La capilla ardiente, instalada en la academia de la Policía Armada     
 
 ABC.    28/09/1977.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ORDEN PUBLICO LA CAPILLA ARDIENTE, INSTALADA EN LA ACADEMIA DE LA POLICÍA

ARMADA

Madrid. (De nuestra Redacción.) Los restos mortales del capitán don Florentino Herguedas negaron a la

Academia Especial de la Policía Armada poco antes de las seis y media de la tarde de ayer, en un furgón

del Ejército procedente del Hospital Gomez Ulla. A esa hora quedó definitivamente instalada la capilla

ardiente y seis policías armados iniciaron los turnos da guardia junto al catafalco. Miembros de la Policía

Armada, Guardia Civil y Cuerpo General de Policía se relevaron ante el cadáver basta que se celebre el

entierro.

La esposa del finado, hermanos y el hijo, vestido de militar y recién llegado de Murcia donde presta

servicio, acompañaban el féretro a su llegada. La comitiva fue recibida en el mencionado establecimiento

policial por el general subinspector de la Policía Armada, Timón de Lara. y otros jefes del Cuerpo.

Pocos minutos después se celebró una misa de «corpore insepulto», que fue oficiada por el vicario general

castrense, monseñor Benavent, y a la que asistieron los familiares de la víctima y casi un centenar de

policías armados. Entre los asistentes se observó la presencia de don Raimundo Femández-Cuesta y del

procurador de la anterior Legislatura don Eduardo Urgorri Casado, una nueva misa tuvo lugar sobre las

8,30.

El cadáver del capital Herguedas fue cubierto parcialmente por una bandera rojigualda. depositándose

bajo sus manos dos ramos de claveles.

Pedro Herguedas Carretero, hermano del finado y también miembro de la Policía Armada, manifestó a un

redactor de la agencia Cifra, que este asesinato seguramente es una represalia por las ejecuciones de hace

dos años, añadiendo que «mientras unos somos mártires, otros somos carne de cañón».

A las diez y media de la mañana de hoy se celebrará un funeral en el Patio de las Provincias de la

Academia, que será oficiado por el vicario general castrense y loa capellanes de la Policía Armada con

guarnición en Madrid. Acto seguido se iniciara la comitiva hasta el cementerio de Carabanchel, donde los

restos del capitán Herguedas recibirán cristiana sepultura.

 

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