El ghetto con botas     
 
 Arriba.    05/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

el ghetto con botas

CIENTO setenta y cuatro audiencias hay solicitadas, a sábado, en la secretaria del Presidente. Nunca hubo en este país tal cola ante el Poder. De la sierra maestra baja la izquierda y el yate -Granma» de la oposición se cruza en alta mar con el "Mayflower" del franquismo. Los «Dodge» van todos los días, despepitados por el camino de la Zarzuela; las esposas de tos Subsecretarios despiden a sus maridos como las antiguas griegas, sin saber cuándo volverán a verlo, y los rostros pálidos de la contestación que hace meses estaban en Carabanchel han caído en manos de los maquilladores de Prado del Rey, cegados y deslumhrados tras lustros de catacumbas, como esquimales a pleno sol. Se contratan ^gorilas» para la izquierda y la derecha, y hay urnas, pegatinas, «sprays», manifiestos, *pósters», cartas, pactos, radios, saunas, cheques, muchachas, puños cerrados, palmas abiertas, himnos, letras, mítines, abrazos, dimisiones, multicopistas, libros, fotos y bombas. Nunca los políticos habían justificado el sueldo como en esta recta final del año de gracia, de 1976. Por algo, los futuros senadores, cuando ser senador en este país sea más importante que ser director general, tendrán despacho, secretaría y nómina. Una nueva raza de profesionales de la política se dispone a saltar a la cancha. Funcionarán a "ful! time*, rozando, a.Dios gracias, los treinta mil duros mensuales, porque ya en la reforma Arias se había marcado la cota de las ochenta mil para evitar tas incompatibilidades.

Ha salido *LuI», ha regresado García Calvo, ha caído la «Política" como asignatura y ha nacido, vigorosa y salvaje, la Política como obligación y devoción. Se han roto, o quemado, o apartado miles de portadas de "¿Qué es la Reforma?» —aunque la editorial no ha perdido un millón— con un Adolfo Suárez pensativo, hasta preocupado, a todo color. El carterón negro de ASG pesa como cinco o seis kilos y tiene docenas de pestañas cuando se lleva "deberes* a casa. El otro día, ASG regaló a un amigo el casquillo de una bala aplastada: le han demostrado, por ese procedimiento, que es pieza cazable para un telescópico.

No hay locales alquilables para una nueva Presidencia, y aunque el proyecto de establecerla en Vitrubio se ha deshechado, ASG quiere legarle a su sucesor un edificio con vivienda.

Bueno, pues ahí está, a 5 de diciembre, Rafael Gil preparando «£/ último tren sobre la guerra»; ahí está el profesor Velarde preparando el *LibrO Blanco» sobre la Seguridad Social, caiga quien caiga; ahí está el Gobierno, vislonando en grupos, la ´película de Carrillo en Madrid que mandó comprar inmediatamente Rafael Ansón; ahí estamos, a Colón pastores, con la oposición empañando la primera pandereta del primer villancico que se le permite en cuarenta navidades. Ahí estamos, a 25 de abril, sin 25, sin abril y sin tanques, muy bien y usted, gritando, por fin, hasta enronquecen ´Habla, pueblo*...

POR lo pronto, Soares no viene al Meliá. Manda a su esposa. Luego el PESOE se ha comprometido —sospecho coa Juan José Rosón a que Olof Palme baje del avión a «una hora indeterminada» y se vaya a las doce horas, porque por muy socialista que sea, el numerito de la hucha no se ha olvidado. Olof ha llegado a la medianoche, y de la «suite 406» le aguardaba una hucha dejada por el argentino Jorge Cesarsky. A cambio —sospecho—, Rosón habrá advertido a la extrema derecha, aunque circule investida de consejero nacional, que la mete en el calabozo como Palme o Nenni, o el inglés tengan un disgusto.

Con Willy Brandt no hay problema, por que con Brandt el Gobierno ha metido un gol por la escuadra: no sólo irá a la Zarzuela, sino que todo el Gabinete asistirá al cóctel en la Embajada alemana, con lo que Brandt no es manejable como munición política del PSOE.

Entonces, ¿qué pasa contigo, Felipe...? Bueno, pues que Felipe va a ser exaltado al trono socialista en el Meliá. La oposición que tiene dentro sabe que el chico de Suressnes ha salido en la Prensa española gratuitamente por valor de setecientos millones de pesetas en los dos últimos años. Ni López Rodó consiguió tal cifra en tiempos del Imperio. Lo que pasa es que Felipe sigue en su «rol» de «enfant terrible» enrabietado con el Gobierno, diciendo que está en el «ghetto». Espérame en el «ghetto», vida mía. El Gobierno lo que hace es´ mirar de reojo el «ghetto» de cinco estrellas del Meliá, La gran operación sería descafeinar a Felipe y sacarle de la orilla marxista. El PESOE de Felipe está recibiendo solicitudes de carné como los recibía Falange en 1939. Algo menos, la verdad, porque la. cifra oficial es de 30.000 felipistas, que es una cota algo triunfalista. Lo que pasa es que en este país hay la tira de españolitos precavidos que están jugando al bonito juego del carné doble o carné triple o al tetracarné. que se la manera de no perder seguro cara a las primeras elecciones generales. Lo que sí tiene el PESOE de Felipe es organización. Hasta «Mercedes» oficial, aunque Felipe tenga que viajar «por necesidades de imagen» ´en un «2 CV», y sin corbata. Creo que en un viaje antes de aterrizar en Lisboa, González sacó de su cartera una corbata y el profesor Tierno, esa cumbre de honestidad que viajaba a su lado con corbata, le tiró de las orejas y le recordó cuando Negrín se disfrazaba1 también por necesidades de imagen con un «monos en las calles madrileñas de la guerra. El PESOE de Felipe ha adoptado, además, la fórmula francesa de «los permanentes», que equivale a «los liberales» del PECE, o sea los miembros profesionales del partido. Un «permanente» cobra en nómina de treinta a cincuenta mil pesetas mensuales, lo mismo qué un «liberado» pecé llega a 45.000 en el Comité Central. Aparte de su bufete, González cobra lógicamente su sueldo de secretario general más los gastos de representación. Ahora, la cuenta PESOE se ha ido poniendo a flote con los bonos de veinte mil duros que pagan los nuevos demócratas como peaje al futuro, pero en tiempos de catacumbas se vivió de la «Fundación Abarth», lo que el «ancien régime» llamaría «el oro de Hamburgo», a ver si quedamos un día de éstos a tomar unas copas.

A partir -de hoy, ni Gómez Llórente ni Bustelo van a dejar que Felipe González se des-cafeíne. Es el gran, caballo socialista en la recta de las elecciones de abril. Desde hoy, todas las estrellas del Meliá le hacen guiños, sonrientes.

 

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