Autor: Rodríguez, Pedro. 
   Actas del tiempo que llaman de la Reforma  :   
 LA guerra del "no". 
 Arriba.    05/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Pedro RODRIGUEZ

Actas del tiempo que llaman de la Reforma la guerra del «no»

CAMIONES de veinte toneladas, hasta los topes, salen cada mañana del cuartel general de la Casa de Campo, pabellón de Agricultura, a la batalla del referéndum. La segunda etapa de la,campaña comienza a correrse mañana. Es la de las regiones. Todas estrenarán una escuadrilla de «slogans» en «sí» mayor.

Todas, excepto el País Vasco, donde el «Vota sí» será lacónicamente sustituido por un simple .-Vota». Si aquí hubiera —¿pero no lo hay?— un • Gallup» semanal indicaría que la aceptación del referéndum 59 mantiene en la segunda semana en las cifras previstas poi los optimistas: 70-75 por 100 de asistencia a las urnas, 80-85 por 100 de «sí». El «no» ha subido centésimas tras la intervención de Blas Piñar en televisión. Lo de Piñar fue un «triller», un avance de lo que será e! parlamentarismo —porque Piñar va a tener su escaño en el extremo derecho del hemiciclo del futuro Senado— y el descubrimiento, fuera gorros, de uno de los «picos de oro» de este país. Aun hov por hoy, a Piñar le dura un Felipe González dialécticamente un par de asaltos y con eso habrá que contar, como en Hollywood contaban con John Barrymore.

Lo que ocurrirá a partir de hoy, después de una traca de mítines «absten», es que habrá una desactivación de la campaña «no votes», cuyo más demoledor «slogan» ha sido «Reserva tu voto para la Democracia».

Y un lanzamiento por todo el p´aís del arma secreta del «bunker»: el «Franco votaría no». Por primera vez en este país, el comunismo y el franquismo de oficio se han unido en la ¡dea de que el Gobierno no se salga con la suya. Otra vez, te losa de mil quinientos kilos que cubre el cuerpo, la \memoria y el ejemplo de un español ilustre y de un estadista histórico ha sido movida para una batalla política: la de un extrema derecha a cuyos brazos han ido a parar, incomprensiblemente, miles de españoles leales y desorientados.

Un «bunker» increíble, dtepuesto 3 morir con los votos puestos va, con toda seguridad, a obligar a aquel enorme español que se*Ha mó Franco a que pierda por primera vez un referéndum, contra la opinión de lo que todavía es, en gran medida, el pueblo quo respeta su recuerdo.. Si a Fran co se le va a hacer «póster» y munición y octavilla´ y bandería, ¿se me permite suponer que José Antonio votarí| «sí» y el Cid Camoeador se abstendría...?

Enfriado el «abstente» y calentado el «no», la oposición se va a reservar para-las «generales» Un «pool» de publicistas ofrecieron a la izquierda una campaña del «abstente». El mínimo «oara que se note» eran 50 millones y comprendía todos los medios, excepto, claro, televi-sióa. La izquierda, que es inteligente como un rayo, dijo que eran 50 millones perdidos al fin y al cabo, y que mejor reser-´ varios para las «generales». Ahí nos vemos: muchas agencias de publicidad tienen en el tablero bocetos de campañas para par tidos. El precio mínimo, teniendo en cuenta que, por ejemplo, Codorníu se acaba de gastar 17 millones en mil vallas en toda España, será de 200 millones campaña mensual en todos los medios, excepto otra vez televisión, que son palabras mayores;. 200 millones ahora mismo, a golpe de talón, no los tiene. probablemente, más que «Alianza»,-«Pesoé», «Pecé» y quizá Democracia Cristiana. Las agencias han recibido un encargo supletorio: pensar en cazar, como sea, el voto femenino, que es ei 52 por 100 del censo, y que aparte del «sex-simbo´l» de Felipe González, este como muy indeciso.

Por lo demás, Is Administración sabe: 1) Que el referéndum pasará rozando e\ larguero del «sí» en Cataluña y el País Vasco; y 2) Que si algún resquicio de pucherazo quedase, seria para rebajar una proh;.´..´e «abrumadora victoria». El Gobierno no puede, en plena dieta de trktn-falismo, permitirse el lujo, como aquellos gobernadores que conseguían en su provincia un 105 por 100 de «síes», más allá de «una discreta y clara anuencia»...

 

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