Autor: Gil-Robles, José María. 
   Después del Referéndum, qué     
 
 Diario 16.    08/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Después del referéndum, qué

José María Gil Robles

D16 ha solicitado a diversos líderes de las actuales corrientes de opinión que expresen su criterio acerca de la repercusión qne el referéndum del día 15 va atener para el porvenir de los españoles. Iniciamos estos artículos con la colaboración que nos ha remitido José María Gil-Robles, presidente de FPD.

Los españoles de buena fe —que creo sinceramente que somos muchos— nos contentaríamos, hoy por hoy, con pedir que el referéndum cerrase la lista de ficciones democráticas en que tan fecundo fue el franquismo, y que ha tenido su continuación en la consulta prevista para el día 15, cuyos resultados teníamos y tenemos todos descontados.

Los verdaderos problemas políticos se van a plantear ahora. De hecho todos ellos caben en esta sencilla enunciación: ¿Va a ser el Gobierno neutral en la próxima contienda electoral?

Para que podamos creer en esa neutralidad es necesario, como mínimo, que se den estas condiciones.

1.a Que el Gobierno renuncie a una propaganda de su propia política, pagada con el derroche del dinero de todos los españoles, como ha hecho en esta campaña del referéndum.

2.a Que se desmontó el aparato coercitivo del Movimiento, que dispone de una Secretaría Nacional con rango de Ministerio y una generosa consignación de cerca de seis mil millones de pesetas en el presupuesto del Estado; con 52 gobernadores civiles que son delegados provinciales del partido único, con sus subdelegados correspondientes; con unos nueve mil alcaldes-delegados locales; con multitud de organismos aparentem ente profesionales y políticos de hecho, y con docenas de periódicos y radios en provincias, cuyo déficit contribuimos a enjugar los que no pensamos como los totalitarios disfrazados actualmente xle demócratas que manejan el tinglado.

3.* Qué se den al pueblo español garantías efectivas de que ese aparato coercitivo o Ib que de él quede en vigor, no va a ser utilizado por partidos que son o serán del Gobierno, aunque se presenten como alianzas democráticas independientes o pretendidamente centristas.

4.a Que se restablezcan y garanticen las libertades públicas de que hoy se carece.

5.a Que todos los partidos tengan un derecho igual al uso para su propaganda de los medios estatales de comunicación social, y que no pueda repetirse, por ejemplo, la desigualdad irritante de que se conceda a cada representante de partido político un espacio de minuto y medio para expresar su opinión respecto del referéndum en Televisión Española, mientras el Gobierno dispone de espacios interminables para desarrollar la más mediocre de las propagandas de su propia política.

El referéndum, simple trámite de un proceso sin garantías, no ha contribuido a dar credibilidad al Gobierno y mucho menos dará legitimidad democrática al ´proyecto de reforma y a fas instituciones que ésta crea o ampara.

Es ahora, al día siguiente de la triunfalista proclamación de los resultados del referéndum, cuando debe iniciarse a fondo una política de auténtica neutralidad gubernamental, que rescate los graves errores de insinceridad que estas últimas semanas se han cometido.

 

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