Leganés: el caso de la barra americana que tenía reservados. 
 Un policía armado controlaba la prostitución en el Trébol     
 
 Diario 16.    28/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Leganés: El caso de la barra americana que tenia reservados

Un policía armado controlaba la prostitución en el Trébol

MADRID, 28 (D16).—"Don Jacinto", el individuo que presuntamente controlaba la prostitución

encubierta en el Club Trébol de Leganes, ha sido identificado como Jacinto Rueda Jerónimo, número de

la Policía Armada, destinado en los talleres de este Cuerpo en la Dehesa de la Villa.

Según publicó D16, en él Club Trébol de Leganes funcionaba una barra americana y dos reservados entre

cajas de cerveza y colchonetas portátiles en los locales destinados a almacén. En estos sitios se ejercía la

prostitución en condiciones sanitarias deficientes. En el club trabajaban varías Jovenes que sin excepción,

y según pudieron comprobar dos redactores de D16. que se desplazaron hasta el local haciéndose pasar

por clientes, bajaban con quien estaba dispuesto a satisfacer el precio exigido a los reservados.

Escándalo entre los vecinos y clientes

El Club Trébol, que es en Leganes una fuente de problemas para los vecinos de la calle en la que está

situado (Río Tajo), representa además una sorpresa para cuantos conocían que el hombre que sacaba a

veces a los borrachos a empujones o a puñetazos a los clientes que se ponían pesados, era miembro del

Cuerpo de la Policía Armada.

Jacinto Rueda Jerónimo, a quien no pocos clientes temen por su carácter, es un viejo conocido en el

inframundo sórdido de la prostitución. En otra época, antes de conocer a José Marchante Fiérrez (que

figura como dueño del Trébol, aunque, como publicó D16, en realidad sólo ha pedido la solicitud de

cambio de nombre, y el verdadero dueño, el que paga la contribución es otro) frecuentaba el Club

Géminis, hoy desaparecido. En los antiguos locales de este antiguo antro se encuentra situado ahora otro

negocio que no guarda relación con el anterior.

Manchar el uniforme gris

Para ejercer esta actividad turbia del control de la prostitución no parece que a Jacinto Rueda Jerónimo le

importara manchar el uniforme gris que para tantos otros es tan honroso. Muy por el contrario, y según

manifestaciones de habituales del club, se aprovechaba de su condición para afianzarse en su negocio

encubierto, dañando la imagen del por tantas razones abnegado Cuerpo de la Policía Armada.

Una persona identificó a Jacinto Rueda Jerónimo como policía armado sin ninguna duda, debido a que le

vio conduciendo un jeep de este Cuerpo con el uniforme reglamentario. Además, esta pertenencia es de

conocimiento general entre las jóvenes que trabajaban en el Trébol o que han pasado en él temporadas,

así como estaban también en conocimiento del encargado del local.

No obstante, según informaron a D16 las jóvenes que actualmente trabajan en el citado club, han

cambiado, haciéndose desaparecer o despidiéndolas a las que ejercían allí la prostitución al inicio de la

serie de artículos que publicó este diario denunciando la situación en el Trébol. No obstante, el negocio

sigue abierto como "barra americana", a pesar tic las protestas de los vecinos, un pleno municipal en el

que habló de su cierre y del reíalo de la actividad encubierta que llevaba a cabo.

Transformación de los reservados

Al ser conocida a través de D16 la actividad de prostitución encubierta en la que el Trébol de Leganes

estaba inmerso, se llevó a cabo por los responsables del local una hábil transformación de los reservados

que temaron un aspecto distinto. Hicieron desaparecer las colchonetas y cubrieron el espacio con botellas

y cajas. A pesar de todo, será difícil borrar de la memoria de los clientes y habituales del club, así como

de las Jóvenes que trabajaron en el mismo o de los redactores que conocieron todas las circunstancias y

pasaron por todos los trámites, la verdad de lo contado sobre su actividad

Cualquier mínima investigación policial sobre la actividad del Trébol, la personalidad de los encartados y

la del miembro de la Policía Armada que deshonra a este Cuerpo, nos atrevemos a asegurar que no sólo

refrendará lo publicado, sino que aportará algunas sorpresas. Claro que esto ya no es función periodística.

 

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