Autor: Núñez, Antonio. 
 Terzera fuerza electoral en León. 
 La Unión de Campesinos Leoneses, un movimiento agrario singular     
 
 El País.    27/03/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Tercera fuerza electoral en León

La Unión de Campesinos Leoneses, un movimiento agrario singular

La Unión de Campesinos Leoneses, un movimiento agrario singular por su arraigo y la fuerza electoral

que posee, surgió en León durante las guerras de los tractores, aquellas enormes colas de máquinas

aparcadas en las cunetas,que expresaban las reivindicaciones de los agricultores. Hoy es la tercera fuerza

leonesa por el número de candidatos que presenta a las elecciones municipales,y un ejemplo de

implantación y desarrollo del nuevo sindicalismo agrario surgido tras el derrumbe de la estructura

verticalista, porque lleva mucha ventaja al estado germinal en que se encuentran la mayoría de las

organizaciones. Sobre el tema elaboró el siguiente informe. nuestro corresponsal, Antonio Núñez.

A comienzos de la década de los sesenta el 57 % de la población activa de la provincia de León trabajaba

en el sector agrario. Frente a 142.000 agricultores autónomos censados en aquella época, solamente

56.000 personas habían encontrado ocupación en la industria y otras 53.000 en el sector servicios.

En 1979, la provincia sigue teniendo una economía eminentemente agraria y los partidos políticos se

disputan el voto de los 98.000 campesinos que, con sus familias, decidieron los resultados de las

generales y ahora presentan sus propias candidaturas a las elecciones del día 3 como Agrupación Electo-

ral de Campesinos Leoneses.

A pesar de su enorme potencial en número de votos y de la problemática socioeconómica del sector —

emigración, déficit crónico de servicios, bajo nivel de renta, etcétera—, los primeros movimientos

agrarios no se consolidaron hasta 1977, coincidiendo con las guerras de los tractores y el declive del

sindicalismo vertical (hermandades de labradores y ganaderos). En marzo del mismo año quedó

constituida la UCL (Unión de Campesinos Leoneses), durante una asamblea celebrada en la localidad de

Cabreros del Río, mientras los tractores salían a la carretera en protesta por los bajos precios de la patata y

la alubia. La Unión, integrada en la COAG, protagonizaría más tarde nuevas acciones de protesta, que

sirvieron para incrementar sus cifras de afiliación: una nueva guerra de los tractores acaecida en octubre

de 1977 costó el cargo al general Prieto, entonces jefe de la VI Zona de la Guardia Civil, que se negó a

disolver las concentraciones de campesinos en las carreteras, desobedeciendo las órdenes del gobernador

civil (fuenes oficiales del partido del Gobierno manifestaron más tarde a EL PAÍS que el cese del general

Prieto había tenido lugar por este motivo y «no por el discurso de Salamanca»). Por último, la UCL

dirigió la última guerra de los tractores en marzo del pasado año, coincidiendo con la negociación de los

precios agrarios, así como una manifestación de más de 15.000 campesinos, llegados a León desde todos

los pueblos de la provincia para pedir la disolución de las cámaras agrarias.

Enfrentamientos con la Administración

A la primera etapa de consolidación del movimiento campesino siguió un período de enfrentamientos

entre la Administración y la UCL, a raíz de las elecciones a cámaras locales agrarias, celebradas en junio

del pasado año. La Unión logró copar la totalidad de los puestos directivos —diecisiete de las veinticuatro

vocalías, incluida la presidencia— de la Cámara Provincial, desbancando al Sindicato Independiente

Campesino, promovido por UCD y prácticamente desaparecido tras aquel primer y definitivo fracaso. La

victoria de la UCL dio lugar al desmantelamiento de la antigua Cámara Provincial Agraria desde el

aparato central, que redujo a la tercera parte el número de funcionarios que prestaban servicio en las

oficinas. La UCL intentó negociar más tarde, sin resultados, la cesión de un ingeniero agrónomo, un

sociólogo, un veterinario, un abogado y un economista.

Paralelamente, el actual presidente de la Cámara, Felipe Martínez Moran, fue apartado de todo acto

protocolario u oficial, en contraste con la asidua presencia de su antecesor en el cargo. El vacío creado

por el Gobierno en torno a la Cámara se hizo más patente con la designación de un secretario no aceptado

por la UCL y la drástica reducción de las cantidades destinadas a dietas y desplazamientos de los nuevos

directivos de la Cámara, «hasta el punto que apenas nos dejaron para hacer una reunión cada tres meses».

Según la UCL, el objeto de la Administración era obligar a los representantes campesinos a abandonar la

dirección de la Cámara, «limitándose solo a firmar» y dejando su gestión en manos de funcionarios más o

menos adictos. Por último, la UCL entró en conflicto con la Caja Rural Provincial, de la que retiró el

pasado mes de febrero 35 de los 47 millones de pesetas que constituyen los depósitos de la Cámara

Agraria. La retirada de los fondos tuvo lugar en un ambiente polémico, con acusaciones mutuas entre la

entidad financiera y la Cámara. Según la UCL, los depósitos confiados a la Caja están produciendo un

interés diez veces inferior al que ofertaba la banca privada, si bien, cabe señalar el hecho de que los

enfrentamientos entre ambas partes habían surgido muchos meses atrás con motivo de las elecciones a

Cámaras Locales, cuando la Caja optó por presentar sus propias candidaturas.

Con respecto a la convocatoria electoral del pasado día 1, la Unión de Campesinos Leoneses mantuvo una

postura de estricta neutralidad frente a las opciones presentadas por los partidos mayoritarios.

El voto agrario favoreció una vez más a los partidos de derecha —en especial a UCD, repetidamente

acusada por los demás grupos políticos de manejar en su favor el aparato burocrático de los gobiernos

civiles— y la UCL sólo intervino con ocasión de un mitin en Riego de la Vega para el que se anunciaba la

presencia del general Prieto, candidato de Coalición Democrática por Granada, que venía a pedir el voto

para su compañero de candidatura, el ex ministro de Trabajo Fernando Suárez. El mitin tuvo lugar,

finalmente, sin la presencia del general Prieto —que envió su discurso grabado en cinta magnetofónica—

mientras que la UCL denunciaba públicamente el intento de CD por capitalizar las simpatías que se había

ganado el general entre los campesinos durante las guerras de los tractores.

Por último, cabe señalar que el fracaso de recientes conversaciones entre los partidos de izquierda y la

UCL para presentar candidaturas comunes en las elecciones municipales ha empujado a esta última a

presentarse en solitario como Agrupación Electoral de Campesinos Leoneses. Las candidaturas de los

campesinos se extienden a sesenta municipios de los doscientos con que cuenta la provincia, lo que

significa que es la tercera fuerza electoral en número de candidatos, detrás de UCD y muy cerca del

PSOE. La agrupación espera alcanzar «un 70 % de éxito» en la pugna electoral, aunque no podrá acceder

a la Diputación, «donde esperábamos sacar cuatro o cinco puestos». Los campesinos han presentado

recurso contencioso-electoral contra un acuerdo de la Junta Provincial por el que se veta su participación

en las elecciones a diputados provinciales «por no estar legalizada como coalición de ámbito provincial».

El recurso no ha tenido todavía respuesta.

 

< Volver