Violencia creciente     
 
 Ya.    06/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

VIOLENCIA CRECIENTE

ESTAMOS asistiendo a una evidente escalada de la violencia, destatada en los frentes más diversos de la

vida nacional. Los atracos a mano armada, las agresiones en plena vía pública, los campos de deportes

invadidos, las manifestaciones cívicas "reventadas", los atentados de la más diversa índole, todo ello da al

país un aspecto de desorden y libertinaje que no sólo hiere la natural sensibilidad de los ciudadanos

honrados, sino que pone la seguridad de los mismos en jaque

continuo, hasta crear un clima de desconfianza y de miedo generalizados.

DE los hechos enumerados, algunos deben estar bajo el control directo de las fuerzas de vigilancia y de

orden, y ellas saben mejor que nosotros cómo atajarlos. Por eso, lo único que podemos decir en este pimío

es que se les dé los medios para poder hacerlo con el mínimo riesgo posible para su propia integridad. Hay

otros, sin embargo, que dependen de forma más clara del comportamiento general de los ciudadanos. Los

actos de gamberrismo merecen una repulsa directa y contundente de todos cuantos, de alguna manera, se

ven afectados por ellos o son testigos de su comisión. Los excesos en los campos de deportes—el último,

registrado en Puertollano, está hoy mismo en las páginas de los periódicos—deben ser sancionados

indiscriminadamente—no tiene por qué haber "grandes" y "modestos" en tales casos—con la energía

suficiente para que sirvan de escarmiento y mueva a los responsables a poner los medios necesarios para

evitarlos..

CONFUNDIR la libertad con la violencia es algo que no puede consentirse sin que la convivencia se

deteriore

gravemente, y la verdad es que, al menos en la práctica, se está produciendo esta confusión, con

desprecio evidente de los

derechos de los demás. Hay que cortar a tiempo este proceso. Por el bien de todos.

 

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