Autor: López de Pablo Alises, Francisco. 
   El Gobierno debe recobrar la iniciativa para despejar el panorama político y económico     
 
 Ya.    06/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

INFORMACIÓN

El Gobierno debe recobrar la iniciativa para despejar el panorama político y

económico

LAS últimas acciones terroristas han puesto de manifiesto la urgencia de contar

pronto con ana* cámaras

y un Gabinete fuertemente apoyados por unas mayorías activar Las negociaciones

con la oposición

deben limitarse a las normas electorales " No pueden quedar marginados los

graves problemas

económicos Es preocupante la pérdida de mercado» exteriores Si no

estabilizamos pronto el

proceso político y económico no podremos pagar el coste social de la reforma

democrática

MADRID, 5. (Crónica política de Logos, por F. L. de Pablo.)

O el Gabinete recobra su pulso decisorio y adopta los acuerdos que deben

despejar al panorama

político y económico hasta las elecciones, o el presidente Suárez se verá

obligado a plantear un reajuste

de su equipo.

En loa últimos días, por debajo de la actualidad diplomática, se ha podido

comprobar los efectos que el

terrorismo ha causado en la acción política y administrativa del Gobierno. Se ha

puesto de relieve, con

mayor dramatismo, la urgencia de contar pronto con unas cámaras y un Gabinete

fuertemente apoyados

por unas mayorías activas. No basta la pasiva actitud de los que apoyaron el

referéndum de la reforma.

Por el contrario, en muchos que dieron el "sí" comienza a percibirse un cierto

desencanto y hastío del

guirigay Que arman los diversos grupos políticos en este Inevitable período de

transición.

La negociación electoral

De otra parte, la ciudadanía mía consciente, igual que los partidos políticos

serios, no pueden tomar

actitudes electorales sin conocer las normas que hayan da regir los comicios. El

Gobierno no puede

esperar más a que la autodenominada "oposición democrática" continúa en su

táctica de dilaciones y

chantajees para, aprovechando Incluso situaciones dramáticas, Imponer al

Gobierno unas normas

electorales con las que la voluntad popular resulte secuestrada y el ejercicio

del voto se» una pura farsa.

Al negociar con la citada oposición el Gobierno ha pretendido dar una muestra de

su juego limpio, de

credibilidad democrática y, al mismo tiempo, ha logrado comprometer a la

Izquierda para que no Incordie

la calle, tanto desde el plano político como desde el económico-social. Ese

pacto tácito ha venido

funcionando a medias hasta la "semana trágica de Madrid". Desde mucho antes se

había demostrado que

son pocos los partidos o centrales sindicales que dominan a sus hipotéticas

bases.

La oposición, que en principio sólo pretendía negociar las normas electorales,

pretendo, mezclar ahora

otra serie de cuestiones—como la regional—que sólo pueden ser abordadas por las

nuevas Cortes. En

algunos sectores del Gobierno, por temor a que ciertas parcelas de podar puedan

ser conquistadas por las

fuerzas sociales y políticas emergentes, están tratando de precipitar la

colocación de parches a problemas

estructurales, como la pretendida reforma de la Seguridad Social QUe sólo con el

apoyo mayoritario y

activo de las próximas Cortes y del Gobierno resultante podrán ser abordados con

mayor eficacia y menor

costo financiero para si país.

La atención prioritaria a los problemas de orden público o electorales está

distrayendo la atención a la

economía, que no admite espera,. De esta situación hay que salir cuanto antes si

no se quiere que otras

acciones terroristas, imposibles de prever y para las que el Estado carece

todavía de medios operativos

adecuados, logren la definitiva paralización del proceso democrático.

PERDEMOS LOS MERCADOS

Háganse públicas las normas electorales, fíjese la fecha de los comicios,

establezcan los partidos ese

pacto de no agresión durante la campaña de que habla e) señor Ruiz-Giménez y

déjese al Gobierno que,

entre tanto, se preocupe de lo» problemas económico-sociales más perentorios, de

entre los cúales no es el

menos urgente ni de mantener los mercados exteriores.

Ayer, un diplomático Informado aseguraba que estamos exportando más caro que la

mayoría de los países

europeos y, por consiguiente, perdiendo los mercados sustitutorios que en los

últimos años se habían

logrado fuera del marco occidental.

Tan grave afirmación, a la que concedemos absoluta solvencia, pone de relieve la

magnitud de la crisis

en que estamos. O estabilizamos pronto si proceso político

y económico, o este país no podrá pagar el coste social de )a reforma

democrática. Y eso es

precisamente lo que desean quienes están utilizando el terrorismo para impedir

que España acceda al

puesto que le corresponde en el contexto occidental.

Nada ha trascendido de la reunión mantenida el viernes por el presidente del

Gobierno con loe ministros

más responsables de la política interior, así como de las dos reuniones con el

presidente da las Cortes,

pero es evidente que habrán analizado las consecuencias sobre el estado de los

últimos golpes terroristas.

No creo que un cambio ministerial arreglara nada, salvo el habitual margen de

maniobra y crédito que se

otorga al que llega de nuevas, margen cada vez más reducido, pues apenas toman

posesión los políticos,

ya tienen que empezar a decidir, sin tiempo para analizar la compleja

problemática con la que se

enfrentan. Pero este es el signo de los tiempos.

Sólo el deseo de algunos ministros de probar suerte en las elecciones, algún

caso de desgaste personal,

o las necesidades de la estrategia global del proceso democrático, pueden

aconsejar la crisis, que

algunos parecen deducir de esa serie de reuniones a alto nivel, del aplazamiento

del Consejo de Ministros

al martes y de la urgencia de ofrecer soluciones inmediatas en cuatro parcelas

administrativa»: la

Defensa, la Sanidad, la llamada neutralización del Movimiento y la desaparición

del Ministerio de

Relaciones Sindicales.

Hay, sin embargo, otras corrientes en el seno del Gobierno que parecen

partidarias de dejar Incluso esos

temas para después de las elecciones. Quizá la solución la conozcamos la próxima

semana, en la que sin

duda habrán de tomarse decisiones en el campo electoral, y su relación con las

medidas de política

económica que se venían preparando, orientadas a lograr una rápida reactivación,

a base, principalmente,

de estímulos inversores en el sector público y durante el primer semestre, para

abordar la estabilización,

una vez constituidas las nuevas Cortes, BJI famoso problema de "la ventanilla",

cuyo decreto-ley de

reforma podría haber sido ultimado ayer viernes para que la comisión de

competencia legislativa le dé

pase antes del martes, si no lo ha hecho ya, serla otro de los temas a abordar

en el Consejo de Ministros, a

no ser que se reserve como baza negociadora de otras exigencias de la oposición.

 

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