Autor: Tell, Eduardo. 
 Recomendaciones de la CEE sobre agricultura. 
 España deberá desmontar el intervencionismo en el campo     
 
 Diario 16.    11/03/1980.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 19. 

Diario 6/11-marzo-80 ECONOMÍA/LABORAL

Recomendaciones de la CEE sobre agricultura

España deberá desmontar el intervencionismo en el campo

Ayuda financiera al aceite de oliva, eliminación de las subvenciones a los cereales; subida de precios de

frutas y hortalizas hasta equiparar aquéllos con los comunitarios, son las principales recomendaciones del

informe de la Comisión Europea sobre la agricultura española que a fin de mes debatirá el Consejo de

Ministros de la CEE.

Bruselas (EDUARDO TELL) — La adhesión española significa para el sector agrícola un paso más

importante que la ampliación última con el ingreso de Gran Bretaña, Irlanda y Dinamarca, dice el

informe.

Algunos datos, que ha recogido «Europolitique», de Bruselas, bastan para reflejar la situación: aunque la

superficie agrícola quedará ampliada con el ingreso de España en un 27 por 100 y el número de

explotaciones en el 30 por 100, el consumo, por su parte, solamente, aumentará un 15 por 100 porque a

los 36 millones de posibles consumidores españoles se les calcula una capacidad adquisitiva equivalente a

la mitad de la normal en la Europa comunitaria.

Exceso de aceite de oliva

Los aspectos que presentan mayor dificultad a juicio de la Comisión de Bruselas son las frutas y legum-

bres y, sobre todo, el aceite de oliva.

La ampliación del Mercado Común a España, y en escasa medida a Grecia, significará que cada año habrá

un excedente en aceite de oliva de 200.000 toneladas. Y los expertos aseguran que fuera de Europa no

hay mercados con suficiente capacidad para absorber esa cantidad.

El sobrante en aceite de oliva puede provocar importantes variaciones en los precios, especialmente entre

ese aceite y los obtenidos de semillas, y las grasas procedentes de animales perjudicando al primero.

Entre las posibles medidas a considerar, se ha descartado la de reducir la producción española, planteada

por algunos. Razones políticas, técnicas y financieras rechazan esa posibilidad, puesto que el aceite de

oliva proporciona la parte más importante de la renta agrícola en regiones cuyo nivel económico no es

precisamente alto.

El esfuerzo de la Comunidad debería concentrarse en ayudas al aceite de oliva para que su precio de venta

al público sea el más bajo posible, favoreciendo así el consumo.

Eliminar subsidios

La organización del mercado español de cereales tiene como elemento principal el precio garantizado por

la intervención del Estado. En lo que respecta al maíz, toda la producción comercializada pasa por el

organismo español que garantiza el precio, que es superior al de intervención de la Comunidad. Será

necesario, pues, evitar tanto las posibles y bruscas variaciones en los precios como una disminución en la

superficie de cultivo del maíz.

Se recomienda en el informe que después de la entrada de España en la CEE, se mantenga la subvención

que reciben ahora los agricultores españoles a cargo del presupuesto español, si bien reduciéndolo

progresivamente hasta la supresión a medida que los precios entre la Comunidad y España se nivelen.

Referente al trigo, la Comisión prevé el desmantelamiento del monopolio que detenta el Estado sobre

compra y venta del trigo blando y del trigo duro. De la supresión de los precios garantizados, diferentes

según las variedades, y la revisión del actual sistema de intervención basado en una red demasiado tupida

(800 centros) que obstaculiza la necesaria fluidez del mercado.

En cuanto al arroz, los precios españoles son parecidos a los que rigen en la CEE para el arroz largo, pero

están por debajo en el arroz redondo y el semilargo.

La lista de variedades de tabaco debe extenderse a una especialidad de Burley que representa actualmente

> el 80 por 100 de la producción española. Para esta variedad será preciso fijar un precio para el tabaco en

hoja y un precio de intervención, así como el importe de una ayuda. El precio de intervención deberá

situarse a un nivel próximo a la media de los precios obtenidos por los plantadores españoles durante un

año. El informe añade que Madrid, por su parte, debe proceder a una adecuación de su monopolio de

tabacos.

Los precios de base a fijar por España, sin sobrepasar los niveles comunitarios, han de reflejar las

diferencias de precios por la producción que se constatan entre España y la Comunidad. Durante el

periodo transitorio esos precios deben acercarse hasta igualar a los del Mercado Común.

Fruta

Por lo que concierne a los intercambios comerciales en este sector de frutas y legumbres, la cifra

compensatoria de adhesión debería preparar progresivamente el mercado comunitario a una competencia

que irá en aumento y evitar, al mismo tiempo, las temidas perturbaciones de precios interviniendo en caso

de bajas sensibles debidas a la cotización de los productos españoles.

Para ciertas frutas y legumbres la aplicación de una cantidad compensatoria es imposible determinarla,

porque no hay en estos momentos precios de referencia. Pero la protección del mercado comunitario

viene dada por las restricciones de cada país a las importaciones. Se trata de productos como judía verde,

alcachofa, lechuga, escarola, melón, albaricoque, uva de mesa y tomate, si bien para los dos últimos

artículos existe ya un precio de referencia.

Como el precio de estos productos depende de unos mercados muy sensibles y en constante fluctuación,

los expertos recomiendan que los Estados miembros de la CEE actual mantengan medidas restrictivas

durante los tres primeros años de adhesión de España para reducir progresivamente esas restricciones a

partir del cuarto año.

Un gasto exorbitante

Según los cálculos de sus especialistas, la decisión de «sostener» los productos del campo español puede

cos-tarle a la Comunidad Europea una cifra anual de 150.000 millones de pesetas, aproximadamente.

Se comprenden así las dudas y vacilaciones de la Comisión antes de recomendar soluciones al Consejo de

Ministros. Pero no puede demorarse más, porque los propios agricultores de los países comunitarios

urgen conocer el futuro ante el ingreso de España.

 

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