Atención al campo     
 
 ABC.    16/04/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Atención al campo

De modo simultaneo se han conocido los Resultados del ejercicio agrícola de 1980 y las decisiones del

Gobierno para mitigar los efectos de la grave sequía que desde hace meses, y con muy escasas

intermitencias, se abate sobre el campo. Se contemplan así dos vertientes de un sector tradicionalmente

olvidado por los poderes públicos y al que, no sin razón, se viene calificando de «cenicienta» de la

economía.

Empecemos por el segundo aspecto. La operación de ayuda, cifrada en 46.000 millones de pesetas, ha

encontrado buena acogida en los medios afectados, y no tanto por su cuantía - las primeras evaluaciones

de pérdidas superan esa cantidad - cuanto por el cambio de signo en la política gubernamental, ya que

supone, o puede suponer, una actitud de comprensión hacia un área de actividades que, a pesar del

arrinconamiento a que se ha visto sometido, contribuye en los últimos años de modo eficaz a la relativa

estabilización de la economía nacional.

De los 46.000 millones de ayuda a los damnificados, un porcentaje muy elevado - alrededor del 65 por

100 - adopta la forma de créditos a largo plazo y bajo tipo de interés. Del resto, 9.000 millones se destinan

a moratoria en las cuotas de la Seguridad Social, 6.000 a subvencionar intereses de créditos y préstamos,

y l.000 millones al aplazamiento de pago de la contribución rústica y pecuaria.

En cuanto a la otra vertiente del tema, 1980 merece en justicia el calificativo de favorable por el volumen

de producción, con un incremento del 7,4 por 100 sobre el año precedente. E1 comportamiento fue más

favorable en el subsector agrícola que en el ganadero, por las buenas condiciones climatológicas, y el

conjunto permitió aportar 0,7 puntos al crecimiento del producto interior bruto y sirvió de freno a la

evolución del índice de precios al consumo, contribuyendo de modo significativo a una modesta

reducción de la tasa de inflación. Hay que señalar, sin embargo, que esta moderación responde, sobre

todo, al desequilibrio entre precios percibidos y pagados por los agricultores, al aumentar aquéllos mucho

menos que éstos.

El balance presenta también algunos aspectos negativos. Entre ellos figura el descenso de un 6,2:

observado en la población activa agrícola. Así, el sector primario significa ya sólo un 16,5 por 100 de la

población activa total y, sin embargo, la tasa de desempleo se sitúa en cotas muy altas, lo que en parte

justifica y explica la persistencia del éxodo rural que, de mantener la tendencia, podría afectar seriamente

a la continuidad y productividad de algunos cultivos.

 

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