Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   La violencia     
 
 Informaciones.    27/09/1977.  Página: 36. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LETRAS DEL CAMBIO

La violencia

Por Jaime CAMPMANY

NO sé sí he escrito alguna vez la frase de que «estoy contra la violencia, venga de donde venga». Es

igual; si no le he escrito antes, -lo escribo ahora. Estoy contra la violencia, venga de donde venga. Y con

esto no quiero ser cauteloso ni creo serlo. Todo lo contrario: estoy siendo dos veces concreto. La

violencia es arma e instrumento de los extremismos: del extremismo de la ultraizquierda y de la

ultraderecha. A veces, esos dos extremismos -terroristas terminan por fundirse. Se justifican él uno al

otro. Se necesitan mutuamente. Y no sería extraño que en algunas ocasiones el uno se disfrace con la

apariencia del opuesto. Este es un juego, macabro en el que vale lodo, incluso la preparación de una

acción violenta, con un signo aparente, para explicar la subsiguiente reacción violenta de signo contrario.

De ahí la necesidad de una condena total, dos veces concreta.

Pocas horas han pasado desde la bomba ultraderechista contra un semanario de Barcelona, con siembra de

sangre hasta este nuevo y frío crimen de la izquierda con un muerto en las calles de Madrid.

Hace algunos años escribí en este mismo periódico un articulo que se tituló «El desarme de los

extremismos». El título creo que es suficientemente explícito como para que pueda ahorrarme la vanidad

de citarme a mí mismo o la pereza del «refrito». Pedia en él un desarme total de los dos extremismos. Es

decir, el desarme material y el desarme ideológico. Por lo visto, no hemos conseguido ni lo uno ni lo otro.

En el ejército siniestro de los violentos, hay individuos pasionalmente fanáticos y otros fríamente

profesionales. Seguramente sería posible encontrar sujetos de las dos especies en un extremo y en el otro.

También en eso se asemejan y se aproximan.

Un día de los últimos meses de la vida de Franco, y a la hora del café, en una cena en el viejo Lhardy, me

dijo Dionisio Ridruejo que tenía noticias de que la extrema derecha había hecho una lista de dos mil o tres

mil personas a las que había que eliminar en el momento en que en España «pasara algo». Y que la

extrema izquierda también tendría su lista. «Lo malo es que seguramente estaremos en las dos», añadió

Dionisio. Hasta ahora, la lista de los muertos no llega a las cifras que daba aquella información. Pero la

violencia es arma frecuente entre nosotros. Y ahora pienso que lo mato no es estar en las dos listas. Quizá

eso sea lo bueno. Hay menos probabilidades de salvar el pellejo, pero, al manos, se salva la identidad. Te

pueden matar, pero no te pueden confundir.

 

< Volver