Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Otra vez el terrorismo     
 
 Informaciones.    27/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Otra vez el terrorismo

Por Abel HERNÁNDEZ

A la espiral de la inflación y del malestar generalizado se une ahora la espiral de la violencia. Mientras

esperaba el autobús esta mañana ha sido asesinado en Madrid, de un tiro en la nuca, un capitán de la

Policía Armada. Pocas horas antes los parlamentarios habían decidido tramitar con urgencia la amnistía

total. Hoy es el aniversario de las últimas ejecuciones en España. Hay grupos empeñados en que -aquí no

haya amnistía, ni democracia, ni reconciliación.

«Estaba dicho; estaba cantado. Lo que pasa es que estas acciones terroristas son muy difíciles de evitar».

Esto nos ha dicho una fuente responsable. La impresión es que ha podido ser el F.R.A.P., que está

rearmándose desde hace tiempo y que había convocado para hoy manifestaciones en vatios puntes de

España ´bajo el lema «Venganza popular».

Se pretende evidentemente desestabilizar la situación y fomentar un clima prerrevolucionario. Es lo

mismo que intentaron en vísperas del referéndum y en vísperas de las elecciones. Ahora quieren hacer

explosivo el otoño, ya de por si caliente, antes de las municipales. Desde hace tiempo se temía este

zarpazo del terrorismo. Ahora se sospecha que puede no quedarse en un hecho aislado. Las fuerzas

políticas, de la, derecha y de la izquierda, se han apresurado a condenar el asesinato y la violencia. El

pueblo está vacunado y ha dado suficientes muestras de responsabilidad y de rechazo de estos métodos

inhumanos. Las fuerzas armadas y la fuerza pública (aunque tengan que ahogar en el pecho la rabia) no

pueden caer en la trampa de la provocación. El Gobierno no debe frenar su decidido empeño de

consolidar la democracia y consumar la reconciliación nacional. Eso es precisamente lo que buscas los

terroristas.

En el caso concreto que nos ocupa —el vil asesinato de esta mañana— es importante que la extrema

derecha no monopolice el entierro ni la protesta. Esto seria gravísimo. La dialéctica extrema derecha-

extrema izquierda podría envolvernos a todos en el caos. Si el funeral es público (y no se decide, por

oportunidad política, celebrarlo en la intimidad), todas las fuerzas políticas auténticamente demócratas

deben acudir al acto, lo mismo que el pueblo llano. Urge desarmar al terror.

En cualquier caso, en círculos fidedignos, se teme que estas acciones violentas puedan tener graves

consecuencias políticas. Hace falta serenidad y sentido de la responsabilidad. Alguien quiere marchitar la

primavera de la libertad en España cuando aún no ha empezado a dar frutos.

 

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