Autor: Morán, Gregorio. 
 Superagente Conesa. Esta es su vida (4). 
 Especialista en infiltraciones     
 
 Diario 16.    28/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 29. 

Especialista en infiltraciones

Gregorio Moran

RESUMEN DE LO PUBLICADO. El que fuera empleado de una tienda de ultramarinos, luego militante

socialista, soldado republicano, policía del nuevo régimen y experto en grupos de (a izquierda, consigue

infiltrarse en 1946 en el Partido Comunista de España (PCE).

Atrás quedaba su importante intervención en el "expediente de las menores" del año 39, a consecuencia

del cual hubo varias ejecuciones. Y también su infiltración en el movimiento guerrillero de Toulouse.

Este hombre, Roberto Conesa, estaba perfectamente preparado para combatir las organizaciones

antifranquistas.

La, detención de los comunistas José Satué y Jaime Planas, enviados por e! PCE al interior, fue un duro

golpe a la organización en España del partido.

A través de Eliseo A., el policía Conesa ingresa en el Partido Comunista y se mantiene dentro durante

más de seis meses. Aunque el "expediente Satué" abarca solamente a diez personas, la información que

posee la Policía, a través de su infiltrado, es grande.

Infíltrate que algo queda

"Los seis meses que Conesa actúa como "comunista,", desde el otoño del 46 a mayo del 47, suponen para

el policía una experiencia que nunca olvidaría, : el arte, de el mismo lo reconoció en una reciente

entrevista concedida a "Cambio 16": "En algunas ocasiones, algunos compañeros nuestros se infiltran,

pero la. melar astilla es la de la misma madera."

Esta frase resume en gran parte la ideología profesional del superagente Conesa, como podrá

comprobarse cuando se cuenta su vida en los años sesenta. En esa época, el protagonista de esta historia

conseguirá con los más diversos métodos la colaboración de militantes de las propias organizaciones

antifranquistas.

Es lo que se llama conseguir "confidentes". Conesa. una vez descubierto este filón, no intentará infiltrarse

en ningún partido. Pero logrará que la información que precisa le llegue puntualmente.

Chocolate para Conesa

En el 47, cuando a Conesa se le empieza a secar la "teta" del infiltrado —pues se agrava la caza de

rojos—. una chocolatería de la calle de San Bernardo, regentada por Pilar C., le servirá de nueva fuente

de información.

De las importante caídas del año 47. quedan algunos cabos sueltos, algunos "flecos" que consignen

salvarse de la quema, o que simplemente han sido dejados fuera por la propia Policía. En aquellos, una de

las técnicas policiales más emp1eadas consiste en dejar cabos sueltos, no agotar el cupo de detenciones,

para que los cabos se vuelvan a reproducir y tener siempre de donde echar mano.

El propio Conesa recordaba esta técnica hace tres años a un detenido al que intentaba ganarse como

confidente: "La desarticulación de grupos políticos es como el caso de la serpiente, que cuando le cortas

un trozo de la cola, se vuelven a reproducir; de lo que se trata es de cortarle la cabeza a la serpiente."

Pues bien. Algunos de los que logran salir ilesos en las redadas del 47, desconectados de toda relación

con sus dirigentes, buscan incansablemente información, propaganda y actividad. Algunos se van

concentrando en la chocolatería de San Bernardo, propiedad de Pilar, que había sido militante y ayudado

a los presos políticos.

Lo que no está claro es si la idea de montar una chocolatería pertenece a Pilar, conocida de Conesa, o a

este. Pero una cosa es cierta: la chocolatería rindió pingües beneficios informativos. Con cierto aire

intelectual, la chocolatería de San Bernardo se convierte en punto obligado de cita de ciertos "progres" de

la época.

Cursillos de marxismo

No está totalmente claro, sin embargo, el origen de la chocolatería. Lo probable es que Pilar C., con

dinero de su familia, montara el bar sin ninguna doble intención, y que fuera luego Conesa el que diera un

giro a sus actividades, quizá nunca conocidas totalmente por la propietaria.

Lo probado es que el policía mantiene una relación personal con esta mujer, descrita muy gráficamente

por quienes la conocieron en aquellos años: "Era una mujer como las de Rubens. pero sin grasa", dice un

importante pintor, que llegó a tratarla de cerca. Para otro testigo "era una rica hembra ".

Además de tomar chocolate, el establecimiento de San Bernardo conoció unos "cursillos de capacitación

marxista", los primeros de los que se tiene noticia en los años 50. Quizá lo de "capacitación marxista" sea

un tanto grandilocuente, si se tiene en cuenta que el libro base de discusión era la Historia de España de

Pierre Vilar, un libro en francés que uno de los contertulios traduce mientras lee en voz alta.

Si por lo de la "capacitación marxista" no pasarán a la historia los del grupo de San Bernardo sí lo harán

por tener la ocurrencia y el valor de editar un boletín, escrito a maquina y del que no se hacían ni cien

ejemplares, que llevaba por título "Boletín de Partidarios de !a Paz".

Durante cerca de tres años. cosa que de alguna manera se desprende del propio expediente, Roberto

Conesa estará dando cuerda a este grupo, a partir de su amistad con Pilar .El propio marido de ésta

comunicará al grupo sus sospechas y abandonarán la chocolatería para buscar sitios más seguros.

A pesar de todo, en el mes de octubre del 52, varios son detenidos en una conocida cafetería de la calle de

Alcalá.

El "Boletín", la ayuda a los presos y los intentos de crear grupos de empresa "pro paz mundial",

detectados por Roberto Conesa, servirá para que el coronel Eymar, responsable de la lucha contra la

masonería y el comunismo (una de las obsesiones de Franco) les lleve varios años a la cárcel.

Treinta y cinco personas comparecerán en consejo de guerra "por formar parte del grupo de San

Bernardo". Telesforo Torres será condenado a veinte años .Luis Arribas a quince y José Canalejas a doce;

eran los cabecillas del expediente.

Meses más tarde, "Mundo Obrero", órgano del PCE, denunciará como colaboradores policiales tanto a

Pilar como a su marido, a quien todas las fuentes de D16 niegan que éstos tuvieran responsabilidad

alguna en las detenciones.

El "suicidio" de Centeno

Unos meses más tarde de las detenciones del grupo de San Bernardo, muere en circunstancias aún no

explicadas, Centeno, máximo dirigente de la UGT y del PS OE. Según la versión oficial, Centeno se

suicida raspándose las muñecas con un fleje de la cama cuando estaba en los calabozos de la DGS. La

versión de los socialistas y de la propia familia de Centeno, es muy otra.

Centeno había sido detenido en el hospital de la Cruz Roja de la calle Reina Victoria cuando velaba a su

mujer, recién operada del riñón. El comisario que llevaba el asunto se llamaba, según fuentes socialistas,

Montero.

Roberto Conesa no tendría nada que ver en este asunto y no tendría por qué aparecer el nombre de

Centeno en este reportaje si un día de enero de 1958, ante uno de los detenidos por el expediente

"Congreso Juvenil de Moscú", Roberto Conesa no iniciara el interrogatorio asegurando que él no había

matado a Centeno, ante el asombrado detenido —un universitario y alférez—, que desconocía totalmente

quién había sido Centeno.

 

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