Autor: Peña, Francisco Javier. 
 El proceso contra los guardias civiles y policías. 
 La defensa niega que hubiera sedición  :   
 El fiscal pide penas de año y medio a diez años. 
 Informaciones.    21/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

EL PROCESO CONTRA LOS GUARDIAS Y POLICÍAS

La defensa niega que hubiera sedición

EL FISCAL PIDE PENAS DE AÑO Y MEDIO A DIEZ AÑOS

MADRID, 21 (INFORMACIONES, VOT F. J. Peña)

La jomada de ayer del Consejo (le guerra ordinario contra cuatro guardias y otros -tantos policias —que

se sentaban en el banquillo, de uniforme, pero sin armas— procesados en la causa 588/76 por un delíto

consumado de sedición duro en total once horas netas, desde las 9.30 de la mañana hasta las 22.45. con,

un descanso de hora y media para almorzar y una tarde calurosisima de "por medio. se vieron las partes

esenciales del proceso que sin duda concluirá hoy

El fiscal encuentra que, manifestandose, los procesados cometieron un delito de secación (artículo 295 del

Código Penal Militar), pidiendo; fuertes penas, que van desde un año y seis meses a, diez años de prisión

militar, mas las accesorias, •repartidas de 1» siguiente manera, según la responsabilidad encontrada: Al

procesado policía don Severino Escudero, como dirigente, diez años; a los promotores, guardia don José

Garda Maclas, seis años, y guardias don José Pérez y den Francisco García Hidalgo, cuatro años. Al

guardia don Mego Artero y al policía don Manuel Rodríguez Martínez, cuatro años; al policía don

Manuel de la Fuente, dos años, y al también policía don Cándido García, un año y seis meses de prisión

militar, todos como ejecutores del delito.

lA intervención de los defensores —todos ellos militares, cuatro Jefes u oficiales de la Guardia Civil,

escogidos naturalmente por los acusados de dieno Cuerpo, y otros cuatro de diversas Armas del Ejercito,

para los procesado» pertenecientes a la policía

Armada tuvo altura en conjunto, la cual fúe especialmente singular en el comandante de caballería (del

Servicio de Estado Mayor) Monge Ugarte y en el teniente coronel de Artillería, Barja de Quiroga. Fue la

primera una defensa -viva y aguda, interpretando atinadamente la situación más allá del significado

primero y concreto de los hechos; la segunda, prolija y minuciosa, analizó exhaustivamente la

imposibilidad de que su defendido, aunque el argumento tenia validez general para todos, cometiera

el delito que se le imputa, a través de una precisa disección de las condiciones objetivas necesarias para la

existencia de la sedición. El vocal ponente —que es una figura clave en los consejos de guerra— era el

comandante Valenciano, un jurídico inteligente, claro y rápido, que se lanza tras el .resquicio o la

pequeña fisura, en cuanto lo husmea en un testimonio o en alguna prueba.

INFORME FISCAL

El teniente coronel fiscal desgranó en sus conclusiones- la intervención de cada procesado, señalando en

su narración de los hechos que el día 12 de diciembre hubo una concentración de aproximadamente unos

cien policías y guardias civiles en la plaza ,de Oriente, de Madrid, para hacer públicas determinadas

reclamaciones profesionales, económicas y salariales. Como ellos mismos encontraron exiguo ese día el

número de congregados, se dirigieron a continuación al lago de la Casa de Campó, donde se acuerda

reunirse de nuevo el ´día 17, en la plaza de Oriente, para leer las conclusiones y entregarlas personalmente

en el Ministerio de la Gobernación. Atribuye el fiscal en su informe al policía don Severino Escudero la

redacción material del escrito, que enseña y comenta antes en una discoteca con otros procesados y. el

cual lee finalmente a la concurrencia en la; plaza de ,Oriente al día 17, dónde a SU termino es aplaudido.

