Autor: Figueruelo, Antonio. 
 Barcelona. A Socias Humbert. 
 Le espera una dura batalla  :   
 Al frente del Ayuntamiento de la Ciudad Condal. 
 Pueblo.    04/12/1976.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

BARCELONA

A Socias Humbert

LE ESPERA UNA DURA BATALLA

* Al frente del Ayuntamiento de la Ciudad Condal

BARCELONA. (PUEBLO, por Antonio FIGUERUEIO. . — José María Socios Humbert ha sustituido a Joaquín Viola Sauret como alcalde de Barcelona, tal y como informábamos ayer en nuestras ediciones de Madrid, aunque el nombramiento aún no había aparecido en el «Boletín Oficial del Estado».

Por fin, cuando don Joaquín Viola se hallaba despidiéndose del Pleno municipal, se recibía la noticia de dicho requisito: José María Socios Humbert, de treinta y nueve años, era nombrado alcalde por real decreto, conforme establece la ley Especial de Barcelona.

En aquellos momentos, cerca de las once de la mañana, el Salón de la Reina Regente d,el Ayuntamiento barcelonés era un hervidero de personas: concejales, delegados de servicio, periodistas y público. Ante ellos, con una flema extraordinaria y sin denotar emoción alguna, el todavía alcalde iba degranan-do las, mociones de un orden del día, que sólo se vio alterado, en medio de la expectación de todos los asistentes, cuando le tocó el turno a la aprobación de los presupuestos para 1977: «Mi ilusión como alcalde —dijo Viola al abordar el tema— era haber cumplido lo preceptuóse en la ley (es decir, la aprobación de los presupuestos). Sin embargo, se ha producido un hecho que el alcalde que os habla no puede Obviar y que hoy es noticia en toda la Prensa de la mañana. Ceso en el cargo y me sustituye un hombre joven, competente y amigo. No es propio que teniendo que cesar como alcalde proponga unos presupuestos que mi sucesor pueda reconsiderar por entenderlos de otra forma. Dejo, pues, todo el trabajo a disposición del nuevo alcalde, para que pueda modificar nuestro proyecto de presupuestos."

Este fue el momento en que la ciudad se enteró oficialmente del acontecimiento. Don Joaquín Viola, el alcalde injustamente incomprendido. había sabido guardar celosamente la promesa contraída tres días atrás y que, sin embargo, se había filtrado a todos los medios de comunicación. Poco después, en breves, pero ya emocionadas palabras, se desoidió de todos, Y pidió perdón a la Prensa, «por si pude ofenderos en alguna ocasión^. Precisamente en el momento en que las despedidas no eran precisamente benévolas: el "Tele-Exprés» le ponía, en un gran dibujo en primera Diana, metido dentro de una cazuela fuño de los «slogans" que habían hecho cierta fortuna últimamente en contra de Viola era, en catalán, ´Viola, a la cassola», [•Viola, a la cazuela»!).

Quince meses de ejecutoría al frente de la Alcaldía más difícil del país no son suficientes para hablar de una obra de gobierno. Pese a ello, Joaquín Viola se entregó en cuerpo y alma a un trabajo desmesurado, que le desbordó muchas veces y le pagó, en no pocas, con notorio desagradecimiento. Su peculirismo carácter le enemistó rápidamente con la mayoría de los periodistas municipales, y los partidos políticos le convirtieron en «pim-pam-pum» del descontento popular. Aun así, supo dinamizar la burocracia anquilosada del Ayuntamiento y ponerla al día con las exigencias del momento. -Se le exigió más de lo que podía dar, a sabiendas, muchas veces, de la práctica imposibilidad de medios del Ayuntamiento.

Preciso es reconocer, en el momento de su despedida, que fue, ante todo, un alcalde honesto y trabajador infatigable. La personalidad de José María Socios Humbert, plenamente conocida por su historial sindicalista, y más recientemente por su intervención en el proyecto de reforma sindical, va a ser sometida a una dura prueba del fuego con el nuevo nombramiento. De momento ya tiene de proa a toda la oligarquía local, desconcertada, porque por vez primera accede al mandato de la ciudad un hombre de ajena extracción de clases; asimismo, de no mediar un pacto que se presenta ya como desafío, a Ja bien organizada oposición democrática, y principalmente a los grupos de centro-derecha ligados a la oligarquía económico-financiera. Difícil toro para el nuevo alcalde. Y por último, una Prensa acostumbrada a practicar el tiro al blanco en la persona del alcalde cesado. Como culminación del calvario que le espera, el plazo fijo de unas elecciones municipales que deberán realizarse no después de un año. Si Sacias Humbert. sale victorioso de la prueba, podría muy bien ser el primer alcalde democrático de Barcelona en la segunda mitad del siglo XX.

Parece que el lunes tendrá lugar la toma de posesión del nuevo alcalde. Estará presente el ministro de la Gobernación, personalidad que ha ayudado decisivamente en esta operación de alto bordo político: era preciso, pese a ía efectividad de Viola, colocar en el Ayuntamiento a un hombre más acorde con los nuevos tiempos que soplan en el país. La opinión pública, que guardaba un buen recuerdo de la gestión de Socios Humbert al frente de Sindicatos —sé recuerdan sus actuaciones en los conflictos de Seat y de Hispano Olivetti—, ha recibido con satisfacción el nombramiento. Ahora puedan apenas unos meses para acreditarlo y. sobre todo, para dar la tremenda batalla política que va a sobrevenir en torno a tos órganos de decisión de Cataluña.

 

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