Autor: Villamar, Pablo. 
 Política tras el telón. 
 Los actores votarán "no" o se abstendrán     
 
 El Alcázar.    09/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Político tras el telón

LOS ACTORES VOTARAN «NO» O SE ABSTENDRÁN

No se puede decir que el Gabinete Suárez goce de muchas simpatías entre la profesión artística. Esta sigue hablando de la huelga —en su momento la comentaremos con extensión—, y está preparando su campaña contra el Referéndum. Estos días los he dedicado a hablar con unos y con otros: actores, directores, técnicos, subalternos, incluso empresarios, no sólo de teatro, sino de cine y televisión. La encuesta no ha podido ser más negativa. El 90 por ciento piensa votar "no" o abstenerse. Algunos van a exhibir su papeleta abierta y con letras mayúsculas; otros van a realizar, ya la están realizando, propaganda pública recomendando la abstención.

Entre los que votarán que no, hay figuras muy conocidas dentro del franquismo, falangismo, requetés, pertenecientes al Movimiento en suma, y también a "Fuerza Nueva". He aquí alguno de sus nombres: Carmen Sevilla, Lola Flores, Antoñita Moreno, Juanita Reina, Marujita Díaz, Lucero Tena, Niní Mondan, María Mahor, Ana Mariscal, Nati Mistral —todas ellas han sido consideradas por una revista frivola como favoritas del Régimen; en su día también nos ocuparemos de este tema—, Ángel del Pozo, Fernando Sancho, Carlos Lemos, Carmen Apolo, Rafael Cores, José Tamayo y un largo etcétera. Otra cosa, sería traicionar la memoria de Franco y de José Antora que siempre consideraron los partidos políticos y el régimen liberal como uno de los males más perniciosos para nuestra patria.

Se abstendrán: Paco Rabal, Tina Sáinz, Laly Soldevilla, Aurora Bautista, Sara Montiel, José María Prado, Buero Vallejo —otro día explicaremos sus razones—, y directores como Juan Antonio Bardem, Pedro Olea, Miguel Narros, y otro largo etcétera, entre los que habrá tramoyistas, electricistas, utileros, apuntadores... Para todos éstos, la reforma Suárez sigue siendo fascista, y no quieren colaborar con él, ni de lejos.

Como se ve, la clase artística está muy politizada.

Por otro lado, a todos nos joroba que el Gobierno haya tomado partido recomendando el "sí", con una publicidad masiva, de muchos millones de pesetas, extraídos del bolsillo de todos los españoles. Porque, si considera que es necesario este Referéndum, que dé a todos las mismas oportunidades. No es tolerable que el Gobierno acapare todos los medios de difusión, mientras que la oposición se vea obligada a hacer su campaña con "pintadas" que están poniendo Madrid, y supongo que provincias, hecho una porquería.

Es incongruente hablar de democracia en este país —y por esta vez voy a emplear esa palabra—, dando a Blas Piñar 3 minutos en la televisión, para exponer su postura, mientras el Gobierno pone 54 "Spots" diarios recomendando el "sí" y tiene contratado —vía agencias de publicidad—, el 80 por ciento de las vallas de Madrid y un número incalculable de reclamos en todos los periódicos y revistas.

La verdad es que no se pueden hacer peor las cosas. Estupenda la gestión del señor Reguera, ministro de Información y Turismo. No solamente no ha conseguido atraerse aquel sector artístico que siempre tuvo enfrente, sino que le ha nacido otra oposición más dura por más cargada de razón: la parcela artística del franquismo y del Movimiento. Hasta los actores de los teatros nacionales votarán que no. No, el mundo del espectáculo no está con el Gobierno Suárez y por tanto no le interesa el Referéndum, pese a lo que sus señorías hayan decidido en ¡as Cortes. Y por una sencilla razón: porque no se puede servir a dos señores.

No hay negociación, pues. No hay trato, O una cosa o la otra. O un Estado nacional, o una democracia con todas sus consecuencias. Si la familia, el municipio y el sindicato ya no son representativos, y si lo es, los partidos políticos me temo que van a verse obligados a autorizar el comunismo, pero también el fascismo y el nazismo y todos los grupos que quieran participar en esta lucha sin cuartel que se avecina.

De lo contrario, la tan cacareada democracia será un buñuelo de viento y, como tal, no tardará en

desaparecer. Por lo pronto ha logrado la tremenda paradoja de tener enfrente a falangistas y comunistas que, cada uno por su lado, ejercen la más fuerte oposición que haya tenido gobierno alguno, y que terminarán por hacerlo caer. Las razones son claras: el Gobierno es de derechas, reaccionario y conservador, pese a lo que quiera aparentar. Y el juego está al descubierto.

Y ahora, a ver cómo detienen esas mesas que se van a poner en plena Gran Vía con actores de cine y teatro recomendando al transeúnte la abstención. Porque, de autorizarlo, la cara del Gobierno no va a quedar muy limpia, digo

Pablo VILLAMAR

 

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