Contra la carestía de la vida. 
 Medio millón de madrileños se manifestaron ayer     
 
 El País.    07/10/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 13. 

Contra la carestía de la vida

Medio millón de madrileños se manifestaron ayer

Más de medio millón de personas se manifestaron ayer en Madrid, pese a la fuerte lluvia que apenas cesó

de caer durante todo el día, para protestar contra el paro y la carestía de la vida y en demanda de amnistía

laboral y la restitución a los trabajadores del patrimonio sindical. Los sindicatos, que habían convocado la

manifestación, valoran positivamente la masiva respuesta obtenida por su llamamiento y la califican de

llamada de atención a los intentos negociadores del Gobierno con los partidos marginando a las centrales.

Salvo algunos enfrentamientos registrados al finalizar la manifestación entre grupos de ideología

contraria —en las proximidades de la calle de Goya, incontrolados armados con cadenas y barras de

hierro agredieron a grupos de personas que regresaban de la manifestación—, lo que ha constituido el

primer acto unitario de los sindicales madrileños se distinguió por su carácter pacífico, al que contribuyó

la perfecta actuación del servicio de orden que integraban 7.500 personas.

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Siete mil quinientas personas formaron el servicio de orden

Quinientos mil manifestantes, contra la carestía de la vida

Más de medio millón de personas se manifestaron ayer a lo largo de la calle de Alcalá de Madrid desde su

confluencia con O´Donell a la plaza de Las Ventas en protesta por la carestia de la vida, contra el paro y

los expedientes de crisis, y a favor de la amnistía laboral y la devolución del patrimonio sindical. La

manifestación más numerosa que desde la muerte del anterior jefe del Estado se produce en Madrid se

inició con puntualidad a las siete de la tarde y no había terminado a la hora de cerrar esta edición (9.30 de

la noche). La protesta ciudadana fue convocada por las centrales sindicales Unión General de Tra-

bajadores, Comisiones Obreras, Unión Sindical Obrera, Sindicato Unitario y Confederación de Sindicato

Unitario de Trabajadores, y contaba con el -apoyo de todos los partidos de izquierda y de numerosas

asociaciones de vecinos, amas de casa y movimiento ciudadano en general.

jeeps de la Policía Municipal que abrian la manifestación, marchaban enlazados por el brazo ios líderes

más significados y los secretarios generales de las distintas centrales sindicales. Las dos facciones de

USO marchaban, separadas por los unitarios, del brazo de Camacho (Comisiones) los renovados de

Zaguirre, y del de Nicolás Redondo (UGT) los del histórico de José María Zufiaur. Detrás de los líderes

sindicales, mezclados entre los manifestantes, numerosos parlamentarios de todos los partidos, entre los

que se encontraban Alonso (PSP), Tamames (PCE) y Barranco (PSOÉ).

Más gente que en la plaza de Oriente

Numerosas pancartas de todas las secciones locales de las centrales, de las federaciones de ramas de los

partidos, de secciones sindicales de empresas, enseñas partidistas y banderas republicanas se sucedían

junto a la repetición de numerosos es-lóganes como : «Aquí hay más gente, que en la plaza de Oriente»,

«No se ve, no se ve, la bandera de UCD», «Pan trabajo y libertad»; «Amnistía laboral, matrimonio

sindical», «Viva la lucha de la clase obrera», «Mañana, España será republicana», «Es demasiado, es

demasiado, todos los currantes nos hemos juntado», «Atocha, hermanos, nosotros no olvidamos»,

«Martin Villa dimisión».

En las proximidades de Goya, al ponerse en marcha la comitiva, numerosos jóvenes con pegatinas de

Fuerza Nueva observaban la manifestación sin atreverse a intervenir. Un impresionante servicio de orden

(7.500 personas) impidió que se produjera cualquier incidente de importancia. La Policía Armada no

apareció en todo el desarrollo de la manifestación, pero tenía asentadas fuertes dotaciones en puntos

estratégicos próximos al trayecto.

En la plaza de Las Ventas se produjeron, al final, pequeños enfrentamientos verbales entre una veintena

de jóvenes ácratas y el servicio de orden.

Los balcones de la calle de Alcalá aparecían en muchos casos con banderas y llenos de espectadores que

aplaudían en ocasiones a los manifestantes. En el parque de bomberos que se encuentra situado a la altura

de la plaza de Roma, los bomberos se habían encaramado en las vallas del parque y repetían los eslóganes

y ondeaban en ocasiones pancartas y banderas; los manifestantes al llegar a su altura arreciaban los gritos

y dedicaban algunos eslóganes hacia el parque, como: «Bomberos, sí; policía, no».

Sin incidentes

No se tiene conocimiento de ningún incidente que haya enturbiado lo que, sin duda, ha sido la mayor

manifestación pacífica que han visto las calles de Madrid desde la muerte de Franco. Los servicios de

orden facilitaron en todo momente el flujo de personas que se dirigieron a la plaza de Las Ventas.

Únicamente, según llamadas recibidas en la redacción de EL PAÍS, se han producido algunos

enfrentamientos entre grupos contrarios en las proximidades de la calle de Goya, al ser agredidos algunos

manifestantes por grupos incontrolados que portaban cadenas y barras de hierro.

Rueda de prensa

Las centrales sindicales que convocaron la manifestación, en una rueda de prensa posterior, valoraron

positivamente el resultado de la convocatoria y recalcaron la masiva respuesta obtenida entre la clase

trabajadora. En opinión de las centrales, la concentración de unos 800.000 trabajadores —esta es la cifra

de manifestantes que calculan los sindicatos— no podrá ser desoída por el Gobierno y refuerza la

posición de las centrales en la negociación con la Administración sobre temas sindicales y laborales.

Los gritos de unidad expresados durante la-manifestación son interpretados por los sindicatos como la

demostración más inmediata de los deseos unitarios de la clase trabajadora. Señalaron, asimismo, que el

partido del Gobierno ha quedado ostensiblemente ausente de la manifestación -que ha constituido et

primer acto unitario de todas las centrales y un paso fundamental para la inmediata unidad de acción que

ha de preceder a la unidad orgánica del sindicalismo— y destacaron el hecho de que la masiva respuesta

obtenida por la convocatoria de las centrales supone un toque de atención a los intentos negociadores del

Gobierno con los partidos, marginando a las centrales.

«Si lo que el Gobierno pretende —dijeron— es conseguir con los partidos un pacto social, el presidente y

los parlamentarios que se reunirán el próximo fin de semana, deben tener en cuenta que no se puede

negociar nada a espaldas de los trabajadores.»

 

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