Autor: Morán, Gregorio. 
 Superagente Conesa. Esta es su vida (5). 
 Viaje a Santo Domingo     
 
 Diario 16.    29/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 30. 

Viaje a Santo Domingo

Gregorio Moran

RESUMEN DE LO PUBLICADO.—El joven empleado de ultramarinos, Roberto Conesa llegó a

convertirse en uno de los mejores especialistas de (a Policía Política del franquismo en los finales de la

década del 40, tras haber sido militante socialista antes de la guerra, soldado republicano, e infiltrado en

la guerrilla de Toulouse y en el Partido Comunista de España (PCE), terminada la guerra civil y ya

formando parte del bando azul.

La técnica de la infiltración será utilizada por Conesa, tras su paso durante seis meses (otoño del 46 a

mayo del 47) por el PCE. A partir de entonces, intentará convencer a los propios militantes de los grupos

antifranquistas, para que actúen como confidentes, usando para ello los más diversos medios.

Llega el año 5G y con él dos fuertes movimientos contestatarios: el de los Intelectuales y el de los

estudiantes. Comienza a hacerse evidente la brecha que se venia abriendo entre el régimen de Franco y

los nuevos. sectores nacidos o educados en la posguerra.

Conesa amplía su campo, de acción. Durante los años 40 su obsesión eran los comunistas", nos dice

alguien, quien dándolo entonces ha dejado de serio. "Quizá no se tratera de una obsesión, sino de una

especialidad." Este hombre, intelectual muy conocido en los medios editoriales, añade: "A finales de los

cincuenta, Conesa amplía su horizonte y se dedica también a nuevas fuerzas, como es el caso de los

interrogatorios de Dionisio Ridruejo, Jesús López Pacheco y otros integrantes del Grupo de Escritores

Jóvenes."

Es curioso que siempre Roberto Conesa tiene alguna relación, directa o indirecta, con los fenómenos de

protesta en el mismo momento en que surgen. Tal fue el caso de la primera huelga general de Bilbao, en

el 47.

Si es cierto, como señala un testigo de los interrogatorios del 56, que "Conesa tiene un complejo de´

inferioridad hacia los universitarios", tuve ocasión te darle rienda suelta ante los escritores detenidos en

febrero del año 1956.

Integraban el llamado Grupo de Escritores Jóvenes, entre otros, Dionisio Ridruejo, Julio Diamante,

Miguel Sánchez Mazas, Enrique Múgica Herzog, Ramón Tamames, Javier Pradera, Jesús López Pacheco.

Confidentes

Protagonistas esenciales del caso: los confidentes, son algo que terminará convirtiéndose en otra de

las obsesiones profesionales del futuro comisario.

En un bar cercano a la DGS, el propio Conesa propone al poeta y novelista Jesús López Pacheco que le

suministre información regularmente. Entre aturdido y guasón, él escritor lo cuenta más tarde a todos sus

amigos, destacando la "falta d.e ojo clínico" del policía Conesa al proponerle a él una cosa así.

Un médico, buen conocedor del policía Conesa, afirma de él que "Jamás olvida nada, es muy nervioso, y

su mayor delecto es que hace un esquema de cómo llevar a cabo su trabajo y hasta dónde puede llegar, y

no se sale nunca de él".

Quizá fuera este defecto el que le llevarla a cometer uno de los mayores errores de su carrera: las

detenciones de diciembre del 57-enero del. 58, que han pasado a la historia como el expediente del

Congreso Juvenil de Moscú.

Jóvenes en Moscú

Dieciocho de los detenidos eran universitarios con premios "cum laude". La base de la acusación estaba

en que todos, menos uno, habían asistido en Moscú el año anterior a un congreso juvenil a nivel

internacional.

Conesa se enfrenta aquí, por vez primera, a los hijos del franquismo, y a través de ellos con representantes

egregios de familias de alguna manera muy representativas del régimen.

El asunto, que Conesa llevará hasta sus últimas consecuencias, será un escandaloso fracaso profesional.

En primer lugar, es incapaz de descubrir los contactos entre estos universitarios y los máximos dirigentes

del PC en el interior, que en aquel momento eran Jorge Semprún y Francisco Romero Marín.

En segundo lugar, el expediente será sobreseído aprovechando, un poco forzadamente, la muerte de Pio

XII y todos los detenidos serán puestos en libertad. Entre ellos estaban: Sánchez Dragó, Muguerza,

Trelles, Saunes, Asensio Peral, Sanz Hurtado, Julián Marcos, Jorge Deikem y Alberto Villa.

El hecho de que también estuviera implicado Javier Pradera, nieto de Víctor Pradera, pensador

tradicionalista, cuya familia tenía hilo directo con El Pardo, provocó a Conesa más de un incidente

desagradable.

Pradera era del Cuerpo Jurídico Militar y se negó a, ser interrogado por la Policía. Sólo habló ante los

militares.

"No sabe usted que un caballero no presta nunca ni el caballo, ni la pluma, ni la espada", le reprochó a

Pradera el coronel Eymar, por haber prestado su máquina de escribir para redactar panfletos.

El fracaso de Roberto Conesa sería estruendoso. A pesar de contar con fotografías de los detenidos en

Moscú durante el congreso, el asunto quedó estancado y el expediente fue : sobreseído.

Supuesto Intento de suicidio

Más tarde, Conesa aseguró a uno de sus ex detenidos, precisamente un médico, que había intentado

quitarse la vida por las negativas consecuencias que para él tuvo el expediente de Pradera, Villa y sus

compañeros.

Otras fuentes, más conocedoras de la personalidad de Conesa, aseguran que el supuesto intento de

suicidio no fue más que una añaganza para justificar su viaje a Latinoamérica.

Durante varios meses, el agente Conesa estará al otro lado del Atlántico colaborando con la Policía del

dictador dominicano Leónidas Trujillo, a quien había conocido en España, según nos aseguran, en Junio

de 1954, formando parte de su escolta.

Es probable que ante la situación tan desagradable en que se encontraba en enero del 58, Conesa pidiera a

Trujillo que solicitara a Franco el envió de un profesional experimentado para poner un poco de

organización .en la inexperta Policía dominicana.

El ex espía González Mata, alias "El Cisne", que ocuparía el lugar de Conesa cuando éste partió hacia

Santo Domingo, cuenta cómo el policía español tuvo algún que otro problema con Trujillo debido a la

"importación" de 200 colonos valencianos, cuya misión en Santo´ Domingo era dedicarse al cultivo del

arroz.

El arroz es un alimento básico de la población dominicana, y sin embargo esta república centroamericana

apenas lo produce, razón por la cual a Trujillo se le ocurrió "importar" campesinos de Valencia.

Del papeleo migratorio se encargará Roberto Conesa, y debido a algunas irregularidades, según nos dice

González Mata, se deterioran las relaciones entre el dictador dominicano y el especialista de la Policía

española.

En el 60, Conesa está de nuevo en Madrid para incorporarse a las actividades de la Policía Política.

 

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