Autor: Álvarez Álvarez, Carlos Luis (CÁNDIDO) (ARTURO). 
   Larga transición     
 
 ABC.    05/03/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

SAB A O O 5 DE M A R Z O DE 1977.

LARGA TRANSIOON

VA para muchos meses que escribí (tampoco hacía falta ser Descartes para escribirlo) que el periodo de

transición podía mineralizarse an un confortable «statu quo». Confortable, naturalmente, para ese

progresismo vergonzante d e 1 Gobierno. Con Franco descansábamos. Franco por lo menos era franquista

y daba la cara. Los ministros no lenian más norte que la razón personal del Estado, »l pueblo iba a su

plaza de Oriente, y los malos Miaban en la cárcel. Una vez at año les quitaban la boina a los productores y

los ponían a bailar en el esladio Bernabeu, qu« aquello era un frenesí con las danzas del «Principe Igor» y

la «Muerte del cisne». Todo estaba muy claro. A unos les parecía bien, y a otros, que ahora se descubre

inopinadamente que eran la mayoría, no. Pero, amigo, se murió Franco, y luego del titánico esfuerzo de

lealtad a su sombra encarnado por don Carlos Arlas, el Gobierno se dispuso, con toda legitimidad y

honradez, a ser lie! al tiempo nuevo, y éale es el >>pero» que digo: que no lo parece. Hasta cierto punto el

Gobierno está comportándose democráticamente en un campo de juego que no es democrático. La

frontera entre el régimen históricamente consumado y el retóricamente prometido es borrosa. O la

democracia le ha sido revelada al Gobierno, y entonces no digo nada, porque los caminos para llegar a

ella son inescrulables, o de la situación en la que estamos lo mismo se deduce la democracia que la

autocracia, y además sin alterar el experimento. El Gobierno da dos notas simultáneamente. (No es

todavía el CASO del tordo, que puede dar cuatro al mismo tiempo.) La nota del antiguo régimen y la del

nuevo. Da éste lien* un texto ai que le falta el contexto, y de aquéf conserva el contexto, pero sin el texto.

Ya se sabe qu* todas las épocas de transición han da ser eclécticas por fuefza. Pero de la transición no se

puede hacer un ídolo. ¿A qué repetir los argumentos? Desde al Movimiento (que es un principio político

de dominación) hasta la ley de Prensa (que es un principio de represión, cuando menos psicológica), las

cosas siguen prácticamente igual.

LA LIBERTAD

~ Quien es lo suficientemente libre para llegar a sospechar que su libertad puede ser el (ruto

de una manipulación? La pregunta es bastante compleja, pero también lo es la libertad, y además yo no

soy tonto cuando escribo. En cualquier cato esta razonamiento tendrá síempra menos fuerza social que el

extraño narcisismo del Gobierno cuyo objeto no et buscar en el lago su verdadera Imagen, sino suplantar

el lago. Quizá no sea asi. Entonces es que no entiendo nada de nada, cosa, por lo damas, bastante

frecuente.—CANDIDO.

 

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