Autor: Tomás Marco, Juan José. 
 Ante el Referéndum. 
 Infórmese... y vote     
 
 Ya.    05/12/1976.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

INFÓRMESE Y VOTE

En esto sección abierta al servicio de nuestros lectores, se dara respuesta a cuantas cuestiones de intereres se plantean como venimos haciendo en relación con el referéndum, tanto sobre el contenido y alcance de la ley sometida o consulta de Ia nación -como en los aspectos prácticos del referéndum.

—Por mi edad, nací a la vida política en los años cuarenta. Quiero decir que he recibido una extensa e intensa formación que me hace -sentir temor ante todo lo que puede significar democracia liberal Inorgánica y" partidos políticos. La experiencia, según he oído y leído, a lo largo´ de más de treinta años, así lo demuestra. Yo me pregunto: ¿nos engañaron José Antonio, Franco y todos los ´políticos, escritores y periodistas que durante estos años nos han expuesto los males y peligros de los partidos políticos y de la democracia inorgánica? Creo que estas dudas las tendrán millones de españoles. ¿Quiere aclararlas, por favor? (L. H., Madrid). • Como usted mismo dice, con tanta sinceridad, su formación política está basada en el temor ante todo lo que puede significar democracia y partidos políticos. No podría ser de otro modo, pueeto que durante estos casi cuarenta años las palabras "democracia", "liberal", "inorgánica" y "partidos políticos" eran palabras proscritas y quienes intentasen ponerlas en práctica eran perseguidos como delincuentes porque ser demó-orata, liberal, tratar de constituir un partido político o propugnar cauces´inorgánicos para la representación política eran delitos con graves penas. La experiencia que usted´dice haber leído y oído, de más de treinta años, tenga por cierto que no fue una experiencia democrática verdadera. En España no ha habido verdadera democracia. Los partidos, sobre todo loe partidos de izquierda, eran sectarios, intransigentes y violentos. Los años han pasado. La experiencia autoritaria, dictatorial, de 1939 a 1976, ha hecho madurar unas generaciones nuevas, con un pensamiento humanístico basado en las modernas concepciones democráticas del Occidente actual. Ningún hombre culto, moderno, de mente ágil, abierto, a lag exigencias de loe tiempos, siente hoy miedo ni temor ante la democracia. Antes al contrario, es como una liberación del hombre, al que hace capaz de realizarse en la sociedad política en te ´que le ha tocado vivir.

Una sociedad pluralista, en la que las distintas opciones para el gobierno de loe pueblos son legítimas, un orden justo, equilibrado y de respeto a la dignidad humana. Y en cuyo orden cada ciudadano otorga su confianza a quien elige como representante, y al que puede, según sea su obra, volver a elegir o no elegirle más. De los representantes designados a dedo o pre-viameijte seleccionados por el dictador—método personalista y autoritario—se pasa a la designación en elecciones por sufragio secreto, libre y directo de todoe los ciudadanos. Así los representantes son responsables ante los electores. En el sistema personalista nadie respondía de nada ni´ante nadie, sino ante el dictador.

José Antonio, Franco y los políticoe de esos cuarenta años no engañaron a nadie. Fueron hombres de su tiempo, que quizás no acertaron—José Antonio no pudo alcanzar la posibilidad de transformar en obra y vida su doctrina—a imprimir a la vida política española la evolución y la transformación que demandaban ya los tiempos nuevos desde el final de la segunda guerra mundial. Nada hay que temer, sino mirar adelante con decisión. Pero, eso sí, con mirada limpia´, con ojos nuevos, atentos a la decisión soberana d«l pueblo español, decisión que se concretará en cada ocasión mediante la honrada, libre y honesta expresión del conjunto de voluntades.

—Con respecto al referéndum desearía me aclarará una duda. MI voto, mal que me pese, me lo está condicionando la propaganda. No la del Gobierno, la otra. Podrá decirme: ¿por qué son los partidos totalitarios tanto de signo marxiste como fascista los que con más encono predican la abstención o el NOÍ

(Margarita Montero. Madrid).

• Usted misma lo ha dicho muy certeramente: porque non totalitarios, y el proyecto de ley para la reforma política representa y supone el paso a la democracia, a las libertades públicas, a la elección libre de loe gobernantes por el pueblo en ejercio de su soberania, a una democracia basada en la supremacia de la ley y no en la voluntad autoritaria y dictarorial de una persona o de un grupo o partido. Porque, la ley debe ser expresión de la voluntad soberana del pueblo, al que debe servir en cada tiempo, y no 1» absoluta imposición forzada de un dictador o de un partido totalitario. Porque en una verdadera democracia los derechos de la persona son inviolables -y vinculan a todos loe órganos del Estado, y los partidos totalitarios tanto de signo marxista como fascista imponen el sometimiento a sus postulados con el empleo de métodos de fuerza e incluso de violencia, sin consideración a la diversidad de opiniones posibles ni al pluralismo de opciones lícitas. Las diferentes opciones son le-gítimae con tal de que no sean opuestas ni en programas ni en métodos a los contenidos fundamentales de los derechos humanos. Nadie puede ni debe inhibirse ante la injusticia, la opresión o la marginación, ni rehuir esfuerzos para la cons-trucci´ró del progreso y de la paz social, que debe ser obra de todos, con la aportación y la participación de todos.

Tomar en serio la participación no debe conducir a la absolutización de lo político, reduciendo la vida política a una sola y única opción válida con exclusión violenta y forzada de las demás opciones. No hay una interpretación única de los valores políticoe, aunque el fin del quehacer público es la consecución del bien común. Siempre será poco cuanto se ineista en la aceptación mutua, en el diálogo, en la comprensión recíproca, en la tolerancia respetuosa. El hombre, y mucho menos el cristiano, no puede en conciencia, desde la fe evangélica, contribuir al establecimiento de ningún tipo de totalitarismo, de cualquier signo que sea. La justicia y la libertad requieren y exigen que sea equitativa la distribución del poder y la distribución de los bienes. En todo sistema totalitario, sea del signo que eea, el poder lo detenta una sola persona o grupo, con exclusión de los demás, y los bienes ee acumulan en loe detentadores del poder, que acaparan todos loe privilegios.

Juan José TOMAS MARCO

 

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