Autor: Marías Aguilera, Julián. 
   La democracia como método     
 
 Ya.    22/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

La democracia como método

Don Julián Marías escribe en "La Vanguardia´´

"Hay que afirmar enérgicamente que la democracia no es una solución. Se difunde intencionadamente esa

idea para que la decepción sea inevitable y arrastre consigo a la fe en la democracia. Cuando la

democracia sea establecida se verá que los problemas no quedan resueltos. ¡Naturalmente! Pero si se

espera de ella una solución acaso mágica, la desilusión, la impresión de fracaso serán inmediatas. Que es

lo que se trata de demostrar.

La democracia es un método para plantear los problemas políticos. He dicho "plantear", y no resolver,

porque no es seguro que muchos problemas tengan solución-«podría enumerar unos cuantos que, desde

luego, no la tienen, pero no es útil desanimar desde el principio.

Pero esto quiere decir que la democracia puede ser buena o mala; es decir, se la puede usar bien o mal.

Inteligente o torpemente, con generosidad o mezquindad, con honestidad o corrupción. Es decir, que una

vez implantada la democracia, lejos de terminar los problemas, empiezan. Lo que pasa, lo que me parece

interesante, es que entonces empieza a haber problemas políticos. ¿Pues qué eran antes?-se dirá-.

Cualquier otra cosa. En rigor, no eran problemas, porque un problema es algo que hay ahí delante de

nosotros, con lo que tenemos que enfrentarnos para saber a qué atenernos y poder vivir una vida vividera.

Repásense los esfuerzos que se están haciendo en España para que en ella llegue a haber democracia, y

los qué se hacen al mismo tiempo para que no llegue a haberla. Media hora de reflexión sobre esto

contribuiría a que cada español aclarase sus Ideas sobre punto tan importante. Ante cada propuesta

política, cada decisión de gobierno, cada artículo o discurso, cada declaración, asamblea, cada alianza,

cada huelga, cada amenaza, trátese de determinar si nos acerca a la democracia o nos aleja de ella, o

intenta dinamitarla.

Si ocurre lo segundo, sea cualquiera el pretexto, hágase en nombre de lo que sea, a lo que se va es a la

destrucción de la democracia.

Hay que desconfiar de los que quieren llevar la democracia a todas partes, porque son los más profundos

y sutiles antidemócratas, ¿Cómo puede ser esto? No puede estar mas daro: basta con precisar en qué

consiste la maniobra. Si se lleva la democracia a aquéllas dimensiones y zonas de la vida que nada tienen

que ver con ella, fracasará; más aún, tendrá un efecto destructor, devastador, que engendrará el

desprestigio, la hostilidad, tal vez el asco. Entonces se volverá la espalda, a la democracia, se la eliminará

de la política, que es lo que se trataba de conseguir, lo que se ha conseguido tantas veces."

 

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