Autor: Apostua, Luis. 
   Menos coacción que en 1966     
 
 Ya.    05/12/1976.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

y a.Pag. 14

INFORM ACIÓN N ACIONA L

5-XII-76

SEMANA ESPAÑOLA

MENOS COACCIÓN QUE EN 1966

EL PRIMER VOTO

• El referéndum abre la puerta a la España real.

• Fuerte posición de la derecha ante la perspectiva de cambios esfrucfurafes.

• Necesidad de superar conceptos de legalidad formal acerca de los partidos.

• la transferencia al elector del poder de decisión.

Faltan sólo diez días para el referéndum; a partir de él, un nuevo marco legal de signo democrático aeré un hecho irreversible y habrá quedado clausurado—con todo «í formalismo requerido—el período político definido por las actuales Leyes Fundamentales. Que. sepamos, nunca la historia española nos ofreció un ejemplo de evolución semejante, a partir de una situación expresamente construida para que ello no sucediera. ¿ Cómo ha sido posible ?

A mi Juicio porque dichas Leyes Fundamentales no tenían nada que ver con la realidad del país; ya no eran marco apropiado ni para la propia derecha española, que es la beneficiaría de la situación anterior y la administradora de la transición. No hay un solo índice sociológico que ae inclinase, en la España real de hoy, a favor de formas dictatoriales; por el contrario, revelaban la existencia de una nación pluralista y hasta cierto punto autosatisfecha, que reclamaba, como la cosa más natural del mundo, un cuadro político europeizado. Si este país leyese, recordaría, por ejemplo, la obra "La España dé los años setenta", una colección de ..trabajos, dirigida por los profesores Fraga, Ve-larde y Del Campo, donde la

exigencia de la transformación era evidente.

Ahora bien, la posición de una derecha residual opuesta al cambio es tan vigente que, con sinceridad, la batalla por la transformación de España es todavía problemática. No nos referimos a los cambios puramente legales o formales, sino a los. cambios en profundidad, necesarios para hacer un país más habitable para todos sus hijos, .de cualquier clase social que sean, ainque parezca raro, lo más probable es que en la futura alineación de las fuerzas sociales en favor o en contra de esos cambios estructurales,

la Iglesia española se habrá alineado en el banda de los débiles. Será muy difícil, de ahora en adelante, arrastrar a la Iglesia a otra alianza socio-política con la alta burguesía.

Pero pórtico necesario, por el formalismo legal, es el referéndum del dfa 15. Según los sondeos, tres cuartos casi del electorado acudirán a las urnas y una confortable mayoría del mismo votará afirmativamente. Después sobrevendrá un período de readaptación, q u 1 z á con remodelación ministerial, para enfilar la segunda fase, la elección de unas Cortes de misión constituyente.

Me consta que dentro del Gobierno no todos están satisfechos al 100 por 100 de este planteamiento más abierto, pero aceptan, por supuesto, las líneas generales." La causa de la indecisión de algunos altos funcionarios reside en que todo es difícil la primera vez, y ahora, como ha sido cultivada la idea de que todo lo que sale en la televisión «s obra del Gobierno, cuando la pequeña pantalla empieza a disparar cuestiones controversiales hay gente que puede pensar que al Gobierno le da igual una solución que otra.

Obviamente rio es así. Pero cualquiera quita hábitos de cuarenta años. Por eso, el primer problema que plantea el referéndum a sus organizadores es el de instruir sobre las condiciones del debate. Es decir, convencer al elector que la decisión es fundamentalmente suya y no puede venir predeterminada por una coacción. Lo malo es que en este tema, el propio Gobierno Introduce factores formales como la legalidad o ilegalidad de ciertos grupos. Es evidente que esa legalidad, aunque muy Cuestionada, existe sobre él papel. Pero que sería mucho más conveniente e inteligente permitir que el debate fuera verdaderamente abierto, porque éste es un momento de fuerzas sociales vivas y actuantes y no de antiguos conceptos fosilizados en el papel del "Boletín". Precisamente el Gobierno donde más capital político tiene es en la situación y en las fuerzas emergentes, no en los viejos restos.

Luis APOSTUA

 

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