Autor: JOVELLANOS. 
   Un falso paro agrario     
 
 ABC.    19/06/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Un falso paro agrario

Ya se ha repetido hasta la saciedad c¢mo el sistema del empleo comunitario - que en su origen

estaba destinado a cubrir el desempleo coyuntural de los trabajadores eventuales agrarios -

estaba falseando la realidad del paro agrario, sobre todo en Andaluc¡a. Tambi‚n se ha dicho

que el paro es una tr gica realidad que est  ah¡ presente y que se acusa m s en las zonas

andaluzas y extreme¤as, pero que ese contingente de parados no es de origen agrario, sino

que se nutre principalmente de los trabajadores que han quedado sin empleo en las

concentraciones industriales espa¤olas y en la falta de trabajo en la construcci¢n y en la

hosteler¡a; estos hombres, al quedar sin empleo, han regresado a sus pueblos de origen. ¨Por

qu‚ se han marchado de las ciudades donde trabajaban retornando al medio rural? Porque al

quedar en paro, y en el caso de no tener derecho a percibir el subsidio de desempleo, la

situaci¢n en los pueblos rurales es m s soportable que en una gran ciudad, ya que la

subsistencia est  asegurada por medio de los familiares m s pr¢ximos o por la solidaridad que

a£n existe en los pueblos, donde no se ha perdido el sentimiento de humanidad.

Ahora bien, este sentimiento humano da origen a lo que tambi‚n hemos expresado en art¡culos

anteriores. Para que esos ®retornados¯ puedan disfrutar del subsidio de desempleo, utilizando

el empleo comunitario, en el pueblo hay siempre alguien dispuesto a certificar que este

trabajador lo es del sector agrario. Y esta falsedad tendr¡a justificaci¢n como acto humanitario

si no fuera por lo que representa como una injusta distribuci¢n de las cargas sociales y la

corrupci¢n en que est  derivando.

Por de pronto ya nadie discute la necesidad de clarificar y depurar estos censos de parados

agrarios y no agrarios. Aparte de los miles de millones de pesetas que representa para el pa¡s

la existencia de un fraude en el verdadero n£mero de parados, que han de ser sufragados por

todos los espa¤oles, se est  orquestando una campa¤a demag¢gica con fines pol¡ticos, no

claros, de la que es buena prueba la dada por Televisi¢n Espa¤ola en los recientes reportajes

que tanta polvareda han levantado. Todo ello resulta extra¤o y merece plantearse unas

cuestiones previas.

Lo primero ser¡a plantearse si hay que discriminar entre parados del sector agrario, del sector

industrial p del sector de los servicios. Desde luego no tiene sentido establecer esta

discriminaci¢n, pero en Espa¤a partimos de este disparatado entendimiento y existe una

Seguridad Social Agraria que funciona independientemente; y su raz¢n de ser estriba en que el

sector agrario est  sometido, desde hace cincuenta a¤os, a un r‚gimen de intervencionismo

estatal que no permite que las empresas del sector funcionen en un r‚gimen de econom¡a de

mercado. Adem s, esta discriminaci¢n del sector agrario no es s¢lo privativa de Espa¤a, sino

que tambi‚n se da en otros pa¡ses europeos. Habr , pues, que partir de esta realidad, pero

exigiendo que el censo de trabajadores agrarios perceptores de las prestaciones de la

Seguridad Social, incluido el desempleo, sean exactamente los que re£nan las condiciones de

trabajador agrario, tal como se han definido recientemente por las organizaciones profesionales

agrarias de la CEOE.

Despu‚s hay que plantearse tambi‚n, consecuentemente, la desaparici¢n del sistema del

empleo comunitario, puesto que si los trabajadores agrarios perciben su desempleo a trav‚s de

la Seguridad Social Agraria no tendr¡a sentido conservar ese sistema desfasado en sus fines y

en su funcionamiento. Todos los trabajadores en desempleo, y que no lo sean realmente del

sector agrario, percibir n el subsidio que tengan derecho a trav‚s de los ¢rganos

correspondientes del Estado.

Pero esto que parece racional y sencillo no se ve f cil de establecer debido a la corrupci¢n que

ha creado el uso y abuso del empleo comunitario. Tambi‚n en art¡culos anteriormente

publicados se explicaba c¢mo la picaresca andaluza hab¡a funcionado de modo que los

alcaldes, y algunas centrales sindicales, utilizaban estos fondos en favor de correligionarios y

de amigos. Se ha dicho c¢mo los alcaldes propiciaban hinchar el censo de parados para

obtener, del Gobierno Civil correspondiente, constantes aumentos de fondos para el empleo

comunitario, originando un espiral capaz de absorber cientos de miles de millones de pesetas.

En ciertas provincias andaluzas para nadie es un secreto - aunque a la hora de probarlo sea

dif¡cil de lograr - la corrupci¢n existente alrededor del empleo comunitario. Se comentan estas

corruptelas con los alcaldes, con los delegados de Trabajo, con los funcionarios de las oficinas

del paro, en la plaza p£blica, pero nadie firmar  una declaraci¢n por miedo a represalias. Se

sabe de familias enteras: padre, madre, hijos que gozan del empleo comunitario, mientras que

se le niega al que no es adicto; se conocen las cartillas dobles que algunos tienen, lo que les

permite jugar a dos pa¤os; son conocidos los pueblos en los que se est n mejorando las

viviendas ostensiblemente gracias al man  del empleo comunitario que cae sobre el pueblo,

gracias a las habilidades del alcalde, etc‚tera. Ahora, con el reciente acuerdo tripartito, ha

quedado bien claro que el que rechace dos veces un empleo de su categor¡a profesional dejar 

de percibir el desempleo, pero todos son conscientes de que ning£n empresario va a denunciar

el hecho por las consecuencias desagradables que le acarrear¡a, como tampoco actuar¡a

ning£n funcionario en este sentido aunque le constara que se estaba cometiendo un fraude del

que ‚l era responsable.

Ni las organizaciones empresariales agrarias ni los funcionarios locales de las oficinas del paro

van a lograr esta depuraci¢n del censo de parados que est  costando ingentes sumas al

contribuyente espa¤ol en beneficio de una picaresca y de unos turbios juegos pol¡ticos.

Quienes conocen bien este problema laboral en Andaluc¡a est n convencidos de que

solamente el Gobierno, utilizando su presi¢n, y mediante el empleo de ordenadores y listados

que proporcionara el INEM (Instituto Nacional del Empleo), si ‚ste funciona debidamente,

podr¡a eliminar las corruptelas. - JOVELLANOS.

 

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