Tirar de la manta     
 
 Diario 16.    15/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Tirar de la manta

Un tanto decisivo se ha apuntado la Policía con la detención de ios presuntos asesinos de Atocha. La

información

facilitada ayer, sin ser completa, da pistas importantes que es absolutamente necesario recorrer hasta el

final. Por eso es sorprendente que se quiera limitar la matanza a un mero "ajuste de cuentas" entre bandas

rivales. La opinión pública ¿tribuyó al sangriento suceso una significación política desde el primer

momento y no entiende ahora que todo quede en crónica del hampa. La implicación de individuos

vinculados de una u otra manera a partidos ultraderechistas. y en concreto, a Fuerza Nueva, exige que se

investigue exhaustivamente el posible encuadre de estos hechos en una estrategia definida para

desestabilizar el país e impedir su tránsito hacia la democracia.

Desde esos sectores políticos de la ultraderecha se ha estado haciendo continuamente la apología de la

violencia. El misino Blas Pinar justificó de algún modo, en su momento, a ios pistoleros de Montejurra y

hasta les atribuyó los méritos de la caridad cristiana. Se han estado sembrando irresponsablemente vientos

que, al final, han producido las inevitables tempestades. Escudarse ahora con hipocresía en ciertos forma-

lismos para asegurar la no pertenencia de los implicados a Fuerza Nueva es una maniobra que no va a

convencer a nadie. Sobre todo cuando inequívocos documentos gráficos demuestran la proximidad física

de algunos presuntos asesinos al que pretenciosamente se hace llamar Caudillo del Tajo. Hay que tirar de

la manta sin contemplaciones y desenmascarar a cuantos intentan oponerse por todos los medios a la

normalización democrática. Todos esos que después del ridículo 2,6 por 100 que obtuvieron en el

referéndum parecen haber decidido pasar a la famosa dialéctica de los puños y las pistolas.

A la vista de estos hechos resulta extraño que el Tribunal Supremo se ande ocupando de la posible

legalidad de ciertos partidos de izquierda mientras disfrutan de todos los sacramentos legales estos

grupos de la derecha cuya actividad es en estos momentos, por lo menos, sospechosa. La opinión pública

vería con satisfacción que, por quien corresponda, se presente ante las instancias judiciales competentes

la cuestión de la licitud de estos grupos ultraderechistas tan próximos a soluciones de violencia.

Hay que llegar al fondo. A los españoles no les va a sorprender que al final de estas "tramas negras"

aparezcan sonoros nombres bien conocidos. Lo han sospechado siempre. La filosofía popular piensa que

nadie abandona por su gusto los privilegios y que para defenderlos algunos están dispuestos a todo.

Caiga quien caiga con tal de no caer ellos. Es de

desear, por eso, que la Policía culmine su servicio desenmascarando a quienes mueven los últimos hilos.

Es una condición necesaria para alcanzar la democracia, que de otro modo quedaría edificada sobre un

barril de pólvora pronto a estallar en cualquier momento.

 

< Volver