El papel de la izquierda     
 
 Diario 16.    04/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

El papel de la izquierda

La batalla electoral se reñirá entre la derecha y el centro, y a la izquierda le toca el papel de espectadora.

Este parece ser el esquema aceptado por todos.

Algunos izquierdistas, desechado el triunfo propio se limitan a asignar a la izquierda una actitud

cuasimarginal que viene a ser una continuación de la discutida táctica de abstención seguida en el

referéndum. Como se trata de una cuestión entre "ellos" -parecen decirse- permanecemos a la

expectativa en un prudente wait and see.

EL próximo Parlamento va a tener una función constituyente y si quienes allí dispongan del poder de

decisión mayoritario van a ser derechas, es muy probable que nos impongan una "democracia sesgada o

puramente nominal. Sólo algún impenitente optimista puede tener confianza, por ejemplo, en una

"democracia" alumbrada por los de Alianza Popular. La Constitución debe ser el fruto de pacto entre

todas las fuerzas políticas y la izquierda no puede limitarse a un papel marginal.

Es lógico que después de cuarenta años de dictadura todos añoren las formas democráticas y el régimen

de libertad que suponen. Pero la democracia exige también determinados contenidos. En España esto

quiere decir que es necesario y urgente un amplio plan de reformas que transformen inmediatamente las

vetustas estructuras jurídicas, sociales, económicas y culturales que padecemos. Sin estos cambios la

democracia será meramente epidérmica, le faltará solidez y estabilidad y quedará sometida al peligro de

cualquier aventúrame. Y esas reformas sólo las pueden lograr los. hombres de la izquierda, desde el

Gobierno o desde una posición parlamentaria suficientemente significativa para que su voz sea escuchada

y ejerza influencia. Esto requiere una izquierda realista que no se deje prender por el dogmatismo ni por

ei derrotismo, sino que esté dispuesta a ir por todas sin complejos de inferioridad. Una izquierda con

vocación de Gobierno, que sin mengua de su pasión por la libertad, no tenga secretos escrúpulos ante el

ejercicio del Poder. O la izquierda sacude su sutil derrotismo y da la batalla por participar en el Poder o

habremos salido de la dictadura, pero no habremos entrado en la democracia que desde hace cuarenta

años espera el país.

 

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