Autor: Mazuela, Vidal. 
 Los resultados de las elecciones a Cámaras Agrarias. 
 Una puerta abierta al cambio en el campo     
 
 Informaciones.    10/06/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

LOS RESULTADOS DE LAS ELECCIONES A CÁMARAS AGRARIAS

Una puerta abierta al cambio en el campo

Por Vidal MAZUELA

CON una participación media del 37,65 por 100 y el triunfo de los vocales independientes de una manera

rotunda sobre el resto de todas las organizaciones, tal como estaba previsto, las elecciones a Cámaras

Agrarias no han clarificado excesivamente el panorama sindical en el campo ni podrían tomarse como un

«test» para saber quién es quién en el sector.

Atendiendo a las circunstancias en que se han celebrado las mismas, las elecciones, primeras con ciertas

características democráticas que tienen lugar en el ámbito rural, aunque no pueden considerarse como

definitorias sobre el actual momento sociopolítico del campo, sin embargo sí han aportado una serie de

datos, apuntando unas líneas de comportamiento, unos caminos por lo que va a desarrollarse en los

próximos meses el reciente sindicalismo agrario.

Desde este punto de vista, las elecciones sólo han significado un punto de partida en unas difíciles

circunstancias electorales para, a partir de este momento, iniciar el relanzamiento y la consolidación de

unas tendencias patentes el pasado 21 de mayo.

Como estaba previsto, las pasadas elecciones, y sobre todo en zonas como el Duero y el Centro, han

puesto en evidencia la casi total inexistencia de un fuerte sindicalismo en el sector, circunstancia que

indudablemente puede ser aprovechada por quienes estuvieron más interesados en la celebración de unos

comicios a los que repetidamente se denunció como faltos de condiciones auténticamente democráticas.

No ha quedado delimitado, ante este dominio de autodenominados independientes, el mapa sindical

agrario del país y mucho menos lo que puede ser en los próximos meses, pero la selecciones de alguna

manera sólo han venido a ratificar unas primeras impresiones sobre la excesiva localización o

regionalización de algunas fuerzas sindicales, mientras que en el resto del país las elecciones se han

celebrado bajo los auspicios de las fuerzas puramente electoralistas de última hora y que nada tienen que

ver con un auténtico sindicalismo.

Desde esta perspectiva, las elecciones han ratificado la implantación de las Uniones en la zona del Ebro;

su fuerza relativa en León y Levante, mientras que en el resto de las regiones, Andalucía incluida, su

fuerza es escasa; han servido para el relanzamiento importante en su segunda etapa de un

sindicato como la Federación de Trabajadores de la Tierra, de la U.G.T., en zonas como Levante y

Andalucía, mientras que el resto del mapa, salvo excepciones como C.C.L.L. en Galicia o E.H.N.E en el

País Vasco, ha sido y sigue siendo un campo abonado para proliferación de los denominados

sindicalismos profesionales, independientes y apolíticos, con tendencias desde la U.C.D. a la extrema

derecha.

Aunque no de una manera excesivamente importante, las elecciones han significado un paso adelante

hacia la eliminación en el mundo rural de unas estructuras en la mayor parte de los casos dominadas por

elementos conservadores; se ha iniciado un proceso importante en esa voluntad de cambio, pero de

ninguna manera ello puede ser interpretado, como en ocasiones se ha llegado a exponer, como un avance

decisivo de la izquierda pensando en las municipales. Salvo los votos conseguidos por la Federación de

Trabajadores de la Tierra, que se presentaba claramente como el sindicato socialista, no es igual el caso

de las Uniones integradas en la Coordinadora. Presentada siempre como independiente, aunque exista un

buen número de miembros situados a la izquierda (P.C.E., etc.), parte de sus votos, cara a unas elecciones

donde se presenten claramente las tendencias políticas, en ningún caso irían hacia partidos de izquierda,

orientándose hacia otros más al centro; eso sí, sin renunciar a unos postulados eminentemente críticos y

reivindicativos para el sector, nota hoy dominante a escala de campo desde la O.R.T. hasta Alianza

Popular.

POSIBILIDAD MAS QUE ALTERNATIVA

Con una abstención de más del 60 por 100, en la mayor parte de los casos por posturas indiferentes, razón

por la cual no ha sido dada excesiva importancia por parte de la Administración, las elecciones a Cámaras

Agrarias en sí no han significado no podían presentarse como una alternativa para el campo, dadas las

circunstancias en que se desarrollaron las mismas. Nacidas con un proceso viciado, sin una clara

delimitación de funciones, sin plazos suficientes y sin la adecuada información para los hombres del

campo, las Cámaras Agrarias, tal como se han producido, han sido en cierta manera impuestas desde la

Administración, tanto para algunos sindicatos y organizaciones como para muchos miles de agricultores

que se vieron en la disyuntiva de no acudir a las mismas y de esta manera automarginarse o acudir para,

en la medida de sus posibilidades, cerrar el paso a elementos que tradicionalmente las dominaron. Por

esta razón, la gran parte de los sindicatos calificados como de izquierda se presentaron a las elecciones

conscientes de que quedarse fuera podía significar estar ausente de la única estructura con trazas

democráticas que la Administración situó en el ámbito rural.

Las Cámaras, pues, más que como una alternativa, en principio se hubieron de tomar como algo donde

era obligado acudir con el único objetivo, primero, de frenar fuerzas fundamentalmente dominantes y

conservadoras, y en segundo lugar, para abrir un camino a un proceso democrático. El presentarse a las

elecciones por entrar en las Cámaras para luchar desde dentro y conseguir una transformación de las

mismas fue una de las razones que en principio empujaron a presentarse al sindicato socialista y motivo

también de que algunos días más tarde adoptasen la misma actitud otras organizaciones como Uniones, C.

C. L. L., S. A. D. A., etc., que desde el primer momento estuvieron en contra de unas Cámaras tal y como

se habían presentado.

En base a unos resultados electorales, el trabajo comienza ahora. En el campo, el auténtico sindicalismo

ha logrado abrir una puerta no excesivamente amplia, pero quizá suficiente para a partir de ahora y desde

las mismas Cámaras ir propugnando su alternativa en un contexto puramente tradicional, nio. El campo,

con la nota dominante de las reivindicaciones, a pesar de las circunstancias en que se celebraron las

elecciones a Cámaras Agrarias, ha dejado de ser un coto cerrado donde los intereses dominantes a escala

local y provincial decidían lo bueno y lo malo para el sector, dejando paso a un espacio abierto donde

juegue papel fundamental la defensa de los auténticos intereses del agricultor.

10 de junio de 1978

 

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