Autor: TÁCITO. 
   El voto en el Referéndum     
 
 Ya.    10/12/1976.  Página: 7-8. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

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EL VOTO EN EL REFERENDUM

LAS campañas organizadas en torno al referéndum pueden hacer olvidar lo que se trata de resolver con esta votación. Lo que se ventila es sencillamente la aprobación o no de una ley: la ley de Reforma Política.

Esa ley es la llave que abre la puerta de la Instauración en España de un régimen democrático, en paz, sin traumas y desde, aunque cambiando, la legalidad. El Instrumento que conseguiría pasar ordenadamente de un régimen personalista a otro democrático. El medio de que se instaure el sufragio universal como sistema de participación del pueblo en la regulación de su destino y de que se celebren unas elecciones libres y competitivas, de las que salgan unas Cortes representativas, con todo lo que ello supone.

Para los que hemos defendido siempre el paso pacífico del autoritarismo a la democracia es obvio que esa ley, aunque pueda no ser perfecta para unos u otros por razones de origen o procedimiento, debe ser aprobada. Y que para ello se debe votar sí en el referéndum.

Un análisis de las diversas posturas adoptables puede ser útil para formar el criterio de cada uno.

Puede votarse no, pero ea bueno-saber a quién se apoya, con quién se está votando y para qué sirve ese voto.

El voto negativo no es el voto de la derecha conservadora ni, desde luego, de los que consideran que la época franquista fue una época positiva. El voto negativo es el de la extrema derecha, que Franco apartó de todo Gobierno; el de los que se vuelven de espaldas al presente y al futuro y quieren revivir hoy el año 36 y no sacar las consecuencias de loa cuarenta años transcurridos. Si se vota no, se vota para ese sector, sin otro proyecto para España que la añoranza del pasado, la no evolución con el tiempo y la sociedad actual y la espalda a la Europa occidental.

PUEDE optarse por la abstención, pero es bueno saber a quién se apoya con esa actitud y para qué sirve.

La abstención ha sido recomendada fundamentalmente por dos fuerzas políticas: los

comunistas y los socialistas marxistas. Y por t o d a a las fuerzas disgregadoras. Los grupúsculos maoístas, trotskistaa, etcétera. El que se abstenga, ya sabe quién se va a apuntar su actitud o su pereza.

Porque la trampa de la abstención es clara. El marxismo, en vez de tener el valor de aconsejar a sus partidarios votar en blanco, con lo que se sabría quiénes le apoyaban, acude a una argucia vieja y falsa; se quiere apuntar las abstenciones de los-enfermos, de los perezosos, de los que se van al acampo, de los que no voten por errores del censo, de los que no saben dónde han de votar, de los transeúntes. Al que se abstenga, se lo apunta el marxismo y el extremismo de izquierdas.

Su actitud, por otra parte, no sirve para que se rechace la ley, sino para reforzar la fuerza del socialismo o del comunismo. Y quizá si los "nos" proliferaran, para robustecer indirectamente al continuismo; en una palabra, para ayudar a los extremismos y disminuir la fuerza de los que queremos una España hecha de paz, ote diálogo y de convivencia; y no de enfrentamientos y radicalismos.

A esas fuerzas y a esos fines sirven votar no o abstenerse. Como nosotros hemos defendido siempre la libertad y la moderación y hemos estado contra el continuismo y el marxismo, vamos a votar sí, y aquí están unas cuantas razones para ello:

— Porque votar sí significa pasar de un sistema no democrático a otro en el que desde la base la actuación sea democrática.

— Porque no tiene sentido oponerse por cuestiones de procedimiento un paso que su, pone la posibilidad de ´instaurar la democracia pacíficamente, haciendo una operación que muchos consideraron imposible.

— Porque uno que quiera la democracia, de verdad, no puede basarse en defectos de forma o en la razón de que no se siguió el sistema que él propugnaba, para cerrar ahora el paso a lo que consideraba su objetivo.

— Porque rechazar la ley de Reforma o una abstención numerosa reforzaría el poder de los sectores extremistas y colocarla; al pais ante una situación sin saida pacífica.

— Porqué votar si no es traicionar al pasado, y mucho roneros, como se acaba de decir, casi cayendo en el ridicula, opuesto a la doctrina católica porque "la Idea, la soberanía popular, ha sido condenada por la Iglesia". El pasado pertenece a la historia, y España de» be resolver su futuro. Y el futuro de España, por razones políticas, económicas y hasta geográficas, está en la libertad y participación de todos.

— Porque debe prevalecer el interés del país sobre el Interés de un partido. Y para el pueblo como conjunto, la aprobación del referéndum es un paso decisivo, y la estrategia de los partidos no debe tratar de Impedir egoístamente un avance, positivo en todo caso.

— Porque no tiene sentido que tras cuarenta años de silencio del pueblo y de falta de votaciones políticas se opongan a la primera, cuya finalidad es positiva, so pretexto de argumentos formales y confusos.

— Porque el referéndum abre la vía para que en unas elecciones posteriores todos sepamos de modo claro qué es lo que quiere el pueblo, cuál es la verdadera representativldad de cada uno, y asi dejen de actuar los grupos que se auto-atrlb u y ef n representaciones y pueden intentar manipular la realidad sin el contraste popular.

— Y sobre todo porque la situación económica del país, el interés y el bienestar de todos loa españoles exige que el tránsito constitucional y legal sea rápido. Los problemas reales de cada día demandan con urgencia un Gobierno con fuerte respaldo político, capaz de afrontarlos y de adoptar decl-s i o n e s, y ese Gobierno sólo puede salir de unas elecciones. Alargar el periodo de transición es un gran dafio para todos los españoles.

Por todo ello, por lo que significa y a quienes sirve el no y la abstención, y por las razones al favor del si, creemos que la actitud del ciudadano debe ser positiva. Aprobemos con el si la ley de Reforma Política y luego exigiremos las libertades y las garantías, iguales para todos, ante unas elecciones que son necesarias y decisivas.

TÁCITO (P. P.)

 

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