Autor: Herrero, Pedro Mario. 
   Yo     
 
 Ya.    09/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

CUANDO llegué a Portugal como envlado especial por aquello de las elecciones, el primer pasosas tan

te peliagudo, consistió en desentrañar las siglas de los partidos políticos y siúrer a quién repiesentaba

cjíHf uno de ellos. Creo, si mal no recuerdo, que eran 19, El recuento lo hice delante de varüos

periodistas´ e x tvanjeros. Todos se reían. "Diecinueve partidos. ¡Cómo se nota que éste no es un país

serlo!"

Alma mía. ¿ Cuántos tenemos nosotros ahora? Fraga ha dicho que esto es una sopa de letras.

Pensando y repensando la historia, creo que aquella frase de mis colegas en Portugal no era exacta.

Habría que cambiarla; habría, y hay, que darle la vuelta a la tortilla. "No se Vaya de que el país no sea

serio. Se trata sencillamente de que los políticos del país a lo mejor no son serlos."

NUESTROS políticos, al parecer, saben hacerlo todo. Son periodistas, escritores, oradores, ensayistas,

economistas, filósofos, adivinos, videntes, futurólogos, profetas, diplomáticos, tenientes coroneles,

actores, monaguillos, albañiles y sepultureros.

¿Usted qué quiere, amigo mío? ¿Qué le pasa? ¿ Está usted rompiéndose la cabeza con un

organigrama para mejorar el rendimiento de su sociedad´.´ | no haga usted eso, hombre. Llame

usted a un poli tico y en paz. Sancionar. ,. Tiene usted miedo a que sus naranjos

contraigan esa temible enfermedad que se llama "tristeza" y que los aniquila a toj dos? Llame

usted a un político, no sea memo. El le dirá que con su plan para el futuro la "tristeza" será

definitivamente erradicada.

"Yo soy la salvación de España." Aquí estamos los españoles patidifusos, atónitos, escorados,

atormentados, acongojados, perplejos. Tenem o s tanta suerte que sufrimos coi mo enanos. Si

existen cuatrocientos partidos desperdigados por la Patria, se supone que hay cuatrocientos h o

m bres buenos y capaces, y si los cuaj trocientes son la salvación de j España, ¿ a quién

escogemos, l a quién, sin molestar a nadie´.´

1 ¿Cuántos sudores nos esperan 4 en las elecciones de mayo para * no ser injustos?

H "Yo soy la salvación de E paña." Bueno, hombre, bueno. M Se lo agríitkv.c´O de todo cora

zón. No sabe usted lo que se lo agradezco. Pero permítame. una pregunta como amigo: "¿No está usted

cansado? Mire usted. Le noto cierta palidez. Usted ya ha trabajado mucho por la Patria, y honradamente,

que eso lo sabemos todos. La Patria puede gastar a sus hombres, de acuerdo. Pero la Patria lo que no

puede hacer es ejecutarlos. Hasta ese punto no llega la Patria, señor."

Y lo maravilloso es que no aparecen por ninguna parte los políticos nuevos. ¿Poiqué no aparecerán, digo

yo? En todas partes cuecen habas, y en todas partes aparecen nuevos políticos. Pues aquí no, ya ve usted.

No se. pretende, quede claro, echar a nadie ni prescindir de nadie, pero si jugamos a las cuatro esquinas la

regla principal del juego es que las cuatro esquinas no estén ocupadas de antemano. ¿ U no es así ? A

ver1, que se levante un dedo. ,. No será que la puerta por la que deben entrar loa´ nuevos está pintada en la

pared ?

¿i´VfO soy la salvación de Es* paña," Por lo menos, eso si. la salvación de los sastres. De un año para acá

trabajan a destajo. Y lo curioso es que nadie les pide pantalones; sólo chaquetas. El proceso ha sido de lo

más tierno. Uno se pone la chaqueta, llama a unos cuantos amigos, a ser posible multimillonarios, les

invita a cenar, les lee treinta folios safíldOK df>¡ Espasa", ció ];i rf´VOluCiÓn francesa, de la caída del

nazismo, del Movimiento nacional, los mezcla ron setenta frases patrióticas y luego, ojo, mucho ojo, evita

hablar de Maquiavelo y ataca repentina y ardorosamente al marxismo-leninismo, y asegura como colofón,

con cierta timidez no exenta de miradas de reojo, que el socialismo puede ser un vehículo válido.

Maticemos. ¿El socialismo? Mejor la social democracia, ¿no les parece? No hay que alejarse del centro ni

por un lado ni por otro, porque existe el peligro de Carabanchel o de que te pongan un multazo de medio

millón. En el centro se está bien, confortable, tranquilo. Porque el batiburrillo, el chalaneo, la gitanada, el

chaqueteo nunca están en el centro, al parecer. Los "quinqnis", aunque jamás han hecho política, son de

izquierdas, claro. Y los borrachos, los drogadictos, los divorciados, los ladrones también son de

izquierdas, claro. ¿Adonde iríamos a parar si no fuera asi ?

"Yo soy la salvación de España." "Yo soy la salvación," "Yo soy." "YO." Y nosotros, los que tenemos

que votar, pedimos humildemente, igual que en la escuela, la vez para hablar. Pero ¿cómo vamos a

hablar? ¿Quiénes somos nosotros? ¿Es que nos conoce alguien ?

Pedro Mario HERRERO

 

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