalidad: la «operación "gra-po" y la «operación Atocha son dos éxitos

resonantes, que alcanzan al Gobierno Suárez, y muy especialmente al ministro de la Gobernación. La

mafia (sea política, de intereses o conjunta) parece que no se va a salir con la suya.

14 de marzo de 1977

 

< Volver