Dice igualmente que en la concentración se presentan voluntarios para entregar e memorial los guardias

don José García Macías y don Diego Artero y el polícia don Manuel Rodríguez, siendo escogidos estos

dos últimos como los representantes de cada Cuerpo, que habrían de entregar personalmente el escrito en

cuestión en Gobernación, a donde llegan en manifestación dando gritos y en actitud levantisca.

(En este proceso, y por eso no se menciona, no se tratará del insulto de obra agresion que fue objeto en

Policía Armada, general Chicharro, a las puertas del Ministerio el día de autos. Probablemente tal

Consejo no. se. reunirá ya hasta el próximo mes de septiembre.)

LA RADIO DEL 091

Uno de los. argumentos manejados más a fondo por la defensa para poder rechazar la acusación de

sedicion —delito en el que, según el repetido articulo del Código de Justicia Cástrense, incurren aquellos

multares que rehusan obedecer a sus superiores, tesistirse a cumplir sus deberes o hagan peticiones o

reclamaciones en tumulto— es que la citada manifestación fue convocada, sin que se sepa, por quién

todavía, a través de los radioteléfonos de los automóviles de patrulla de la Policía (servicio 091) y

también mediante algún pasquín mecanografiado y que, por consiguiente, era una convocatoria

totalmente conocida por los mandos de la Policía Armada. El general; Chicharro testimonia en el sumario

que, efectivamente, desde nace año y medio tenían conocimiento de que por la malla de radio cíe H-20

(vehículos radio patrulla) se estaban dando consignas y se pronunciaban frases subversivas de vez en

cuando.

Si la celebración de la manifestación de guardias y policías era, por consiguiente, conocida del mando,

pues consta el testimonio de que el día 16 los jefes dé unidades de Policía Armada en Mádrid, o al menos

algunos de ellos, dieron una charla a sus hombres explicandoles la marcha de las gestiones que se estaban

realizando para resolver esos problemas que les preocupaban; que si la tarde previa al día de la

manifestación se ordenaron en la Inspección de la Policía Armada servicios de paisanos a jetea y oficiales

de dicho .Cuerpo para el día de la manifestación con la misión exclusiva de informar «i mando sobre la

misma y disuadir moralmente o por el convencimiento a los participantes. Si no hubo órdenes, como se

ha demostrado en el largo desfile de testigos,- a las unidades de Policía Armada formadas en diversos

puntos de la ciudad por los que discurriría la manifestación, de intervenir militarmente centra ella; si los

dos representantes fueron recibidos por el teniente coronel jefe de Estado Mayor de la Policía Armada y

otros en su despacho, a quien entregaron el escrito de peticiones y con quienes dialogaron, y .finalmente,

con la ayuda de un megáfono ayudaron decisivamente a que la concentración se despejara.

Si todo esto es así, argumentaron unánimemente los defensores con diferentes palabras, no se dan las

condiciones para llenar de contenido el concepto de sedición: desobediencia a superiores (no se ordenó

dispersar la concentración, luego no puede haber desobediencia); resistencia a cumplir los deberes (todos

las manifestantes estaban francos de servicio y no vestían uniforme alguno), y hacer peticiones

tumultuariamente (niegan que la manifestación fuera desordenada, citando en su apoyo lo declarado por

algunos testigos). Además —se repitieron los defensores varias veces, sin encontrar una explicación

convencedora—, ¿cómo es que si fueron arrestados 172 hombres entre guardias y policías, es decir,

cuantos fueron reconocidos como participantes y a los que se signe un expediente Judicial, los que ahora

se sienten en el banquillo, que hicieron exactamente lo mismo que aquellos, no son procesados?

Finalmente, si los jefes y oficiales de paisano que actuaron de vigilancia y disuasión, hubieran

considerado -la manifestación citada como un. delito de sedición —argumenta la defensa-;, tendrían que

haberla reprimido Inexcusablemente, como impone el artículo 305 del Código Castrense, que obliga al

militar a que emplee todos los medios a su alcance para contenerla.

21 de julio de 1977

 

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